Paraná fue la primera ciudad fuera de Italia donde se expandió la Obra

La obra Don Uva cumple 100 años y se destaca su labor social

la Obra Don Uva se creó en Italia en 1922. En la capital provincial fundaron instituciones que atienden a personas con discapacidad, con gran compromiso y amor.

Domingo 15 de Mayo de 2022

La Obra Don Uva nació en 1922 en Italia, y el 20 de agosto cumplirá 100 años. En el marco de este aniversario, en Paraná prepararon una serie de festejos mensuales y el próximo será el martes: se hará en el predio de calle José María Paz 4.480 un día deportivo en el que contarán con la participación de cuatro escuelas, cuatro centros de día y la colaboración de los estudiantes del profesorado de Educación Física.

“Hemos preparado todos los meses un evento diferente. En abril se hizo una peña folklórica para las familias de las personas que asisten al Centro de Día y de los alumnos de la escuela. El martes se hará la misa por el onomástico del fundador y después a la tarde habrá de juegos en los que van a participar personas no solo que concurren al Centro de Día y la escuela, sino que también vendrán otras instituciones”, contó a UNO con entusiasmo la hermana Carmen Patat, la representante legal de la Obra Don Uva y la congregación en Paraná, quien adelantó que en junio habrá una muestra fotográfica y en agosto una obra de teatro alusivas al centenario.

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La Obra Don Uva cumple 100 años.

La Obra Don Uva cumple 100 años.

Sobre la historia de la Obra Don Uva, comentó que el padre Pascual Uva, fundador de la Congregación de las Siervas de la Divina Providencia, fue su creador. Junto a las hermanas, iniciaron una valiosa y noble labor social para asistir y acompañar a las poblaciones más vulnerables, que años después se expandió a otros países. De esta manera, fue en noviembre de 1988 cuando un grupo de religiosas llegó a Paraná, la primera ciudad fuera de Italia en la que se establecieron, para continuar la extensión de su obra hacia otras provincias argentinas y otros lugares de América Latina, con una misión basada desde sus inicios “en un ideal de humana, social y cristiana solidaridad”.

Llegaron a la capital entrerriana invitadas por monseñor Estanislao Esteban Karlic y se instalaron en calle Italia 450. “En una casita muy chiquita empezaron su obre un 17 de mayo de 1989, asistiendo a personas mayores en ese momento. Después surgió la escuela para alumnos con discapacidad, que comenzó a funcionar en la parroquia del Carmen, en unas aulas que nos prestaban. En 1994, las hermanas pudieron construir el predio donde funciona la Obra actualmente, y se pudo hacer gracias al aporte de todas las hermanas de Italia que durante 40 años juntaron y ahorraron sus pensiones para comprar el terreno y hacer todo esto”, contó la hermana Carmen Patat.

Hoy en este espacio funcionan cuatro instituciones que forman parte de la Obra: “Se construyó una parte y en 2003 se pudo hacer la residencia, que fue para dar un mejor servicio para las señoras mayores. En uno de los edificios tenemos además una escuela para niños con discapacidad, que es la N° 19 Nuestra Señora de la Divina Providencia; y el Centro de Día para adultos con discapacidad. Además contamos con un hogar para adultos con discapacidad, en casos en que fallecieron los padres y sus hermanos no tienen cómo asistirlos y vienen a vivir con nosotros. Actualmente residen 40 ancianos y 15 adultos”, indicó.

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Obra Don Uva.

Obra Don Uva.

Hoy tienen grandes desafíos para continuar con la noble tarea que llevan adelante, sobre todo en lo que refiere a la situación económica: “La obra se sustenta con la providencia básicamente”, subrayó con simpatía Patat, quien explicó que se sostienen por el aporte de las obras sociales de las personas con discapacidad a las que les brindan su servicio, y señaló: “Las dificultades económicas son grandes, porque a veces no recibimos el pago a tiempo, o no es suficiente. Son entre 110 y 115 personas las que trabajan acá y asistimos a 170, porque el trabajo con personas con discapacidad y demás requiere de un abordaje de profesionales bastante diverso, contando con quienes se ocupan de la jardinería, la limpieza, la cocina, los asistentes; y también psicólogos, médicos, psicopedagogos, orientadores y demás. Es un abordaje integral el que le brindamos a las personas que asistimos, al tener una visión que implica que haya muchos profesionales en esta tarea”.

No obstante destacó que, más allá de los desafíos, las satisfacciones son enormes: “Soy psicopedagoga y empecé siendo maestra en la obra en 1995. Ya tengo 27 años en la congregación y son todas satisfacciones las de trabajar en un lugar así, desde que me levanto a la mañana, abro la puerta y me sonríen y dicen ´gracias hermana´, y por las cosas más simples”, dijo, y agregó: “También ver crecer a los chicos y que van adquiriendo nuevos aprendizajes, o cuando logramos adquirir alguna cosa para algún taller o hacer estos eventos y observar a las familias que disfrutan de esto, y ver además a los chicos disfrutando de lo que uno le puede llegar a brindar, son nuestras mayores satisfacciones. Y es lo que nos da fuerzas para seguir”.

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La Obra Don Uva realiza una loable labor social.

La Obra Don Uva realiza una loable labor social.

Nadia Crucianelli es la secretaria de la escuela y también sumó su testimonio acerca del significado de trabajar en la Obra Don Uva: “Entré en 2011 en la escuela y el balance es positivo. Me desempeñé en distintos roles: en el aula, en el equipo técnico y ahora en el equipo directivo, y la verdad es que siempre es positivo por lo que los chicos nos devuelven en el día a día. Más allá de que ahora esté en otro rol, vienen a saludarme”, contó, feliz de formar parte de esta institución.

Por su parte, Santiago Maranzana, el coordinador de la Obra Don Uva, refirió: “Al igual que la hermana Carmen, empecé a trabajar acá en 1995. También soy psicopedagogo y éramos compañeros de facultad. Vinimos como voluntarios”.

“La mayor satisfacción de formar parte de esta obra es vivenciar esta alegría de poder diseñar estrategias nuevas frente a todos estos desafíos que vienen sobre la discapacidad. El padre Pascual Uva, el fundador, siempre fue un visionario para la época, y nosotros fuimos formados desde que comenzamos con estas ideas innovadoras que nos trajeron las primeras hermanas que eran italianas y vinieron acá”.

“Fuimos formados con ese espíritu y poder diseñar desde ese lugar estrategias nuevas nos permite decir que la obra no se agota, sino todo lo contrario”, dijo a modo de conclusión.

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