Viernes 28 de Abril de 2023
En el norte entrerriano, una escuela rural recuperó el brillo de sus primeros días a través del esfuerzo de una comunidad. Se trata de la Escuela Soldado Entrerriano N° 106, ubicada en el paraje Los Talas, en el departamento La Paz, cerca de la Ruta Nacional N° 12. En esa tarea fue fundamental la iniciativa de esta maestra rural.
A principios de febrero, la escuela se encontraba prácticamente abandonada: la conexión eléctrica era deficiente, los espacios internos estaban cubiertos de tierra, la maleza se había convertido en protagonista de la zona y los techos y paredes lucían desvaídos.
Hoy, la postal muestra un establecimiento renovado. Los artífices de esa transformación fueron diferentes personas que respondieron a una convocatoria que realizó por Facebook Lorena Kuhn, directora y docente de la institución de personal único. La maestra rural llegó hasta esa remota escuela el 9 de febrero, 18 días antes del inicio del ciclo lectivo.
Lorena es oriunda de Colonia Carrasco, de la zona rural de Bovril, y conoce las carencias y potencialidades de las escuelas rurales. A fines del año pasado, luego de años de trayectoria, se convirtió en una de las tantas docentes que titularizó un cargo en el marco de los concursos públicos que se realizaron en toda la provincia.
En diálogo con UNO, la Directora contó: "Tomé el cargo en la escuela en el concurso de titularización que se hizo a fines de noviembre del año pasado y era para tomar posesión a partir del 9 de febrero de este año. Vine unos días antes a conocer la escuela y fue impactante lo que vi. No había para donde disparar; fue terrible encontrarme con el estado de abandono".
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Frente a ese contexto, la recién llegada directora-maestra lanzó un pedido de colaboración a través de Facebook y la respuesta fue inmediata: un vecino llegó desde Santa Elena y colaboró con el mejoramiento de la instalación eléctrica; otros se acercaron desde Bovril, El Solar y Alcaraz y pusieron manos a la obra. Unos pintaron, otros desmalezaron, y otros acercaron donaciones: un aire acondicionado, un ventilador de pie y alimentos, entre otras cosas. También apareció Vialidad Zonal que emparejó el terreno y la noticia llegó hasta la organización Caritas de Concordia, que envió una generosa donación de alimentos para el comedor. La lista de colaboradores se amplió. "Muchas personas ayudaron, la lista es larga. Estoy muy agradecida", remarcó Lorena Kuhn.
Ahora, a dos meses de iniciadas las clases, los tiempos de la decaída escuela son sólo un mal recuerdo. "Llegué el 8 de febrero a la noche y no pude quedarme porque las condiciones de la escuela no estaban para ser habitada. Me fui y volví el 9: traje pintura y artículos de limpieza y comencé a trabajar", rememoró Lorena Kuhn.
Y agregó: "La escuela tiene un aula y la casa "del Director". "Después tiene otro salón que era la parte más abandonada que encontré, ya que ahí se guardaban cosas viejas. Siempre que tomo una escuela rural las encuentro en estas condiciones y por eso siempre trato de hacer cosas, de pedir, pintarlas, mantener el pasto corto y de acercar a la gente".
"Lo principal es acercar a la comunidad", aseguró la docente y añadió la conclusión a la que llegó luego de años de trabajo en escuelas rurales: "Cuando la escuela está de puertas cerradas, la gente no colabora. Si vos le permitís que se acerque a charlar, a tomar un mate, te empiezan a ayudar".
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En ese sentido, recordó que la primera convocatoria de colaboración la realizó el 10 de febrero, en Facebook. "La primera publicación se empezó a compartir muchísimo. Las personas comenzaron a llamarme para colaborar. Era gente que no tienen que ver con el Estado, gente de la zona y de afuera que sólo vi una vez. Por ejemplo, colaboró un señor que conocí el año pasado haciendo dedo en la ruta. Aquella vez me había ofrecido ayuda para otra escuela en la que estaba y nunca se dio esa oportunidad, cuando él vio la publicación de esta escuela se puso a disposición y me ayudó", señaló.
En la recuperación de la escuela ayudaron todos: desde los habitantes más cercanos al edificio, a los que estaban a varios kilómetros de distancia; desde los que tenían mucho para dar, hasta los que podían entregar un poco menos. "Pienso que no hay que ver quién ayudó más, porque uno no sabe que el que ayudó menos te dio todo lo que tenía. Hasta hubo personas que no tenían medios económicos para dar, pero facilitaron números de teléfonos para solicitar ayuda. Todos aportaron de un modo u otro", reflexionó Lorena.
Un día en la escuela rural
En la Escuela Soldado Entrerriano concurren tres niñas que están en el nivel primario. Llegan temprano por la mañana y comparten el día con Lorena. "Trabajar acá es como estar en una familia. A las tres alumnas las recibo a las 6.30. Desayunamos juntas, después tenemos clases y el taller de huerta y cocina. No tenemos comedor escolar, pero acá comemos todos los días".
"Las familias me ayudan con algunas cosas, hacemos un combo, cocino y comemos todas juntas. A veces les doy las actividades y voy a la cocina, que está pegada al aula, a preparar el almuerzo. Mientras trabajan me preguntan sus dudas desde el aula. Es una manera diferente de aprender", describió la Directora.
Finalmente, reflexionó que su tarea es "incentivar a otras personas a que trabajen por las escuelas". "Es tiempo de dejar de pensar las escuelas como propiedad del Estado, donde la comunidad, vecinos y padres dejamos de sentirlas como propias y nos excusamos muchas veces en: esto le corresponde al Estado. Mi propósito es incentivar a otras personas a acercarse a las escuelas y ayudar a los docentes con la tarea, que en escuelas rurales principalmente las de personal único el docente está solo. Solo para todo y muchas veces nos sentimos desbordados", concluyó.
Gonzalo Núñez/de la Redacción de UNO