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“La soledad es la peor enfermedad”

El padre Alfredo Nicola, a cargo de la capellanía del Hospital Fidanza, reflexionó en el Día Nacional del Enfermo, que se conmemora hoy. “Detenete, acercate, date”, es el lema elegido.

Domingo 09 de Noviembre de 2014

Dina Puntín / De la Redacción de UNO
dpuntin@uno.com.ar

 

 

Se conmemora hoy el Día Nacional del Enfermo, bajo el lema “Como Jesús, detenete, acercate, date”, elegido por los delegados diocesanos de la Comisión Episcopal de la Salud, que propone “una hermosa ocasión para que, frente a la desesperanza y los sufrimientos del hombre de hoy, dirijamos la mirada a Jesús, y aprendamos de él a fijar nuestra mirada atenta y a tender una mano generosa a nuestros hermanos que sufren”.
Es por eso que Diario UNO contactó al padre Alfredo Nicola para dialogar sobre la actualidad de un lugar donde abuelos y enfermos pasan sus días: el Hospital Fidanza.
Casualmente hoy en esa institución se realiza un almuerzo solidario con el fin de recaudar fondos para equipar el lavadero y para el próximo domingo 16 está programada la Peregrinación al Hospital, saliendo de la parroquia de Oro Verde a las 7, para llegar alrededor de las 10 y celebrar misa. A quienes deseen sumarse se les pide que lleven golosinas y mate para compartir con los abuelos.
“El Hospital Fidanza, junto a todo Colonia Ensayo y los parajes de Las Jaula y la Juanita quedaron bajo la jurisdicción de la parroquia de Oro Verde, al crearse esta en 2007. El padre Barón -fallecido en junio de este año- ya estaba viviendo ahí, así que al hacerse parroquia esta capellanía quedó bajo mi jurisdicción parroquial. Ahora que Barón no está entre nosotros nos hemos hecho cargo de la capellanía del Hospital los dos sacerdotes que vivimos en Oro Verde, el padre Daniel Rodríguez y yo”, expresó el padre Alfredo Nicola vía e-mail desde El Salvador (América Central) donde se encuentra participando de un retiro arquidiocesano de jóvenes en el Centro Carismático de Ilopango.
“El trabajo pastoral que realizamos consiste sobretodo en el acompañamiento de los abuelos internados. Muchos están solos y olvidados por sus familiares. Para Navidad, por ejemplo, de 100 abuelos, solo cuatro recibieron visitas de sus familiares. La soledad es la peor enfermedad”, aseguró.

 

 

Misas y apostolados

 


Los sábados sale un grupo de Voluntarios desde la Parroquia de Oro Verde a las 15 y visita a los abuelos hasta las 18.
“Esperamos a los que quieran sumarse, que se acerquen. Celebramos misa todos los sábados a las 18. En ese día se suman las familias de la zona de Colonia Ensayo y de Aldea Brasilera. Tenemos también niños haciendo Catequesis. También todos los martes hay misa en una sala distinta del Hospital, alternando la de hombres y la de mujeres”, contó y agregó: “Se han sumado voluntarios para dar Catequesis y preparar a los abuelos para su Primera Comunión y su Confirmación. Los que estén interesados en dar un tiempito a la semana, preferentemente de tarde, que se comuniquen conmigo al 4975074. Los abuelos necesitan contención. Quieren ser escuchados. Los voluntarios tienen que tener una gran capacidad de escucha. Quienes se encuentran en el Hospital Fidanza necesitan confiar y el mejor acto de amor hacia ellos es darle el tiempo, el cariño, la atención. Es bueno inc luso que tan solo vengan a tomar unos mates con ellos, compartir unas galletitas, un truco o una guitarreada”.
Historia
El 14 de marzo de 1948 se inaugura el Sanatorio Colonia Hospital Enrique Fidanza, en honor al primer Dermoleprólogo de la región, doctor Enrique Fidanza, para alojar y aislar a enfermos de lepra.
El predio de la Colonia es de 98 hectáreas, de las cuales 18 hectáreas forman el Complejo. En él, en sus comienzos, se aislaba en forma total a los pacientes de lepra sin más contacto que con médicos y enfermeros, donde incluso, la comunidad de enfermeros trabajaba las tierras y criaban animales vacunos, porcinos y aves para autoabastecer sus necesidades alimenticias. Luego de muchos años de miedos y tabúes, pasó a ser un Hospital Especializado.
Hoy funciona como un hospital de baja complejidad, con atención de consultorios externos y servicios básicos. Actúa más como geriátrico que como hospital propiamente dicho.

 

 

 

Una cultura de la muerte

 

 

El padre Alfredo Nicola se refirió también a la realidad que viven los jóvenes.
“Creo que estamos viendo cada vez más patente cómo la llamada ‘cultura de la muerte’ nos acecha. El papa Francisco nos recordaba la importancia de prestar atención a los dos polos de la vida: los jóvenes y los ancianos. En mi caso personal, trato justamente con estos dos polos, desde Oro Verde y Fidanza. Los jóvenes están bombardeados por la droga, la delincuencia, la pornografía, el aborto... lo vertiginoso de la vida se hace una opción. Siento que estamos sometidos a un ‘espíritu de muerte’ que nos acecha. Y nos sabemos discernir como padres lo que está intoxicando la vida de nuestros hijos. Los eufemismos de ‘muerte digna’ o de ‘interrupción del embarazo’ esconden la mentira de la muerte. Ante el dolor de una enfermedad, una dolencia muy fuerte o la prueba dura que sea (que los cristianos llamamos ‘cruz’ porque nos hace parecer a Jesucristo) queremos dejar todo y bajar los brazos. A veces se quiere hacer pensar que este tema es ‘religioso’ para que la ‘Iglesia’ no se meta a opinar ‘con sus temas’. Ciertamente la Iglesia tiene mucho para hablar desde la espiritualidad de la Vida porque Jesús mismo es ‘la resurrección y la vida’ (Jn. 11,25) pero estos temas son éticos, atañen a una sociedad enferma que agoniza buscando la satisfacción económica y hedonista. Los médicos y científicos en general tienen la obligación de hablar de la vida, mostrando desde que momento la hay y cuando es que termina. Y nosotros como Iglesia tenemos la responsabilidad de llenar corazones con el mensaje de Jesús, el camino es Jesús... solamente enamorados de Cristo podremos llenar cada vacío de nuestras vidas y renunciar a todo signo mundano que nos esclaviza”.

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