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La profe de padel: María Elisa Picio echó raíces en España

Oriunda de Villaguay la jugadora, entrenadora y coordinadora de un club en Palma de Mallorca repasa su carrera. En tiempos de COVID-19 prepara el ingresar a la universidad para estudiar fiositerapia.

Lunes 20 de Abril de 2020

Los sueños de vivir y hacer lo que la apasionan la llevaron a España. María Elisa Picio con un destacado y premiado historial deportivo le aporta a Palma de Mallorca -su destino- toda su sabiduría en padel. El camino que comenzó en Villaguay -jugando con maderas en lugar de paletas- se convirtió en experiencia; a lo que le sumó mucho estudio y preparación para convertirse en referente. En diálogo con UNO repasó inicios, trayectoria y los efectos de la pandemia de Coronavirus en su vida personal y laboral.

—¿Cuánto tiempo hace que estás en España?

—El 12 de marzo pasado se cumplieron dos años que estoy en tierras españolas permanentemente (he estado antes, pero por períodos cortos de tiempo). Resido actualmente en Palma de Mallorca.

—¿Por qué decidiste establecerte allí?

—Tenía ofertas para ir a Madrid -que de hecho estuve a punto de ir- pero justo unos días antes

de comprar el pasaje de avión para Madrid, me llegó una oferta bastante buena desde Mallorca. Como ya había estado en tierras mallorquinas (en 2014 para ser precisa) formando parte del combinado Argentino que vino a disputar un encuentro Internacional con las Islas Baleares y España, conjuntamente con el Mundial de Padel de ese mismo año, me fue bastante fácil cambiar de parecer a la hora de elegir a dónde ir, ya que había quedado totalmente fascinada con la isla.

—¿Qué posibilidades te brindaban allí que en Argentina no?

—Bueno, la verdad es que son muchas, pero la principal es poder estar empapada muy de cerca

por el deporte que he elegido practicar, el padel. Aquí, está el Circuito Profesional “World

Padel Tour”, el cual tuve la oportunidad de diputar varias etapas del mismo durante mi primer

año en España. También, me permite dedicarme de lleno a mi profesión, entrenadora y jugadora.

—¿En qué consiste tu trabajo y cómo se vio resentido en este tiempo de pandemia?

—Actualmente soy Coordinadora de la Escuela de menores y de la Escuela de adultos, de un club situado en Marraxtí, una urbanización de Palma. También, me desempeño como

entrenadora de equipos y como profesora de padel. Aquí los clubes cerraron el día 13 de marzo, así que llevamos varios días de confiamiento. Afecta bastante cuando sos una persona

que trabaja de cara al público y en constante contacto con la gente. Nosotros, los profes de

padel y entrenadores, trabajamos afuera siempre y nuestro ámbito social es muy amplio. El

confinamiento es parte del proceso y por más que afecte, hay que cumplirlo a rajatabla para

poder volver a nuestra rutina, lo más rápido posible.

—¿Cómo es tu situación actual? Más que nada conocer cómo es la vida diaria allí. Si tuviste que cambiar rutinas, hábitos, relaciones sociales.

—Vivo en un piso compartido con una compañera. Aquí, desde el primer día

del Estado de Alarma, las medidas son muy estrictas a la hora de salir a la calle, así que evitamos salir, sólo en caso de extrema necesidad y al supermercado a comprar lo necesario.

Se intenta hacer compras que sean necesarias y hacer durar cada producto lo que más se

pueda. Se cocina mucho. La rutina la verdad que ha variado sí, claro, pero no mucho, ya que antes me levantaba pronto igualmente para ir a trabajar y volvía tarde del club. Ahora lo mismo, sólo que las actividades diarias son estudiar, hacer ejercicio en la casa, recrearme, cocinar, leer, limpiar, y así se van llevando los días. Con mis amigas hablamos casi todos los días, a veces hacemos videollamada o simplemente hablamos por mensaje instantáneo. Antes nos veíamos muy poco debido al trabajo de cada una, así que eso no cambió mucho, por suerte, pero sí, se extraña ir a tomar un café y el trato cercano.

—¿Cómo es la ciudad y cómo es el trato con el trabajador que viene de afuera?

—La ciudad es preciosa, es una isla mágica, es muy cosmopolita también, cosa que es muy

positiva para las personas que venimos de afuera. Aquí, hay gente de todos lados, costumbres

muy distintas que varían de un pueblo a otro, y también, hay varias celebraciones típicas de

cada país donde puedes estar más cerca de tu cultura a pesar de la distancia. Desde mi propia experiencia, tengo que decir que el trato con la gente ha sido, desde un primer momento, grandioso. Siempre me han ayudado en todo lo que he necesitado y me han hecho sentir una más. Con toda la gente que ha venido de afuera, que yo conozca, el trato ha sido el mismo, no he conocido a nadie que me haya expresado algún tipo de mal trato o indiferencia.

—Hablemos de tu carrera, ¿cuándo empezaste a jugar al pádel y por qué?

—Comencé a jugar al padel a los 16 años en mi ciudad natal, Villaguay. Con mis hermanos y amigos del barrio, íbamos todos al Club Atlético Sarmiento, donde nos pasábamos el día entero haciendo todo tipo de deporte, entre ellos, el padel. Comenzamos a jugarlo porque era la única cancha que nos faltaba probar, nos encantó. Al principio comenzamos con trozos de madera que hacían de “paletas”, luego ya nos fueron prestando algunas de verdad, hasta que nos la podíamos comprar o ganarlas en algún torneo que participábamos. En los inicios fue bastante duro para mí, ya que era la única niña que jugaba padel, lo hacía siempre con chicos, pero eso me ayudó, creo yo, a sacar lo mejor de mí. Tampoco me dejaban jugar torneos los dueños de los complejos porque temían que me dieran un “pelotazo” o que me pasara algo. En los torneos sólo participaban hombres, adultos y jóvenes. Mi padre tuvo que ir a hablar con los organizadores para que me dejaran participar y así fue como comencé mis andadas en las competiciones de mi ciudad. Poco más tarde, a nivel Regional y luego a nivel Nacional.

—Repasemos tus logros, porque eso te permitió también conseguir esponsor.

—En Argentina, particularmente, es bastante difícil conseguir esponsor o algún tipo de ayuda.

Pero sí, en mi caso lo pude conseguir. Mi último esponsor argentino lo quiero destacar porque fue mediante el cual pude hacer los contactos necesarios para estar donde estoy ahora. Fue la marca Side Spin de Emilio Forcher (persona muy conocida en el mundo del Padel y con muchísima trayectoria). En Argentina me pude proclamar dos veces campeona Nacional, de Tercera y Segunda categoría y varias veces campeona entrerriana. También pude estar en el puesto Nº 17 del Ranking Nacional justo antes de volar a España, disputando muy pocas pruebas. Sin dudas, el poder formar parte del combinado juvenil Argentino que vino al Encuentro Internacional llevado a cabo en Mallorca en 2014, fue uno de mis mejores logros.

—En España el Padel es muy reconocido y denota inversión. ¿Qué pasa en Argentina y en Entre Ríos donde vivió un gran auge pero también sus crisis? ¿Qué hace falta?

—Argentina, siendo cuna del mejor jugador de la historia del padel mundial y cantera de los

mejores juveniles actuales del Circuito Profesional, todavía le falta mucho para parecerse al

sistema español por las inversiones. Personas como Lisandro Borges están intentando llevar el padel argentino a lo más alto del conocimiento mundial. Pero también necesitan ayuda de nuevas políticas públicas y de nuevos dirigentes, ya que las anteriores han sido mal gestionadas y han causado estragos en todo nuestro deporte en el país.

—Cuál es tu visión en cuanto al género. ¿La mujer debe esforzarse como en otros deportes para ser tenida en cuenta o notás igualdad?

—Aquí la verdad que las mujeres se han puesto el grito en el cielo y se han cargado al hombro

todas las cuestiones de diferencia de género, que todavía existen, pero se está trabajando en

acortarlas constantemente. Se ha logrado que incorporen las pruebas femeninas a algunas

fechas que antes eran sólo masculinas. Se televisa por igual y hasta han podido liberar una

prueba solamente femenina como es el “Wopen”, esto ha significado un paso gigante para las

jugadoras actualmente. Aunque, aún sigue habiendo muchísima diferencia en plano

económico con respecto a los premios en masculino y femenino. Es una lucha constante donde

no hay que bajar los brazos hasta conseguir la paridad plena.

—¿Qué beneficios le brinda al deportista jugar padel? ¿Es un deporte caro?

—Hay muchos beneficios que el padel aporta a un jugador, como mejorar la coordinación, los

reflejos, fortalecer el corazón, trabajar tanto el sistema aeróbico como anaeróbico. También es

un deporte que a nivel amateur, lo pueden practicar todas las edades y socialmente es muy

aclamado. Es increíblemente adictivo y divertido, y te ayuda a superarte constantemente. Aquí, es el segundo deporte más practicado después del fútbol. Y sí, es un deporte medianamente caro, y sobre todo si lo que se quiere es aprender rápido y te anotás para hacer clases.

—Sos profesora de ducación física y de Inglés también. ¿Te decidiste a partir de la práctica deportiva o siempre quisiste ser docente?

—Soy profesora de Educación Física y Maestra Elemental de Inglés. En verdad, los deportes

siempre me llamaron la atención, pero creo que me decanté al estudio de la enseñanza

deportiva porque mi madre era docente y, por consiguiente, yo estaba constantemente

empapada en ése ámbito.

—Estás lejos de los afectos y tu tierra. ¿Cómo manejas la nostalgia? Más allá de la importancia que tienen las redes y la tecnología en la vida diaria.

—Lo que más cuesta del desarraigo es el tema cultural, añorar tus costumbres, tu tierra, ya que

como plasmás en la pregunta, la distancia afectiva se hace bastante llevadera con las redes

sociales y la introducción de las nuevas tecnologías de comunicación, pero creo que la lejanía

cultural supone un gran proceso de adaptación el cual tenés que aprender a sobrellevar día a

día. Estar lejos duele, sobre todo cuando pasas algún momento o tus afectos lo hacen, pero

como todo en la vida, pasa, y llegará el tiempo del reencuentro.

—¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

—Actualmente tengo bastante tiempo libre en consecuencia de la pandemia que nos está

golpeando, pero sino, no suelo tener mucho tiempo libre. El que tengo lo utilizo para estudiar

(estoy preparando el ingreso a la universidad para estudiar fisioterapia, equivalente a

kinesiología en Argentina), leo distinto tipo de libros, hago ejercicio (iba al gimnasio, actualmente hago ejercicio en casa), miro películas (soy fan de las pelis de terror), escucho música y de vez en cuando, toco la guitarra. Pero actualmente en mi estado de confinamiento la mayoría del tiempo estudio o hago ejercicio.

—¿Estás en contacto con otros entrerrianos que vivan allí o en ciudadades aledañas?

—En Palma de Mallorca hay una tasa altísima de argentinos, pero la mayoría proviene de

ciudades grandes como Buenos Aires o Córdoba, de Entre Ríos sólo conozco a una persona en

la Isla y es mi mejor amiga que vino hace unos 8 meses a establecerse aquí en Palma. Desde

que llegó, llevamos muy bien la distancia con nuestra tierra ya que nos juntamos a tomar unos mates y a hablar con acento bien entrerriano, eso nunca se pierde.

MaríaxMaría

María Elisa Picio tiene 27 años y se describe como "Una persona muy inquieta, divertida, extrovertida, autodidacta y muy independiente, a veces demasiado. Lo más importante para mí es ser buena persona, humilde y responsable con lo que es importante para uno mismo, en mi caso, mi trabajo y mi estudio. Me caracterizo por ser una persona que nunca baja los brazos ante nada, impaciente, ansiosa, pero al final acepto la naturaleza del tiempo".

Es hija de Elisa Segovia (ya fallecida) y Juan Picio; hermana de Andrés y Francisco.

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María espera volver al circuito profesional después de operarse la rodilla.

María espera volver al circuito profesional después de operarse la rodilla.

—¿Cómo es un día tuyo?

—En la vida normal me despierto muy pronto, me hago mi café con leche y alguna tostada con mermelada, me voy al club, en bus, tren o en bicicleta, doy mis clases por la mañana, voy al gimnasio, almuerzo, duermo entre 30 minutos o una hora de siesta y me voy al club nuevamente hasta la noche, llego a mi casa , generalmente muy cansada, me preparo la cena, estudio y me duermo. En confinamiento me despierto temprano, me preparo mi café con leche, me siento en mi ordenador a estudiar un poco, luego pongo un poco de música, me preparo unos mates, estudio otra vez. A la tarde relajo un poco mirando alguna película o investigando sobre algún tema interesante que no tenga nada que ver con lo que estoy estudiando, hago ejercicio, aproximadamente entre hora y media y dos horas, me siento en la terraza a escuchar música y beber algo, luego me acuesto a mirar alguna serie o película. Algunas veces, cocino.

—Sueños

—Operarme la rodilla cuanto antes, poder volver a competir en el Circuito Profesional

World Padel Tour y superarme día a día.

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