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"Las fiestas clandestinas son incontrolables"

El sábado a la noche se detectaron muchas fiestas clandestinas en Paraná y alrededores. Intendente de pueblo cercano alerta que se necesitan "otras medidas"

Domingo 14 de Marzo de 2021

Las fiestas clandestinas continúan siendo un enorme problema para la localidad de Sauce Montrull, la comuna cercana a Paraná donde la zona de quintas se convierte los fines de semana en un hervidero de eventos con una asistencia de personas por fuera de la legislación vigente en el marco de la emergencia sanitaria. El gobierno local reconoce que no tiene forma de controlar la realización de las fiestas ni de sancionar a los dueños de los lugares que las convocan.

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El intendente de Sauce Montrull alerta que se necesitan

El intendente de Sauce Montrull alerta que se necesitan "otras medidas" ante las fiestas clandestinas

Sauce Montrull fue escenario de tres de las fiestas clandestinas que requirieron intervención policial el sábado por la noche. Se denunciaron allí tres eventos ilegales. En el barrio Tilcara, sobre la ruta 18, había 40 personas y se notificó a cuatro personas en el lugar, tanto propietario como invitados. En tanto, en el barrio Molino, en calle Las Caléndulas, se hizo una fiesta con más de 100 personas y también se notificó al encargado, mientras que en calle El Yunque eran 300 las personas de jolgorio clandestino y también se notificó al propietario del lugar.

Consultado por UNO sobre el trabajo del municipio en este aspecto, el intendente local Carlos Salas expresó su preocupación. “Se nos hace muy difícil controlarlo porque hay casas quintas donde de día no hay nadie y cuando menos acordás están armadas las fiestas a la noche, las arman rapidísimo. Venimos trabajando en conjunto con la policía pero tampoco está al alcance de ellos, porque no tienen orden del juez y no pueden entrar”.

Según explicó el jefe comunal, cuando acuden ante la denuncia de algún vecino, la gente de la fiesta “dice que son reuniones familiares, pero son 50 o 60 personas” y puso la escena a consideración: “lamentablemente, tengo que andar yo de noche, más de una vez en pijama, porque te molestan a cualquier hora y tenés que controlar. Vamos con la Policía a hacerles bajar la música. Algunos se retiran, otros se quedan adentro, otros no te atienden”.

Salas reconoció que el problema “es incontrolable. Son quintas privadas y ¿quién va a entrar a su casa? Labramos un acta, hablamos con los organizadores, les pedimos que bajen la música y traten de desalojar. Te dicen sí, sí, te vas y hacen todo de vuelta”. Según afirmó el intendente, las personas congregadas cada fin de semana en Sauce Montrull son en su casi absoluta mayoría de Paraná.

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Asimismo, consideró necesario “tomar otras medidas, como que un juez dé la orden de allanamiento y desalojar la casa. De otra manera no se puede, porque son propiedades privadas, no son salones o lugares públicos”. Y advirtió que la comuna no tiene estructura como para afrontar el problema. “No tenemos juez de faltas para ejecutar multas, tenemos que contratar abogados particulares o hacer convenios con otros municipios. Recién nos estamos armando institucionalmente como Comuna”, señaló.

Por lo pronto, están buscando una solución al alcance de la normativa local. “Estamos viendo cómo crear una multa elevada para que los dueños de las casas quintas no vuelvan a cometer el delito. La estamos tratando en el Concejo Deliberante”, adelantó.

Y resumió cómo se desenvolvió la problemática en la temporada estival: “acá el verano fue un mundo de gente, las quintas todas alquiladas, llenas de gente”.

Operativos en Paraná

Sauce Montrull no fue el único lugar de la zona donde se realizaron eventos clandestinos. Según el reporte policial enviado a UNO, se labraron 10 actas en cercanías. En Paraná hubo cuatro operativos el sábado por la noche. En calle Vicente del Castillo entre Las Heras y 3 de Febrero eran 100 personas convocadas, aproximadamente. Allí se notificó a la propietaria del lugar del decreto que prohíbe las reuniones sociales con más de 20 participantes.

Lo mismo se hizo cerca de allí, en Pringles y 3 de Febrero, donde había unas 130 personas. Mientras, en un pasillo interno entre la cortada Wirts y las vías del tren, en la Villa 351, había nada menos que 400 personas. No se logró notificar a ningún responsable, admite el parte policial. Por otra parte, en calle García Verdier eran 200 las personas que estaban de fiesta. Allí también se notificó al propietario del lugar.

A unos kilómetros de la capital provincial, en Colonia Ensayo, en el establecimiento El Ombú se encontró a unas 150 personas y se notificó al encargado del evento.

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