Panorama agropecuario

Las lluvias traen alivio para la soja y el maíz de segunda

Con las lluvias se logró restablecer la humedad de los suelos y esto genera un recupero para estos cultivos. También impactará en lo que se siembra en otoño

Miércoles 23 de Marzo de 2022

Luego de un verano con calor extremo y sequía, que generó una pérdida importante en las cosechas en la provincia –que llevaron a declarar la emergencia agropecuaria para determinados sectores y cultivos, como las explotaciones ganaderas bovina, caprina y ovina; tamberas, hortícolas, pecaneras, citrícolas y forestales– el sector del campo recibe con alivio las lluvias periódicas que se vienen registrando en la región a partir de febrero.

Si bien el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronostica para esta semana precipitaciones abundantes que podrían llegar hasta los 70 milímetros, quienes están vinculados al ámbito rural consideran que el agua seguirá contribuyendo a la mejora en los suelos, severamente castigados por las condiciones que se presentaron en la temporada.

Pablo Fontanini, ingeniero agrónomo de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Bolsacer), señaló a UNO que “se está terminando la cosecha del maíz de primera, se está empezando con la del arroz; y se aguarda la de la soja, que todavía no comenzó, sino que faltan todavía unos días”. Y refirió: “En la cosecha estas lluvias no genera grandes dificultades ahora, y con una mirada hacia el futuro, lluvias son buenas para la producción del grano fino, o sea para lo que se va a sembrar de trigo, colza o lino, ya que están generando reservas hídricas para el desarrollo del cultivo”.

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Las lluvias traen un alivio a la cosecha al maíz de segunda.

Las lluvias traen un alivio a la cosecha al maíz de segunda.

Sobre este punto, comentó: “El trigo se sembrará entre mediados de mayo y de julio. La colza se siembra en las fechas tempranas, en abril y mayo prácticamente; y con respecto al lino, se hace en junio y julio. Lo que hacen estas lluvias de febrero, marzo y abril es recargar el perfil de humedad de los suelos, que sirve porque los comprendidos entre mayo y agosto son meses de baja precipitación, Entonces, tener una buena reserva para los cultivos de fina invernales ayuda”.

Consultado sobre la posibilidad de que un exceso de humedad afecte algún cultivo en caso de persistir las lluvias intensas, aclaró: “Depende de la condición climática y del momento, puede llegar a haber afectación en el grano o no. Hubo campañas en las que hubo precipitaciones muy prolongadas, alta humedad relativa, y altas temperaturas y se pudrió el grano, pero no es lo normal; lo habituales que no se generen tantos problemas en la cosecha”.

Mejores perspectivas

Por su parte, el productor y dirigente agrario Alfredo Bel comentó: “Actualmente se está cosechando maíz; muy poco de sorgo, porque es un cultivo que por ahí se demora más. Y como nunca, se empezó a cosechar algo la soja, que normalmente no se cosecha en este época, pero ya ha habido algunas cosechas en Entre Ríos de la soja de primera, con el fuerte impacto de la sequía, que aceleró los plazos”.

Completando la idea, recordó: “A partir del 20 de diciembre hasta el 18 de enero, hubo casi un mes en que todos los días se registraron temperaturas superiores a los 35°, humedades relativas muy altas y mucho sol. Ese mes fue tremendo para todo. Eso impactó en todo lo que estaba en el desarrollo más significativo, sobre todo el maíz, el sorgo, las partes forrajeras disponibles para los animales y demás. Para esos desarrollos fue lapidario, a tal punto que la provincia declaró la emergencia para el sector el 25 de enero”.

En este contexto, Bel subrayó: “A partir de ahí hubo algo de lluvias, que comenzaron a finales de enero, después en febrero con precipitaciones que fueron mejorando, y en marzo también venimos con una importante caída de agua y esto generó que en las últimas dos o tres semanas se creó una condición en que la sequía no está en la humedad del suelo, aunque sí están las consecuencias de la sequía, pero no en los suelos ya no está lo que se denomina condición de sequía”.

“Incluso hubo precipitaciones importantes, con las que volvimos a ver correr el agua después de muchos meses en los arroyos, algo repercutió en el aumento del nivel del río Paraná y demás. Pero el maíz de primera ya está jugado y va a rendir la mitad de lo proyectado. Sin embargo, tenemos el maíz de segunda y está en condiciones aceptables, buena”, valoró.

En cuanto a la soja, indicó que hay poco más de un millón de hectáreas sembradas: la mitad corresponde a soja de primera y la otra de segunda, y explicó: “La soja de primera es la que está condicionada pero ha tenido algún recupero. Y la segunda es la que está mejor y estas lluvias vienen bien por la condición actual de humedad del suelo y eso ayuda, con días de sol que tienen que acompañar después para terminar los ciclos de este cultivo que es la soja, y seguramente tendremos un rendimiento que será algo mejor que el maíz, y por eso no se declaró al emergencia para este cultivo”.

Recupero del forraje

Durante el verano se vieron afectadas además las pasturas naturales que sirven de alimento al ganado y se vieron afectadas las reservas forrajeras,lo que podría impactar en los tambos y la ganadería de cara al próximo invierno.

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Las lluvias ayudarán a recuperar las praderas para el ganado y los tambos.

Las lluvias ayudarán a recuperar las praderas para el ganado y los tambos.

Sobre esta situación, Alfredo Bel refirió que con estas precipitaciones se están generando la recomposición de los campos naturales: “Hubo muchos campos que se quemaron, que tuvieron problemas, y ya se están restableciendo. Esto ayuda a que haya un terreno propicio en marzo para los verdeos de invierno, como avenas y raigrás, que duran un ciclo; o las praderas, que ahí se siembra alfalfa o gramíneas, que son para un período de tres o cuatro años”, precisó.

Asimismo, explicó: “Las praderas se necesitan para el tambo y para los productores que se dedican al engorde y demás, y se está haciendo eso: el productor está intentando recomponer su oferta forrajera, ya que en enero muchas se perdieron y hubo que volver a sembrar”.

“En la parte de praderas estas condiciones de buenas lluvias en febrero y marzo son las ideales que se necesitan para el otoño y prepararse para el invierno”, mencionó por último el productor entrerriano.

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