San Cayetano
Miércoles 08 de Agosto de 2018

"La persona no puede ser el ajuste en el trabajo", dijo Puiggari en San Cayetano

Cientos de paranaenses acompañaron la peregrinación y la misa en el barrio San Roque. La crisis y el aborto, los temas centrales

Rosario y Mario, madre e hijo, estaban sentados bajo un árbol, esperaban que la peregrinación concluyera. "Vinimos por pan y por trabajo", dijo la mujer. Maximiliano y María esperaban sentados en el cordón de la calle, llegaron hasta el barrio San Roque y ella dijo: "El año pasado vinimos a pedir, este a agradecer". Araceli y Guadalupe, docente y estudiante, también aguardaban el inicio de la misa por San Cayetano, una de las más convocantes de los últimos tiempos, al menos en la capital provincial. La celebración estuvo presidida por el arzobispo Juan Alberto Puiggari, quien habló de la crisis económica y del aborto.
A un costado, sobre una de las calles donde terminó la peregrinación, había puestos de ventas: las tortas fritas costaban tres por 20 pesos, a 20 también estaban las velas amarillas, las imágenes del santo iniciaban en los 10 y los 30 pesos pero había algunas de PVC que costaban de 150 pesos en adelante, los pastelitos se vendían a 10 pesos cada uno, a 20 un vendedor ofrecía pañuelos con la imagen de San Cayetano, el rosario más caro estaba en 80 pesos y las espigas 30. La feria, alrededor de la celebración trajo hasta un vendedor de pizzeras de acero inoxidable y de paelleras: 150 las primeras, 300 las segundas, y dijo que hacía precio por cantidad.
"Ánimo, soy yo, no tengas miedo", se leía en un pasacalle y de fondo el cartel del club anunciaba a Los Toritos de Chiclana; el barrio San Roque lucía en cercanías de la parroquia banderines celestes y un niño repartía pedazos de pan para ser bendecidos.
La procesión que inició a las 15.30, terminó una hora después con la llegada de cientos de paranaenses que se acercaron y se sumaron en el recorrido; de fondo flameaban banderas del Movimiento Evita y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).
"Hoy cuesta conseguir el pan", se escuchó a una mujer arengar en el micrófono ante la llegada de los fieles, y agregó: "Pero no perdemos las esperanzas".
Puiggari inició la homilía recordando a la madre de San Cayetano y a la madre de la beata Mamá Antula, religiosa que trajo al país la devoción por este santo. "Solo Dios sabe cuál es el proyecto para cada uno", destacó al comienzo.

Homilía
Puiggari después habló de San Cayetano como de aquél que cumplió el plan de Dios, y agregó que nació en una cuna rica para luego desprenderse de todo y servir a los hombres. "Hoy lo recuerda toda la Argentina. Debe ser muy difícil entrar a un pueblo y que no tenga una capilla o una gruta de San Cayetano. Esto nos dice que también nosotros estamos llamados por Dios a cumplir con nuestra vocación y si lo hacemos seremos santos". También pidió para que haya más sacerdotes
En uno de los tramos centrales de la homilía destacó que muchos llegaron a agradecer, pero tantos otros a pedir por pan y por trabajo. "Lamentablemente vivimos una situación precaria en Argentina de estos dos elementos fundamentales. Todos tienen derecho al pan y todos tienen el derecho de llevarlo con el sudor de su frente a sus casas. Sabemos que en situaciones difíciles como las que vivimos son necesarios los planes asistenciales, pero sabemos que eso no es para siempre. Todos tienen el derecho del trabajo, de dignificar su vida, de hacer gozosa la mesa familiar porque llevan el pan a sus hijos y la posibilidad de progreso". Entonces dijo que había que pedirle a San Cayetano con fuerza y confianza para que ilumine a los gobernantes y a aquellos que en sus tareas propias pueden generar puestos laborales porque ese es el mayor acto de caridad, porque dignifica a la familia. "Y queremos pedir, sin desconocer la crisis económica que estamos viviendo y sin querer dar recetas económicas porque no nos corresponde a nosotros, que por favor el centro de la economía sea la persona humana y que la persona no puede ser el ajuste en el trabajo o en el pan. Esa gracia se la pedimos a San Cayetano. Pan, trabajo y dignidad para nuestro pueblo y solidaridad como la tuvo él".
Pero más adelante, en su homilía, agregó: "Este año le pedimos también por la vida, porque pan y trabajo son derechos fundamentales, pero el primer derecho es la vida".
Habló, entonces, de los momentos decisivos que se viven, con relación a la definición de la ley sobre el aborto y sostuvo que quien cree en Dios tiene que apostar a la vida. Dijo además que aquellos que no tienen fe cuentan con la postura de la Academia de Medicina que afirmó la certeza de la vida en el embrión fecundado.
"El aborto no es ningún derecho, es un drama para el niño que no va a nacer y que tiene toda la vida linda que tienen ustedes; es un drama para la madre porque queda marcada absolutamente y para la sociedad que se convierte en egoísta porque excluye, porque el niño molesta en la mesa, porque no sabemos compartir cuando tenemos tanta capacidad y territorio vacío, no hay pretexto para que nos moleste que haya más argentinos que hagan grande esta Patria", sostuvo.
Pero en otro tramo de su discurso, relató: "Me tocó acompañar a un empresario que vino de Italia. Lo llevé para que vea una obra que se hizo en el basural –por el volcadero– y me dijo: 'Esto es África, solo en África pensé que pasaba esto', pero pasa en Paraná, a 10 cuadras de la Catedral. Cómo no nos vamos a solidarizar con esos niños", y también habló de los jóvenes que terminan en la droga y el alcohol, y en los ancianos que están casi abandonados.
Además sostuvo: "Toda crisis y todo momento difícil es una oportunidad para que los cristianos apliquemos el lema de San Cayetano, de rodillas frente a Dios, solo frente a Dios pero sirviéndolo a Dios en nuestros hermanos. Todos podemos hacer algo", y agregó: "Así, este momento difícil de Argentina puede convertirse en un eslabón de una Patria mucho mejor".
La homilía duró poco más de 14 minutos y esta vez no hubo aplausos como en otras ocasiones; quizás detrás del silencio algunos meditaban el momento. Antes de terminar, Puiggari destacó: "Aquellos que están angustiados por el trabajo, por situaciones difíciles de la inseguridad, de las familias que tanto dolor pasan hoy, que escuchen a San Cayetano que les dice: 'Ánimos, soy yo, no tengan miedo'".

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