Con las flores amarillas como protagonistas y una amplia variedad de opciones para distintos bolsillos, las florerías esperan un importante movimiento.
09:33 hs - Sábado 19 de Septiembre de 2026
La llegada de la primavera renueva una tradición que, pese al paso del tiempo, mantiene vigencia: regalar flores como una manera de expresar afecto. Este lunes, mientras estudiantes y familias celebran el comienzo de una nueva estación, las florerías de Paraná se preparan para una de las fechas que movilizan al sector, con las flores como protagonistas y una amplia variedad de opciones para distintos bolsillos.
En este marco, en los últimos años la tendencia de regalar flores amarillas, impulsada también por la cultura popular, se convirtió en una costumbre extendida entre jóvenes y adultos. Gustavo Segovia, propietario de una florería ubicada sobre calle Carbó, en Paraná, trabaja en el rubro desde hace más de 30 años y conoce de cerca los cambios en los hábitos de los consumidores.
Según explicó a UNO, la flor amarilla atraviesa actualmente un momento de particular demanda. Entre las variedades disponibles mencionó rosas, crisantemos, girasoles y lirios, además de fresias, apreciadas especialmente por su perfume. “Este es una tradición y ahora con el tema de Floricienta, los chicos, los jóvenes se animan más a la flor amarilla”, señaló Segovia, quien destacó que la tendencia no se limita a la Argentina, sino que también se replica en otros países del mundo.
La rosa amarilla ocupa un lugar destacado entre las alternativas para regalar, aunque también se impone el girasol, muchas veces acompañado por otras flores para armar pequeños ramos. En este sentido, Segovia remarcó que no siempre es necesario realizar un gran gasto para tener un gesto significativo. “Regalar una flor es regalar amor, es un gesto”, resumió, al describir el significado que la actividad conserva más allá de las modas. Y en una época en la que también ganan espacio los pequeños gestos personales, contó que algunas clientas directamente se compran flores para ellas mismas. “Tengo muchas clientas que se autorregalan el paquetito de fresia o uno amarillo como para adornar la casa, por ejemplo”, relató.
El impacto del clima
La preparación para la primavera no comienza solamente en las florerías. Detrás de cada ramo existe una cadena productiva que también estuvo condicionada por las temperaturas variables registradas durante este invierno. Segovia explicó que buena parte de las flores que comercializa llega desde Buenos Aires, mientras que las rosas que trabaja actualmente son importadas desde Ecuador y Colombia.
El comportamiento climático de los últimos meses, con períodos de frío intenso y cambios bruscos de temperatura, generó dificultades para los productores. “La rosa que nosotros estamos trabajando hoy por hoy es importada, viene de Ecuador y de Colombia. Hay algo de producción nacional, pero es muy escasa porque estos fríos complicaron los cultivos”, explicó.
El frío también representa un desafío para quienes producen flores bajo cubierta. Segovia describió el esfuerzo que realizan algunos productores para proteger sus cultivos durante las noches de bajas temperaturas. “Hay veces que el productor pasa noches enteras prendiendo en tachos. Los tachos esos de 200 hacen estufas caseras con leña y tienen que prender el fuego por el gran frío que hace, porque si no se quema toda la producción”, contó.
Ese contexto puede repercutir en la disponibilidad y en los costos de determinadas variedades. Sin embargo, el comerciante aseguró que en su local procura sostener precios accesibles y compensar los incrementos mediante un mayor volumen de ventas. “Al vender cantidad, trato de no remarcar los precios, porque yo voy a vender cantidad y voy a vender siempre”, sostuvo.
Para este lunes, Segovia indicó que se pueden encontrar alternativas desde los 10.000 pesos. Un pequeño ramo de rosas importadas o un girasol preparado para regalo se encuentran dentro de ese rango, una opción que permite mantener la tradición sin que necesariamente implique un desembolso elevado.
Un ramo como mensaje
Aunque las flores amarillas concentran buena parte de la atención por la llegada de la primavera, la elección continúa dependiendo del gusto y del mensaje que se quiera transmitir. Las rosas siguen siendo una de las variedades más buscadas y los arreglos pueden complementarse con otras flores, bombones, peluches y diferentes detalles.
Para Segovia, buena parte del atractivo de este tipo de regalos reside precisamente en lo que ocurre cuando llegan a destino. “Cuando recibís un ramo de flores es una emoción, una alegría”, describió.
La tradición también aparece en momentos que van más allá de las celebraciones. Las flores acompañan homenajes a personas fallecidas, pedidos de disculpas, aniversarios y distintas expresiones de afecto. Para el florista, esa capacidad de transmitir un sentimiento es una de las razones por las que el oficio conserva su lugar. “En nuestro local entra un cliente y se hace un amigo”, definió Segovia como uno de sus principios.
Mayor movimiento
Con efectivo, transferencia, tarjetas y billeteras virtuales como medios de pago, las florerías se preparan para una jornada en la que esperan un movimiento mayor al habitual. Y mientras la primavera encuentra nuevas formas de celebrarse, hay una costumbre que permanece: elegir una flor, armar un ramo y enviarlo como un mensaje que, muchas veces, no necesita demasiadas palabras.
Después del 21 de septiembre, el calendario del sector continuará con otras fechas de alta demanda: entre ellas, se acerca el Día de la Madre, los festejos de los egresados; las fiestas de fin de año; y más adelante, el Día de los Enamorados. Para quienes trabajan todo el año entre flores, arreglos y pedidos de último momento, cada celebración vuelve a poner en escena una tradición que se renueva sin perder su esencia.