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La recta final de las ansiedades

Domingo 17 de Febrero de 2019

El próximo sábado es la fecha programada donde muchos de los que hoy son solo aspirantes subirán al rango de candidatos. Con número de lista y nombre para su espacio ya no habrá marcha atrás. Esta será la grilla de largada de cara a las primarias del mes de abril. Si bien el cargo más importante de la provincia genera una de las ansiedades más relevantes en el ambiente político entrerriano, hay poca discusión sobre la preponderancia que el actual gobernador Gustavo Bordet exhibe hoy, a cuatro meses de las elecciones generales, ante eventuales contrincantes que, a priori, no generarían mayor incertidumbre. Lo verdaderamente interesante se concentra en cada comunidad donde la intendencia es el gran premio al final del camino.

En todos los pueblos y ciudades, sin importar la cantidad de habitantes, los nombres se multiplican, los egos se suben a las cúspides más altas, los pasacalles parecen pasaportes al poder, y las conversaciones más simples entre candidatos ignotos parecen escalar a niveles del Pacto de la Moncloa. La vieja y la nueva política. Viejos y nuevos dirigentes. Todos arrogándose la importancia de su historia o el valor de la novedad. Todas las razones son válidas para sustentar candidaturas. Aparecieron cientos de singles con música de todos los estilos tratando de identificar candidatos. Junto con eso los eslóganes, los colores, las redes sociales, las pancartas, los afiches y los folletos. Obviamente abundan las reuniones, las convocatorias, los encuentros con instituciones, todos quieren mostrar al candidato y asociarlo con gente conocida de cada ciudad y cada pueblo para tratar de captar adherentes. A lo largo de toda esta semana se barajarán cientos, miles de nombres, para integrar las listas de concejales.

Muchos candidatos ni siquiera tienen para completar los titulares, pero avanzan. Como siempre sucede habrá peleas de último momento por ocupar los lugares expectantes, y hay hasta quienes están conformando el futuro gabinete y ya reparten cargos imaginarios. Es que la política es imposible sin optimistas, y en nuestra provincia la superpoblación de candidatos ha sido siempre una constante. Los que estaban enojados ya no lo están tanto. Los que prometían pelea por fuera o por dentro, finalmente recapacitaron, y otros asumieron la realidad y se encomendaron a Dios. También están los que se hicieron los guapos hasta que les bajaron órdenes, los que volvieron a amagar para que los llamaran, y los que arrancaron exigiendo un máximo sabiendo que el objetivo era obtener el mínimo que finalmente lograron. Muchos de los que están en campaña siendo gobierno aprovechan el aparato oficial para tratar de encolumnar la tropa de las intendencias detrás del candidato oficial, una técnica que muchas veces logra el resultado adverso, pero que se sigue haciendo.

No son horas fáciles. La ansiedad no es la mejor consejera, y los amontonamientos no son siempre sinónimos de unidad. Para muchos cerrar la lista ya será un éxito. Para otros tantos no habrá más remedio que "acordar" a regañadientes, pero bueno, "todo sea por la unidad". Abundarán las explicaciones y las recriminaciones, pero lo cierto es que después de tanta intensidad, el domingo próximo ya habrá un panorama más claro. Todo esto solamente por el cierre de listas. Faltan dos meses para las PASO y cuatro meses para las generales. Al ciudadano común, ese que no está de campaña, le quedan cuatro meses que serán interminables. Cuatro meses donde saldrá a la calle y se topará con decenas de pasacalles en cada cuadra, tendrá sus redes sociales atestadas de publicidad política, donde amigos y conocidos vinculados a algún candidato intentarán convencerlo de las bondades de ese sector. Cuatro meses hasta que el 9 de junio, finalmente, se sepa quién será el intendente de cada lugar y quien gobernará la provincia hasta el 2023. Y cuando parezca que comienzan tiempos de tranquilidad, arrancarán las presidenciales.

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