Producción
Lunes 20 de Agosto de 2018

Ladrilleros protestaron frente a Casa de Gobierno en reclamo de trabajo digno y políticas para la actividad

La caída de la producción y de la venta del ladrillo artesanal pone en jaque a casi 3.000 trabajadores GALERÍA DE FOTOS

La construcción debe ser el sector más perjudicado por el paquete de políticas que viene implementado el gobierno nacional, hiriendo casi de muerte a la obra pública (sostenida exclusivamente en Entre Ríos con fondos provinciales) y dejando un tendal de desocupados que incrementan los números de la desocupación. Pero la onda expansiva de la crisis también alcanzó a grupos de la economía informal, que atento a esta realidad ni siquiera pueden acceder a cubrir su canasta básica alimentaria. Es el caso de los trabajadores ladrilleros de Entre Ríos, que en la provincia decidieron organizarse en cooperativas y a partir del asesoramiento de delegados de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra). Cada 21 de agosto se conmemora el Día Nacional del Ladrillero Artesanal (en homenaje a Oscar Robledo, productor artesanal de ladrillos no vidente de Corrientes), pero teniendo en cuenta que hay poco para festejar, el sindicato que tiene como delegado provincial a Federico Feltes convocó a la primera Marcha Ladrillera que reclamará por derechos y reivindicaciones del sector.
Los manifestantes marcharon desde la sede de la Uolra, en Colón 610 de Paraná, para luego marchar hacia Casa de Gobierno donde entregaron un petitorio con las siguientes demandas: vivienda, trabajo digno, políticas para el sector y parques ladrilleros.

En baja
El delegado en Entre Ríos de la Uolra, Federico Feltes, trazó un panorama preocupante de la realidad de la actividad y de las perspectivas que se tienen en el corto plazo. "El nivel de producción y de comercialización del ladrillo ha caído estrepitosamente. Ha bajado también la obra pública; en los sectores medios donde se construye alguna habitación o algún tipo de mejoramiento habitacional no se ha dado esa posibilidad. Entonces nosotros no podemos comercializar ni tampoco podemos vender. No hay viviendas sociales, por eso están en estado de movilización del IAPV y esa es otra de las razones porque tampoco se ha vendido. No hay política pública para el sector ladrillero artesanal, teniendo en cuenta que los compañeros son trabajadores de la economía popular", dijo Feltes a UNO sobre el estado actual de situación.
Con pocas expectativas de que la situación mejore y sin políticas públicas que puedan revertir el cese de la actividad, el dirigente denunció que la peor cara de este problema es que la única alternativa pasa por sobrevivir: "Los compañeros están comiendo de la basura y eso no se puede tolerar más a esta altura de la historia. El ladrillo es el primer eslabón de la construcción, pero también en los últimos 12 años durante el gobierno kirchnerista, tampoco cambió estructuralmente la posibilidad de comercializar y el poder de producción que han tenido los trabajadores. Es compleja la situación, pero los compañeros tienen la voluntad de seguir organizándose".
La Marcha Ladrillera que confluirá en el centro cívico será la primera convocada por trabajadores de la actividad y ello responde a la incipiente organización gremial que sentó sus bases hace cuatro años. "Planteamos la necesidad de generar un área en los estados provincial, nacional y municipal donde se discuta directamente la actividad ladrillera. También renovamos el pedido del compre local, una cuestión que venimos reclamando hace mucho tiempo. A nuestra provincia están ingresando ladrillos producidos en Córdoba. La razón porque no nos compran es porque no estamos formalizados, pero en la actualidad la mayoría tiene monotributo social, por lo que podrían facturar su producción. Luego no pudimos avanzar más con eso, el gobierno provincial nos compró en una oportunidad 3.000 ladrillos para el programa Argentina Trabaja", objetó.
En función de todos estos indicadores la Uolra se movilizará para compartir propuestas con la clase política y darle visibilidad a un colectivo que sigue dando mano de obra. "En el horno de Paraná estamos quemando 6.000 ladrillos, en el barrio Los Hornos, y cuya producción se convierte en el sustento de cinco compañeros. Es una actividad que en todo su circuito genera mano de obra, por lo menos queremos que haya algún tipo de atención en el gobierno provincial", señaló Feltes.
En efecto, la producción se sostiene pero en muy bajos niveles: "Se produce para parar la olla, no es que el que trabaja gana algún peso, sino que se intercambia para seguir sobreviviendo. Por ejemplo, se intercambian 1.000 ladrillos por una changa y no hay un estándar. Se trata de producir en las condiciones que se puede".

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