La trampa del vapeo: prohibición, mercado negro y pulmones en riesgo

Bajo la creencia que el vapeo es una alternativa inofensiva al tabaco, el uso de cigarrillos electrónicos se multiplica en los adolescentes

10:08 hs - Domingo 29 de Marzo de 2026

Lo que comenzó como una supuesta herramienta para que los adultos abandonen el tabaquismo se ha transformado, en tiempo récord, en la nueva puerta de entrada a la adicción para los jóvenes. En las plazas de Paraná, en las salidas de los boliches y, por citar solo dos casos, el vapeo ya no es una novedad, sino una preocupante costumbre consolidada.

Dispositivos de colores llamativos, diseños que imitan a un pendrive o alguna joya tecnológica y, sobre todo, una oferta infinita de sabores. Sin embargo, detrás de ese aroma dulce y esa nube blanca que desaparece rápido, se esconde un cóctel químico que está poniendo en jaque la salud respiratoria de muchos.

Hay un mito que se ha desparramado en este tiempo, y es que muchos jóvenes –y también sus padres– están convencidos de que lo que inhalan es simplemente vapor de agua. Nada más alejado de la realidad. El líquido de los dispositivos sustancias nocivas y altas dosis de nicotina que pueden triplicar a las de un cigarrillo común.

Al calentarse, estas sustancias generan micropartículas de metales pesados (como níquel, estaño y plomo) que se asientan en lo más profundo del tejido pulmonar.

Además, un dato para tener en cuenta es que la facilidad para vapear en cualquier lugar sin dejar el olor persistente del tabaco permite que el consumo sea constante, aumentando los niveles de ansiedad y dependencia.

A pesar de que en Argentina la Anmat prohíbe la comercialización, publicidad y uso de estos dispositivos, el mercado negro y la venta online a través de redes sociales florecen sin demasiado control. El acceso es tan simple como un mensaje por WhatsApp o un clic en una plataforma de ventas, donde la restricción de edad es, en la práctica, inexistente.

El rol del entorno

Frente a este escenario, el desafío para las familias y los docentes es enorme. La detección no es sencilla: no hay ceniceros, no hay fuego, no hay humo. Solo un aroma frutal que muchas veces pasa desapercibido como un perfume o un chicle.

La clave, coinciden los especialistas, residen en la información veraz. No se trata solo de prohibir, sino de desamar el marketing de la industria que vende un producto “cool” ocultando sus consecuencias. El pulmón no está diseñado para inhalar otra cosa que no sea aire puro, y el avance del vapeo representa una bomba de tiempo que ya empezó a correr.

Alerta profesional

Pese a que en Argentina su comercialización está prohibida, el uso de vapeadores o cigarrillos electrónicos es una postal cada vez más común en distintos lugares, lógicamente que la provincia no es la excepción y ese puede verse a diario casi en cualquier sector de la ciudad que se elija al azar.

Es así que, lo que nació como una supuesta herramienta para dejar de fumar se convirtió en una puerta de entrada a una adicción para adolescentes y un riesgo severo para la salud pública.

En este marco y en diálogo con UNO, la neumonóloga Alejandra Doval desmitificó la inocuidad del vapeo y alertó sobre las graves lesiones pulmonares que se pueden gestar a partir de esto.

En el inicio, la profesional explicó que “fue creado en 2003 en China y entró con fuerza en Estados Unidos en 2007. Apareció justo cuando se empezaba a hablar de ambientes libres de humo y las tabacaleras interpretaron que debían lanzar una propuesta de marketing donde vapear significara hacerlo sin dañar a los demás. Se vendió como algo innovador y como una herramienta para dejar de fumar, pero sin conocer, en ese momento, realmente qué contenía”.

—Hoy, con la evidencia científica disponible, ¿qué es lo que realmente inhala una persona que vapea?

—Contiene sustancias muy nocivas. No solo saborizantes, sino que nicotina en altas dosis que genera una adicción importante, sino también propilenglicol, glicerina y metales pesados. Incluso, como no hay una regulación real del contenido, pueden tener derivados de cannabis como THC y CBD. Además, hay que tener en cuenta que se sigue la misma lógica de inhalación y calentamiento del pulmón porque los líquidos se calientan y se inhalan, contaminando no solo al que vapea sino también el ambiente cercano.

—¿Cuáles son los riesgos inmediatos, especialmente en los más jóvenes?

—Lo más grave es la lesión pulmonar aguda. Es un proceso de inflamación tan severo que parece una infección y lleva al paciente directo a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) con respirador mecánico. Ya ha generado muchas muertes en el mundo. Además, produce daños en el sistema nervioso, convulsiones, hemorragias y trastornos gástricos, igual que el cigarrillo. Si bien no hay estudios prospectivos terminados sobre el cáncer de pulmón, seguramente se identificará como causa carcinogenética en el futuro.

Vapeo perjudicial salud

La trampa del vapeo: prohibición, mercado negro y pulmones en riesgo

—Las estadísticas muestran un crecimiento preocupante en Argentina...

—Sí, en la encuesta de 2018 tuvimos un 7% de prevalencia y en 2019 ya saltó al 8%, es un incremento exponencial en un año. Se estima que el cigarrillo electrónico, por estadísticas, provoca ocho millones de muertes al año a nivel global, y en nuestro país hablamos de unos 45.000 fallecimientos anuales vinculados a estas causas.

—Si su venta está prohibida en el país, ¿por qué parece tan fácil conseguirlos?

—Exactamente. En Argentina la comercialización, venta y publicidad están prohibidas. Sin embargo, vemos una muchísima gente vapeando en ámbitos públicos. Hay un comercio ilegal que no ha sido regulado eficazmente. Al estar prohibido, ni siquiera deberían existir ‘áreas de vapeadores’ como existen para el tabaco; su uso debe ser sancionado, pero eso no ocurre.

—Comparado con el cigarrillo tradicional, ¿cuánto fuma realmente un vapeador?

—El marketing de las tabacaleras es muy fuerte, pero la realidad es que genera una adicción aún mayor porque la gente está con el dispositivo encendido todo el tiempo. Para tener una idea: un dispositivo de 600 caladas equivale a 30 cigarrillos. O sea, si alguien consume un vapeador por día, está fumando más de un atado y medio. No sirve para dejar de fumar; nunca fue aceptado científicamente para ese fin.

Sobre el mismo eje, Doval añadió que “lo ideal para dejar de fumar es siempre brindar un mensaje positivo, haciendo hincapié en los beneficios que conlleva dejar de hacerlo, sobre todo para la salud pulmonar e intelectual”.

A lo que agregó: “Ojo que, advirtiendo las campañas que se realizan acerca de lo malo del cigarrillo electrónico, las tabacaleras ahora lanzaron al mercado los puch de nicotina, que son pastillas o saquitos de tres y seis miligramos con saborizantes. Las venden con el pretexto de deshabituar al consumo, pero no se recomiendan. Su venta es bastante libre y nos resulta muy preocupante a quienes hacemos campañas antitabaco.

Para el cierre indicó que “para dejar de vapear se deben usar las mismas herramientas que con el tabaco, como parches o chicles de nicotina si hay una dependencia física fuerte para evitar la abstinencia”.