Cannabis Medicinal
Domingo 22 de Julio de 2018

La ley de cannabis medicinal, entre el vacío legal y la urgencia de los pacientes

Cien familias entrerrianas reclaman que la Provincia adhiera a la ley nacional, pero también que no se criminalice el autocultivo para producir el aceite

Carola es mamá de Abril de 12 años, quien padece del síndrome de Rett, y forma parte del universo de cien familias entrerrianas que buscan mejorar su calidad de vida con un tratamiento basado en el aceite de cannabis. Pero sucede, que en la mayoría de los casos, las familias están condicionadas por la letra de la ley nacional 27.350 de uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados, que después de un año y cuatro meses de haberse aprobado espera por su completa reglamentación. Los grises de la norma dejan desamparados a los pacientes, porque el Estado aún no comenzó con la producción de cannabis (autoriza al Conicet y al INTA para hacerlo) y tampoco habilita a avanzar con el autocultivo, aunque muchas personas tienen pequeñas plantaciones en sus hogares para poder proveerse.
Pero las dificultades no se terminan allí, porque en el plano provincial la Legislatura solamente avanzó con la media sanción en Diputados de la adhesión a la ley nacional y esta situación limita aún más la posibilidad de las familias para poder comprar el aceite importado (Charlotte's web). Su alto costo, unos 400 dólares, y la falta de cobertura del Iosper para aquellos que son afiliados hacen que sea imposible afrontar el valor del producto.
Carola Olavarría es integrante de Mamá Cultiva Entre Ríos y recibió en su casa a UNO para compartir una historia atravesada por la lucha y una búsqueda incansable para que su hija acceda a tratamientos que mejoren sus condiciones de vida. "Al no contar con la adhesión a la ley nacional, la gente que usa el aceite Charlotte's web que viene de Estados Unidos y tiene la obra social Iosper no puede acceder a un reintegro, por ejemplo. No pueden reclamarle nada y el Iosper tampoco debe hacerse cargo de comprarlo si no se cuenta con la adhesión a la ley. Es el único que tiene permitido el ingreso a la Argentina", aseguró.
La enfermedad que sufre Abril es una patología congénita con compromiso neurológico que afecta la gran mayoría de las veces al sexo femenino, aunque como ocurre con otros males el reemplazo de los medicamentos convencionales por el aceite ha tenido resultados óptimos. "Mi hija hace dos años que está tomando cannabis y ha cambiado muchísimo. Dejó todas las pastillas, ella tomaba ácido valproico y risperdal, que es un antisicótico. Empezó con el aceite, la verdad que está muy bien y los electros salen normales. Es la primera vez en 12 años de caminar, de ir a neurólogos, que tenemos una respuesta positiva". Carola, al igual que otras integrantes de la ONG, comenzó a hace dos años a cultivar con métodos caseros, pese al riesgo de tratarse de una práctica considerada ilegal y que expone a las usuarios a allanamientos policiales, tal como ha sucedido en otras provincias.
"Actualmente estamos cultivando, desde la germinación hasta tener las flores. Una vez que están secas las flores, se lleva a cabo el aceite o las cremas, de acuerdo a la necesidad de cada persona. Pero actualmente lo estamos haciendo nosotros de manera casera", explicó Olavarría.
El tratamiento con cannabis producido en forma hogareña ofrece mejores resultados que el producto de origen extranjero, de acuerdo a la experiencia de la familia paranaense. "El producto importado resulta en 20 pacientes de un universo de 100, ya que estamos hablando que un medicamento después de un determinado tiempo no está haciendo efecto. Cuando trabajamos con cannabis trabajamos con variación de cepas, diferentes genéticas e ir probando los aceites de acuerdo a las patologías", afirmó.

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Notable mejoría
A Carola se le iluminan de los ojos cuando habla de su hija. Abril parece inquieta en su silla de ruedas mientras sigue atenta la conversación. Su mamá dice que desde que empezó el tratamiento con cannabis mejoró "congnitivamente y en la parte motriz". Entre los avances más significativos mencionó que "puede descansar bien, come bien, está más conectada, está más estable. Los avances han sido progresivos y seguimos progresando".
En medio de la charla acercó una planta de marihuana –que hasta tiene nombre– para que este cronista pueda apreciar el proceso de cultivo, pese a la posibilidad latente de ser pasible de alguna sanción judicial. "Hasta que no haya una despenalización del cultivo de marihuana o hasta que podamos, mediante un registro, cultivar, estamos en Entre Ríos o en cualquier provincia totalmente criminalizados. Con un allanamiento o la denuncia de un vecino nos pueden entrar a sacar las plantas, las semillas, los aceites. Si ves que un chico está reaccionando bien al aceite de cannabis, ¿qué le vas a decir a ese papá? Corremos el riesgo, pero si vemos que nuestros chicos están bien, seguiremos cultivando", objetó.

Grises legislativos
El 14 de diciembre la Cámara de Diputados dio la media sanción de la adhesión de Entre Ríos a la ley nacional, pero desde ese momento el colectivo que nuclea a familiares y paciente sigue esperando el tratamiento y la posterior sanción en la Cámara. Según pudo averiguar este medio, el expediente que lleva el número 21984 ingresó a la Comisión de Salud que preside la senadora Nancy Miranda (Frente para la Victoria-Federal).
Al margen de esta situación se debe plantear la ambigüedad normativa del esquema jurídico nacional, que por un lado sanciona leyes que garantizan el derecho a la salud y el acceso a los medicamentos, como el caso de la 23.750, pero por el otro penaliza a quien siembre o cultive o guarde semillas utilizables para producir. En los fundamentos de la media sanción a la adhesión de la ley nacional, la diputada Miriam Lambert plantea "el vacío respecto de la legalidad o no del uso medicinal del cannabis" atentando contra el derecho a la salud de miles de personas.

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