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La venta de combustibles en abril se desplomó un 46% en la provincia

Las pymes familiares del sector, en crisis desde hace más de una década, están atadas a márgenes de rentabilidad fijadas por las petroleras.

Miércoles 27 de Mayo de 2020

Con la cuarentena y las restricciones impuestas para la circulación, la demanda de combustibles cayó a niveles inéditos, nunca registrados. Según datos de la Confederación de Expendedores (Cecha), a nivel nacional marcó un promedio del 47,4%, con especial incidencia de los productos premium, que se derrumbaron hasta un 76%.

En Entre Ríos, de acuerdo con el informe al que accedió UNO, el consumo de nafta súper cayó un 63,4%, y un 71% en el caso de la premium. Mientras que el gasoil bajó un 18% sus ventas, y su opción premium, un 32%.

El informe precisó que las caídas en los volúmenes vendidos fueron mayor en los grandes centros urbanos que en el resto del país: por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, la comercialización se redujo un 73,8%; en Córdoba un 61,1%, y en Rosario un 54,6%; mientras que a nivel provincial, la retracción fue del 51,5% en Buenos Aires; el 29,1% en Córdoba; el 37,8% en Santa Fe y el 52,4% en Mendoza.

Ante la consulta de UNO, el empresario pyme y secretario de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines de Entre Ríos (Cecaer) Osvaldo González explicó: “La mayoría de la estaciones de servicios, ya antes de la pandemia, venían por debajo de un punto de equilibrio. Por lo cual si lo llevás al porcentaje que se ha disminuido la venta, están en una situación muy complicada”, y citó que hay casi un 70% de estaciones que no cubren los costos”.

Respecto del nivel de comercialización, mencionó que el gasoil “no bajó tanto” como las naftas, en parte reflejado por el movimiento del agro, aunque la incidencia es menor porque el campo, dijo, compra en mayoristas. “Hay una incidencia, pero se vendió más gasoil que naftas porque los que más transitaban eran vehículos de carga o de transporte de mercaderías, que fue lo que se movió durante abril”, aportó.

Con respecto al movimiento este mes, con una mayor reapertura de las actividades debido a las flexibilizaciones autorizadas, dijo que se “va notando” un leve incremento, pero que estima apenas superará el 50% de la demanda habitual de combustibles.

La cuarentena por la pandemia del coronavirus solo profundizó una situación de crisis que el sector pyme familiar viene sufriendo desde hace más de una década y media. En ese lapso se produjo el cierre de una gran cantidad de estaciones históricas.

Pese a los cambios de gobierno no hubo modificaciones en la reconfiguración del mapa de expendio de combustibles, en el que las pymes generan unos 60.000 puestos de trabajo y cubren más de dos tercios de la red de estaciones.

“La situación es muy complicada, porque tenemos un margen de comisión que nos dan las petroleras. Son ellas las que disponen el precio, y cuando a nosotros se nos modifican los costos, no podemos variar los precios, como hace cualquiera cuando no le cierran los números. Lo único que se puede hacer ante un incremento de costos es vender más, y eso no se va a dar en el corto plazo. Porque incluso lo que se vendía antes, ya de por sí no cerraba”, explicó.

Seguidor de un negocio familiar, presente en el rubro hace más de 50 años en la provincia, González detalló que en su momento las petroleras mideron en cantidad de litros la comisión de una estación, es decir, cuánto debería vender, para que con la comisión se salven y haya un margen de rentabilidad. “El porcentaje no varió, pero sí los costos; además se incrementó la cantidad de estaciones oficiales de las petroleras, y eso significó que empezó a compartirse la torta”.

Sobre este punto, marcó que esas estaciones oficiales, con otra estructura y costos incluidos en las petroleras, venden hasta cinco veces más que el resto de las estaciones, por estar ubicadas en lugares específicos o esenciales, como rutas o autopistas. En la provincia, sobre un total de 200, hay poco más de un cuarto de “bandera oficial”.

“Una pyme no puede competir contra esos costos”, amplió. En ese sentido, sobre los cambios en el sector instrumentados en los últimos 20 años, dio cuenta de que se anexaron a las estaciones aquellos “costos por la modernización”, que incluyen la exigencia de un ingeniero en Seguridad Industrial, auditorías de tanques que tiempo atrás no se hacían porque tampoco había métodos para hacerlo, seguros de caución, y la lista sigue. “Y nunca se modificó la comisión. A eso hay que agregar la inflación, porque los costos van por la inflación, pero los precios de los combustibles no se incrementaron en el mismo nivel: el año pasado los combustibles aumentaron un 38%, y la inflación fue del 55%. Esos mayores costos se siguen absorbiendo con los mismos márgenes dispuestos por las petroleras”, dijo González.

Las estaciones pudieron, en los últimos días de vigencia, acceder al Programa de asistencia de emergencia al trabajo y la producción, para que los trabajadores puedan recibir del Estado el 50% de sus remuneraciones.

Pero en cuanto a créditos, la disponibilidad con una tasa del 24% resulta un riesgo que nadie quiere asumir, desde ninguna actividad económica, ante el incierto escenario económico.

Finalmente, se refirió a la situación de las proveedoras, debido a las negociaciones por el valor del barril del petroleo.

Frente a las variaciones en las últimas semanas, en el mundo, y para mitigar la diferencia de precio que pedían las petroleras, que querían aumentos el año pasado -fueron congelados los precios-, cuando el crudo estaba en 62 dólares, el Gobierno determinó el nuevo monto.

Ello para que las petroleras que extraen el crudo, como YPF y en parte Axion. Y por pedido de las provincias productoras que cobran las regalías. “Hubo una gran puja para el costo del barril dentro del país y la semana pasada se fijó en 45 dólares. Eso trae aparejado el problema de la frazada ‘corta y fina’; se la tira para un lado y están conformes las provincias y quien lo extrae, pero para al que compra y refina no le cierra para mantener el precio del combustible en los niveles que está. Con ese valor de 45 dólares, nuestras proveedoras tienen menos posibilidades de darnos un salvataje o incremento de comisión para zafar en esta situación. Nosotros estamos en el medio y con un problema que no cierra si no se modifica el margen de comisión, porque no se producirán incrementos de ventas”, reflexionó.

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