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La tan mentada autoridad moral

La pobreza creció y es una de las deudas pendientes. En la Argentina no hay ejemplos de arriba hacia abajo que ahora, que permitan garantizar el ataque al Covid

Lunes 05 de Abril de 2021

En las últimas horas se conocieron los últimos datos de la pobreza en la Argentina. Se “descubrió” que el sol sale del este, y que aumentó la cantidad de personas que la están pasando muy mal. Bien, y entonces?

Horas después, vi la comarca de dirigentes políticos que están en el gobierno y en la oposición. Seguir haciendo las mismas cosas, es decir ampliar la grieta para perjudicar al otro. Muy poco interés en tratar de cambiar este panorama, donde el 42% de la población es pobre.

Lo peor que podemos hacer es naturalizar la pobreza, o bien la mentira, porque ese doloroso número, es el resultado de la corrupción, el robo, la malversación, negligencia y otros delitos éticos, morales y penales de los señores que pasaron por el poder.

En 1975, con el gobierno de María Estela Martínez de Perón, Rodrigazo en marcha y el golpe militar a la vuelta de la esquina, con la acción asesina de Montoneros, en la Argentina había un 4% de pobres.

Obviamente, la dictadura militar no será analizada, por ser un proceso ilegítimo e inconstitucional. No tiene nada para destacarse. Raúl Alfonsín elogió para todos lados que la creación del Programa Alimentario Nacional (PAN), había llegado para ayudar a terminar con la pobreza, pero al mismo tiempo aplaudía la entrega de 500.000 cajas de alimentos.

El peronismo llegó con Carlos Menem y llevó a crecer todos los indicadores de marginalidad con la venta (regalo) de las empresas del Estado.

El incompetente de Fernando de la Rúa, llevó la pobreza en los tristes sucesos de la crisis social y económica del 2001 al 50% de pobres.

La realidad marcó que la gestión de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Roberto Lavagna, ordenó una política de Estado y presencia del Estado para contener, asistir y hacer crecer al país.

Bajó la pobreza, la deuda externa y mejoraron los indicadores económicos marcando la recuperación productiva del país. Sin embargo, esa política de Estado se destruyó con la ida de Lavagna, y la continuidad del kirchnerismo con Cristina Fernández. Se encargó de falsear la realidad, escondió los números por recomendación de su ministro de Economía Axel Kicillof, y tras alertar que Argentina estaba mucho mejor que Alemania, termina su segundo mandato (exitoso según ellos mismos aseguran), con un 30% de pobres en el país, sin reservas en el Banco Central y con un mercado productivo en crisis.

Con la llegada de Mauricio Macri, que decía que controlar la inflación era un juego de niños, y prometía pobreza cero, finalmente no hizo ni una cosa, ni la otra, por el contrario, profundizó la crisis del espantoso gobierno de Cristina Kirchner. La gestión de Macri, fue pésima por donde se la mire, dejando un 36% de pobres.

Llegó el gobierno de científicos, el que iba a llenar la heladera de carne, el que terminaría con la grieta y pacificaría el país. La verdad, es que la gestión de Alberto Fernández, que cada día que pasa demuestra tener las manos atadas por su vicepresidenta, lleva a que los indicadores sean cada vez más graves.

Habrá un atenuante, la pandemia de Coronavirus, pero por torpezas propias, negligencia, la interna de su propio gobierno y hechos pocos claros como el vacunatorio VIP, la compra carísima de mercadería, o el intento de controlar la Justicia, perdió toda credibilidad y confianza.

Era altamente probable que frente a semejantes desaguisados, aumentaran la pobreza, la indigencia, el desempleo, y se profundizara el conflicto social, económico y financiero.

Frente a esta realidad, qué hacen los actuales gobernantes?, Alcanza con echarle la culpa a Macri, a las empresas por subir los precios, o que los argentinos son los responsables del aumento del coronavirus.

Tienen autoridad moral, los que dispusieron el cierre del país, a través de una cuarentena mal planteada que mató al sector privado económico, que ahora vengan a exigir a la ciudadanía autocontrol.

Desde el propio gobierno nacional se promocionó el velatorio multitudinario de Diego Maradona, la marcha del 17 de octubre o la ocupación de la plaza del Congreso para aprobar la ley del Aborto, como otros actos partidarios. Ahora, frente al descontrol de los contagios, nuevamente quieren bajar el mensaje de culpar al otro. Es necesario el autocontrol por supuesto. Pero los ejemplos se dan de arriba hacia abajo.

Siguen faltando vacunas, y tal vez si desde la Nación no hubieran vacunados a los amigos del poder, militantes jóvenes, familiares o legisladores partidarios, hubieran alcanzados para un poco más de adultos mayores o esenciales que hoy se encuentran en la trinchera de los hospitales de todo el país. Hoy otro sería el panorama, a la hora de tomar medidas más extremas.

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