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La jubilación mínima subió a 12.937 pesos, pero no alcanza para cubrir el costo de vida

Desde este mes habrá un aumento del 12,2%, que resulta insuficiente: la canasta básica para los adultos mayores se estima hoy en 35.000 pesos.

Jueves 05 de Septiembre de 2019

A partir del lunes comenzarán a percibir sus haberes los jubilados y pensionados nacionales con el aumento del 12,2% establecido por la Ley de Movilidad.

La jubilación mínima será desde ahora de 12.937,22 pesos, una cifra que resulta insuficiente tras la reciente devaluación, según los cálculos de los costos de vida realizados por distintos organismos. En este marco, el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, denunció esta semana que a nivel país “casi 5 millones de jubilados y pensionados no cubren sus necesidades básicas”. El especialista en gerontología señaló que la canasta básica de los jubilados ronda actualmente los 35.000 pesos, y explicó que “la cifra se basa en los gastos de alimentación, que cubren unas 2.000 calorías diarias; los gastos de vivienda, y los de salud además de algunos rubros menores, como recreación, con una o dos salidas mensuales”.

Por su parte, Rufino Méndez, titular del Sindicato de Trabajadores Jubilados de Entre Ríos, que impulsa un plan de lucha para garantizar los derechos de los adultos mayores en la provincia, analizó: “Si queremos comparar a cuánto equivale el monto de la jubilación mínima con esta última actualización con algo de manera rápida, podemos decir que alcanza para comprar 22 kilos de milanesas o de alguna carne buena que un abuelo pueda masticar”.

Asimismo, sostuvo: “Hoy en día es excepcional el consumo de carne en los adultos mayores. Muchos tienen que usar sal sin sodio, que es más cara que la común, y en cuanto a la alimentación en general comen lo mínimo e indispensable. Hay gente con menos ingresos que se conforma en el almuerzo o la cena con pan y leche, salvo que tenga la ayuda de un hijo, pero eso se está poniendo más complejo porque muchos hijos se van quedando sin trabajo”.

Méndez también advirtió que en los merenderos barriales destinados a reforzar la alimentación de los niños se nota un incremento en la asistencia de ancianos: “La situación es cada vez más difícil y un merendero que estaba destinado a 40 chicos, hoy debe atender además a unas 20 mamás, a varios hermanitos y a algunos abuelos que van a comer porque pasan necesidades”.

Esta realidad se da en un marco en el que una nutrición deficiente en la tercera edad puede incrementar el riesgo de padecer enfermedades y muchas veces en esta franja etaria se requiere una dieta especial que incluya una mayor ingesta de proteínas, frutas y verduras; también, para evitar la osteoporosis y fortalecer los huesos, los adultos mayores necesitan una equilibrada alimentación que incluya leche, yogurt y quesos bajos en grasas. Justamente la leche fue uno de los productos que registraron subas que sumaron un 99% en un año y la quita del IVA no alcanzó para que alcance un valor módico: el litro subió de 26,90 a 53,40 pesos en promedio; y en el caso de la deslactosada, que es la única que en muchos casos toleran, ronda los 75 pesos.

También aumentaron, según datos relevados a fines de agosto por la consultora Focus Market vía Scanntech, el litro de aceite, que tuvo un incremento del 42% y pasó de 61,5 a 87,2 pesos; en tanto, el azúcar se incrementó un 53% y pasó de costar 21,90 a 33,60; el pan de molde trepó de 61,40 a 91,20 pesos en promedio; el aumento de la manteca fue del 80% y de 46,20 se fue a 83,30; y el valor de la yerba, un producto popular en el consumo de los argentinos, ascendió un 70% y pasó de costar 49,90 a 84,40 pesos.

Para paliar la situación, en los centros de jubilados nacionales se les brinda un bolsón de ayuda, pero también resulta escaso. Dora Giménez, una de las referentes del centro de jubilados situado en calle Belgrano, en Paraná, comentó que este mes trajo un paquete de arroz, una mermelada, una caja de caldo, un paquete de sémola, uno de fideos guiseros, otro de lentejas, y una leche en polvo de 400 gramos. “Nada más que eso, son solo siete artículos. A veces les cuesta más caro el taxi para venir a buscar el bolsón”, lamentó.

También subrayó que “la jubilación mínima no alcanza para cubrir las necesidades de un adulto mayor”, y mencionó que ante la situación difícil que atraviesan decidieron hacer un ropero comunitario para aquellos jubilados que necesitan prendas de abrigo: “Hay mucha demanda, y más con el frío”, dijo.

Sin remedio

A los costos de los alimentos hay que sumarles también otros, vinculados a la vivienda, el aseo, y por supuesto los medicamentos. Esteban Sartore es médico gerontólogo y recordó a UNO: “Las enfermedades más frecuentes que aparecen en la tercera edad suelen ser la hipertensión, la osteoporosis y la diabetes, que en este último caso por ley está garantizada la cobertura de la medicación, la insulina y las tiras reactivas”, y si bien aclaró que en general a quienes perciben la jubilación mínima el PAMI les brinda una cobertura del 100%, aclaró que hay casos en que si tienen otros beneficios o cuentan con determinados bienes muebles reciben una medicación con un reconocimiento del 80% o del 50%.

Los medicamentos sufrieron un aumento de alrededor de un 10% tras la devaluación y sobre todo en aquellos casos en los que el PAMI no brinda una cobertura integral se sintió el impacto en el bolsillo de los jubilados: “Un jubilado habitualmente está consumiendo más medicación que una persona de 50 o 60 años, porque la necesita para enfermedades crónicas o para sostener una calidad de vida, y los valores de los mismos no tienen techo, no hay ninguna manera de controlar los laboratorios. Además, antes se podían retirar los genéricos de los hospitales, pero ahora no todos se consiguen”, aseguró Méndez.

Asimismo, aseveró: “Vemos casos de jubilados que por lo general están alternando la medicación: o la toman día por medio, o la compran un mes sí y el otro no, porque no les alcanza y van priorizando lo que es más urgente”.

“Conformamos el sindicato para lograr lo que llamamos la dignidad del jubilado, que tenga el dinero suficiente en el bolsillo para comprar lo que necesita y no tener que conformarse con recibir lo que le puedan dar”, concluyó.

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