La Toma: aumentaron casos de mordeduras de yarará en perros

El veterinario Rubén Rodríguez advirtió que el desmonte y el clima atípico están empujando a estos reptiles hacia las viviendas

11:45 hs - Jueves 30 de Julio de 2026

El desmonte por loteos y las altas temperaturas desplazaron a estos reptiles hacia zonas residenciales, en Paraná. Especialistas explican cómo diferenciar una serpiente venenosa de una culebra y qué medidas tomar ante una mordedura.

En las últimas semanas, se registró un incremento de encuentros entre perros y serpientes en la zona de La Toma, en el noreste de la capital entrerriana, producto del avance de los loteos y el desmonte en las áreas ribereñas.

Según explicó el médico veterinario Rubén Rodríguez a UNO, la destrucción de su hábitat natural, sumada a los cambios climáticos y temperaturas atípicas, provocaron que estos animales (especialmente la yarará) se desplacen hacia perímetros habitados por personas y mascotas.

“El motivo principal del incremento de ataques en La Toma es la alteración directa del entorno natural de estos reptiles debido al avance de la urbanización. Se está dando sobre todo ahí por el tema del loteo que se está haciendo... se está desmontando y loteando y claro, es la zona de ellas, digamos, y se están ocupando sus terrenos. Esta invasión territorial provoca que los animales se desplacen hacia zonas habitadas, ya que cuando pasan las máquinas no dejan nada y el animal sale como loco”, detalló el entrevistado.

La Toma: aumentaron casos de mordeduras de yarará en perros

Además del impacto de las obras, Rodríguez destacó que las condiciones climáticas inusuales han alterado el ciclo biológico de las víboras, manteniéndolas en un estado de mayor actividad y agresividad.

El especialista insistió en que: “se están dando dos cosas, una el loteo y lo otro el calor y los cambios de clima que se están dando en una época donde el animal debería estar hibernando”.

Sin embargo, al no registrarse un invierno con frío intenso, las serpientes no logran entrar en su periodo de descanso y reaccionan con mayor violencia al encontrarse con perros, ya que “se le está afectando su hábitat” y se sienten constantemente molestadas.

Hay que aclarar que no todas las serpientes que aparecen representan el mismo peligro.

En este sentido Rodríguez destacó que la mayoría de los avistamientos corresponden a culebras, las cuales son beneficiosas para el ecosistema ya que funcionan como un control natural contra los roedores y compiten territorialmente con la yarará.

Para identificarlas, se puede observar la huella de la mordida: la yarará deja la marca de dos colmillos prominentes que suelen sangrar debido a su veneno anticoagulante, mientras que la culebra posee seis dientes pequeños y, aunque puede ser asustadiza o incluso morder si se siente acorralada, no es letal.

El peligro para los perros

El riesgo es significativamente mayor para los perros que para los gatos.

“El gato es muchísimo más ágil y es muy difícil que la víbora lo llegue a morder”, señaló el especialista. En cambio, los perros grandes suelen ser más “toscos” y lentos, lo que los convierte en blancos fáciles cuando intentan investigar o atacar al reptil tras detectarlo por el olfato.

Las mordeduras suelen ocurrir frecuentemente en la boca del animal. El veneno de la yarará es altamente peligroso: posee toxinas necrotizantes que matan el tejido, es hematotóxico (daña los glóbulos rojos) y contiene agentes anticoagulantes que provocan hemorragias severas. La principal diferencia entre una culebra (como la falsa yarará) y una yarará verdadera es que la yarará es una víbora venenosa y peligrosa, mientras que la culebra es totalmente inofensiva. Para reconocerlas, hay que observar la foseta loreal (un agujerito entre el ojo y la nariz que solo tiene la yarará), la forma de la cabeza y las pupilas.

La yarará tiene la cabeza muy triangular, bien ancha y distinta del cuello, pupilas verticales (como las de un gato), tiene un pequeño hueco o agujero a cada lado de la cabeza, entre el ojo y la fosa nasal, que usa para detectar calor; además manchas oscuras en los costados con forma de “V” invertida o de “C” y “teléfono”, la cola corta y se angosta de golpe. En cambio la culebra tiene cabeza redondeada u ovalada, no se distingue tanto del cuerpo; pupilas redondas; no tiene ningún agujero entre la nariz y el ojo; tiene dibujos más irregulares o mezclados que no forman el diseño clásico de la yarará, generalmente más finos, largos y con una cola que termina en punta fina.

Qué hacer

  • Si una mascota es mordida, el tiempo es fundamental, aunque Rodríguez aclaró que existe una “ventana” de acción.
  • No desesperar: Se dispone de un plazo de entre 30 minutos y una hora para llegar al veterinario sin que el riesgo aumente drásticamente.
  • Evitar maniobras caseras: no se deben realizar torniquetes ni limpiezas profundas en la herida.
  • Tratamiento específico: el animal requiere la aplicación de un antídoto específico para neutralizar el veneno.
  • La efectividad del tratamiento es alta: sin atención médica, la letalidad de una mordedura de yarará puede alcanzar el 80%, pero con la aplicación del suero antiofídico y tratamiento de soporte, la cifra de mortalidad se reduce a menos del 20%.

Recomendaciones

Como primera medida evitar que las mascotas caminen entre pastizales altos. Estar atentos a cualquier señal de dolor o inflamación.

Ante la aparición de una serpiente en el hogar, la recomendación principal es no intentar matarla ni manipularla. Estos animales cumplen un rol ecológico vital.

En su lugar, se solicita a la población comunicarse con Defensa Civil, quienes cuentan con la capacitación y herramientas necesarias para capturar al ejemplar y reubicarlo en una zona segura lejos del casco urbano