Vasectomía
Sábado 04 de Agosto de 2018

La vasectomía, entre el mito y el rol del varón en materia reproductiva

Es una práctica gratuita desde la sanción de una ley en 2006. La falta de información y el prejuicio conspiran contra una sexualidad responsable

En 2006, a partir de la sanción de la ley 26.130 sobre contracepción quirúrgica, se garantizó el acceso a la ligadura de trompas y a la vasectomía, con lo cual varones y mujeres tuvieron el derecho a elegir cómo ejercer su salud sexual reproductiva. Así se eliminó la ambigüedad jurídica respecto de la esterilización voluntaria, pero pese al carácter vanguardista de la norma todavía persiste la resistencia a este método anticonceptivo en medio de la discusión por la legalización del aborto en la Argentina. Puntualmente, el centro del debate está puesto en la mujer como sujeto de Derecho y la libertad de decidir sobre su cuerpo ante un embarazo no deseado, pero nada se dice acerca de la responsabilidad del varón en materia reproductiva. La herencia patriarcal opera silenciando políticas públicas aún vigentes que refuerzan el enfoque de la salud reproductiva desde una perspectiva de igualdad de género. La vasectomía es una práctica sencilla, sin contraindicaciones, a la que se puede acceder tanto desde el sistema de salud pública como a través de las obras sociales o prepagas.
El Ministerio de Salud de la Provincia no cuenta con estadísticas actualizadas sobre la cantidad de vasectomías que se realizan en los hospitales públicos, ni la cantidad de consultas que se reciben de varones interesados en una esterilización voluntaria. Un sondeo entre fuentes médicas y funcionarias de la cartera permitió conocer que es muy bajo el número de cirugías que se realizan, siendo quizás más alta la afluencia de hombres que se acercan a los efectores de salud en búsqueda de información. Los prejuicios sobre cómo se realiza una vasectomía y que sucede después de la operación forma parte de una construcción cultural propia de una sociedad machista.
Después de un primer intento y de aceptar la sugerencia de su médico, Matías Toro Fernández se tomó el tiempo para pensar si estaba haciendo lo correcto. Ni siquiera el hecho de no tener hijos lo hizo dudar y al cabo de varios años se hizo la vasectomía en febrero, una experiencia que ahora recuerda con total naturalidad. "Hace mucho que tenía pensado hacerlo, obviamente que un profesional más o menos serio te va a sugerir que lo pienses bien. Iba al urólogo por otras cuestiones, y entre consulta y consulta le digo: 'Mirá, me quiero hacer una vasectomía'". La respuesta del especialista fue razonable. "'Pensalo bien, vos no tenés hijos'. Si bien hacerse una vasectomía consiste en un procedimiento sencillo, poder revertirla demanda una operación de microcirugía y hay diferentes tipos de vasectomías", confesó el músico de 36 años en una charla con UNO.
Esta decisión pone en tela de juicio el mandato social de la paternidad, aunque para el artista ese es un dilema que corre por cuenta de los demás. "Lo planteo desde el lugar que jamás me vi como padre y si bien he tenido parejas que han tenido hijos, a veces la gente piensa que no me gustan los chicos: tengo sobrinos, tengo ahijados y me encantan los chicos, pero no me veo en ese lugar. Lo medité mucho y es el camino que quiero seguir. Si es una decisión propia la de no tener hijos, no tengo que responsabilizar a la pareja que en ese momento esté conmigo que sea la que deba tomar un cuidado", argumentó.
A medida que comparte su historia, Matías piensa en posibles escenarios donde pueda surgir una nueva relación en la que su compañera quiera tener hijos. Pero en cada respuesta mantiene sus convicciones: "Puede que influya. Si estás en una relación con una persona que quiere tener hijos y vos estás en esta situación que sos estéril por decisión propia, puede afectar. Pero es una decisión personal y siempre consideré que la paternidad se puede ejercer desde un montón de lugares, no siendo padre biológico solamente".
El acceso a la vasectomía se democratizó a partir de la sanción de la ley nacional y de la adhesión de las provincias, y a medida que las obras sociales la fueron incorporando en el Programa Médico Obligatorio (PMO). Así se facilitó el camino para que aquellas personas o parejas que buscaban métodos anticonceptivos permanentes, sin que el aspecto económico sea una barrera. Fernández lo pudo comprobar cuando comenzó con los trámites en su obra social. "Averigüé con mi médico, que me dio el pedido para hacer la cirugía y en 48 horas tenía todo resuelto. No sé cómo será en el sistema público, tengo entendido que sí. A mí no me preguntaron nada. Hay gente a la que le hicieron firmar un papel donde dice que estás de acuerdo. Fue un proceso de 15 días, desde que hablé con el médico y me hice los análisis", contó.

Mitos y verdades
La falta de promoción estatal o la mirada sesgada sobre el tema llevaron a instalar mitos que distorsionan la realidad de una práctica médica que en otros países cuenta con mayor aceptación. El músico asiente con un gesto cómplice y hace un compendio de los comentarios insólitos que tuvo que escuchar después de haber pasado por el quirófano. "Hay gente que piensa que no eyaculás, hay gente que dice que te deprimís, aunque eso ya es una cuestión psicológica. O piensan que sexualmente cambia algo; es exactamente lo mismo. Después de la intervención, los médicos me contaron que después de cortar los conductos deferentes, es como que los atrofian y los ponen en lados opuestos. Mi médico me dijo que es improbable que eso se recanalice. De hecho reconectar eso es casi imposible", explicó sobre una cirugía que lleva unos pocos minutos.
Gustavo Neri es urólogo y presidente de la Asociación Entrerriana de Urología (AEDU), y explicó cómo se hace una vasectomía. El profesional que forma parte del servicio de Urología del Hospital San Martín de Paraná aseguró que son muy pocas las cirugías de este tipo que se practican anualmente. "Es muy sencilla de hacer, son dos heridas muy chicas en el escroto (la piel del testículo)", dijo mientras atendía en su consultorio.
—¿En qué consiste la cirugía?
—Se hace la ligadura de los conductos deferentes, que llevan los espermatozoides desde los testículos hasta las vesículas seminales donde se produce el eyaculado. Ahí se identifican los deferentes, uno de cada lado y se les corta un pedacito. Se puede hacer con anestesia local, con anestesia raquídea. Acá hace relativamente muy poco que se usa, pero en Estados Unidos tienen hasta set para hacer cirugías con anestesia local.
—¿El San Martín tiene un equipo especial para atender estas intervenciones?
—Cualquiera de nuestro servicio la hace, es una práctica que nosotros antes la hacíamos como un complemento, porque parte de la cirugía es la vasectomía. Después que se aprobó la ley y que se puede hacer la vasectomía como método anticonceptivo, la seguimos haciendo y es parte de nuestra especialidad.
—Desde la aprobación de la ley en 2006, ¿hubo más consultas en el sistema de salud provincial?
—Antes directamente no te lo planteaban y ahora no hago más de dos por año. Y no consultan, por desconocimiento o miedo, muchos lo saben, todavía hay como mucho machismo en eso: "Que se cuide la mujer". Convengamos que es una operación pequeña, pero que no deja de ser una intervención. Por ahí pensás que la mujer tiene que tomar una pastilla todos los días con el mismo resultado. Pero la pastillita, más allá de que sea eso, no está exenta de efectos indeseados. Y además se tiene que acordar de tomarla todos los días. Más allá de que algunos dicen que es reversible la vasectomía, hay que considerarla como irreversible: lo que les explico a los pacientes, es que una vez que se lo hagan tienen que pensar que es irreversible. Se pueden volver a unir los conductos, pero después de determinada cantidad de tiempo esos espermatozoides que quedaron en el testículo generan anticuerpos y que por más que el día de mañana se recanalicen los conductos, es difícil que vuelvan a tener espermatozoides. Hay que considerarla como algo irreversible; es como la ligadura de trompas, te la hacés y es para toda la vida. No hay vuelta atrás. Sucede que esto lo puede desanimar a algunos, teniendo en cuenta que en algunos les dicen que es reversible, pero en realidad es muy difícil que funcione. Uno lo puede revertir, pero no funciona, por eso hay que explicarle a la gente que es un método irreversible. Pero bueno, si estás seguro de lo que vas a hacer, se hace y es muy sencillo.
—¿Cuál era la motivación de los hombres que llegaron a consultarlo?
—Era porque la mujer no podía tomar pastillas. También recuerdo un caso de un hombre que él quería hacérselo porque le parecía justo hacerlo y que no tuviera que estar tomando medicación la esposa. Otros lo charlan con su pareja; las primeras cirugías que hice con la ley fue porque esa persona no quería tener más hijos, pero son pocos los que tienen ese grado de conciencia. Es una cuestión cultural y también como que no se difunde. Generalmente cuando las parejas hablan de anticoncepción, lo hacen con el ginecólogo y no con el urólogo. Entonces casi siempre termina yendo la mujer y el ginecólogo le explica todas las opciones que tiene, desde el preservativo, la pastilla, los DIU y toda la parafernalia. Pero no se explica la parte urológica.

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