Elecciones Legislativas 2017
Viernes 27 de Octubre de 2017

Las contiendas electorales pasan, los carteles y afiches quedan

Todo el año en campaña. Las contiendas electorales pasan, y en Paraná los candidatos quedan impregnados, por años, en carteles, pegatinas y pintadas por doquier. Un acuerdo político para no ensuciar la ciudad que tarda en llegar

Todo el año en campaña. Las contiendas electorales pasan, y en Paraná los candidatos quedan impregnados, por años, en carteles, pegatinas y pintadas por doquier. Un acuerdo político para no ensuciar la ciudad que tarda en llegar


Los que están, los que estuvieron, los que quieren estar, y los que ya están en otra cosa. Candidatos ahora, y otros se postularon muchos años atrás, siguen en la gran marquesina en que se convirtieron calles y plazas. Pasan los años y es una tarea irresuelta: la cartelería política se adueña de los espacios públicos, invade paredes, copa columnas y deteriora monumentos históricos.

Hay ordenanzas municipales –como la 7.977–, que prohíbe expresamente los pasacalles en plazas y parques, en columnas, postes con señalización de tránsito y hasta arboleda.

Pese a ello, cada campaña política deja sus huellas en la superficie urbana de la ciudad. En el centro y en los barrios, se pueden observar aún hoy aquellos candidatos que hoy ya ocupan cargos, y otros que hasta cambiaron de rol y de partido, presentes en carteles o pintadas.

Está claro que los partidos políticas, a través de sus distintas agrupaciones, necesitan del espacio público para visibilizar a sus candidatos, o incluso hasta para exponer ideas-fuerza o posturas sobre distintos temas de trascendencia pública. Pero eso se puede hacer de manera ordenada, y con plazos perentorios.

Antes, durante y después de cada contienda electoral, la nota periodística es recurrente, pero inevitable. Y la pregunta es por qué la ciudad de Paraná no ha podido avanzar en todos estos años de democracia, en alcanzar un acuerdo o consenso político para que se distribuyan y sorteen espacios en la vía pública, y la cartelería política sea ubicada en lugares prudentes, sin afectar o atentar contra la seguridad de automovilistas o peatones, o no ensuciar el espacio de todos.

Hay ejemplos varios en la región, de localidades que han avanzado al respecto.

Mientras las distintas fuerzas políticas no logren acordar un nuevo sistema, se seguirán ensuciando las paredes, se dañarán los edificios públicos, las garitas de colectivos quedarán tapizadas por pegatinas, extensos paredones seguirán siendo una irresistible tentación para mostrarse.

Tampoco nunca se supo que el Estado municipal, en alguna ocasión, haya labrado actas y enviado multas a los partidos políticos. En cambio, ha tenido siempre que salir a limpiar la ciudad, conformando cuadrillas especiales para descolgar los más imprudentes pasacalles, o los carteles situados en las columnas de alumbrado público o semáforos, en la zona céntrica. Barrer toda la ciudad, resulta una tarea imposible de abordar por su extensión, pero además exige destinar cuantiosos recursos materiales y humanos, que afectan la prestación de otros servicios.

Una de las postales más simbólicas de la situación, se puede observar en calle Maciá, sobre las edificaciones del exhipódromo Almafuerte reconocidas como patrimonio histórico: las dos principales fuerzas políticas utilizaron ese sector de alto valor histórico, para que sus candidatos o ideas puedan ser vistos por las miles de personas que transitan a diario por el lugar, o acceden al predio para la recreación y esparcimiento. En alguna oportunidad, miembros de agrupaciones minoritarias, sin justificar el daño al espacio público, expusieron que con el bajo nivel de recursos en comparación con los otros partidos, no les queda otra forma de hacerse conocer, sino es en la vía pública.

Del mismo modo que hay un ordenamiento en los medios de comunicación, y que muchas ciudades reglamentaron el uso de sus espacios públicos, resulta indispensable el ordenamiento de la cartelería electoral, que fije criterios de colocación de cartelería por medidas, distancias y zonas. Tal vez, la regulación adecuada de espacios permita también democratizar la publicidad electoral, y que todos los candidatos tengan las mismas oportunidades de darse a conocer ante la sociedad.



La comuna inició un operativo


Personal municipal inició ayer la limpieza de la cartelería política en las calles. Según se indicó oficialmente, a los fines de disminuir la contaminación visual, desde el Municipio y por pedido expreso del intendente Sergio Varisco, la Subsecretaría de Seguridad de la Municipalidad, destinó una cuadrilla de ocho agentes dependientes de esa repartición para retirar cartelería, afiches y pasacalles en distintas zonas de la ciudad.

Las tareas se iniciaron ayer y estiman que demandarán alrededor de dos semanas, ya que son aproximadamente 500 pasacalles y afiches proselitistas a retirar.

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