Paraná
Domingo 20 de Enero de 2019

La fe y la Medicina, aliadas en la milagrosa recuperación de Ignacio

El joven que se accidentó en medio de una broma en su cumpleaños, ya empezó su rehabilitación. Su acelerado progreso asombra a los médicos

Ignacio Gómez tiene 28 años y su historia se conoció no solo en Paraná, la ciudad donde vive junto a su familia, sino a nivel nacional, cuando a principios de este año unos amigos quisieron jugarle una broma en la celebración de su cumpleaños y sufrió un desafortunado accidente, cuando uno de ellos tropezó, lo golpeó con la rodilla y le provocó una compresión medular con desplazamiento cervical.
Seriamente lesionado, lo operaron con éxito al día siguiente, acomodándole sus vértebras. Desde entonces mucha gente estuvo expectante y en todo el país hubo cadenas de oración para pedir por su pronta recuperación. Además de sus amigos, también hubo personas que sin conocerlo elevaron un rezo por la salud del joven. Fue entonces que la fe se alió con la medicina y milagrosamente, en tiempo récord, tuvo una evolución favorable.


En este sentido, su papá Guillermo, confió a UNO: "Uno de los médicos que lo operó comentó que está asombrado por lo rápido que se está recuperando y dijo que él sintió que tuvo alguna ayuda de alguien más en esa cirugía. Creo que todas las oraciones hicieron lo suyo también".
Guillermo fue quien lo socorrió cuando pasó el infortunado incidente, y desde entonces lo acompaña todo el tiempo. Junto a su esposa Graciela y sus otras hijas, Cecilia, Pamela y Virginia, están pendientes de los progresos que no dejan de sorprender a los profesionales que lo atienden.
El miércoles comenzó su rehabilitación con Iván, el kinesiólogo que lo acompañará en este proceso por largo tiempo, y también quedó admirado por cómo va reponiéndose tras la delicada intervención quirúrgica. Si bien le aclaró que "lo que no pueda recuperarse en seis meses es probable que no lo recupere más", le brindó un panorama alentador. "Me dijo que no es normal una evolución tan rápida, y que cree que así como voy me puedo recuperar el 100%. Tengo fe y siento que así será", aseguró a UNO Nacho, como lo conocen sus allegados, con visible entusiasmo.
"La idea fue arrancar ya y dar el máximo. Vamos a hacer todo el esfuerzo para que no queden secuelas. Estoy re entusiasmado. Voy bien, arrancamos con movimientos simples, para empezar a activar las fibras. Mi mamá va a estar chocha, porque uno de los ejercicios es lustrar, así que tendrá los muebles relucientes", dijo, haciendo gala de su buen humor.
Nacho contó que tiene dos trabajos y que antes del episodio se pasaba "todo el día laburando". No obstante, se hacía algún tiempo para participar en el voluntariado Madre Teresa de Calcuta, que realiza un importante labor social con los niños en el barrio San Martín, una de las zonas más vulnerables de la capital entrerriana. También para desarrollar las tareas que le demanda el secretariado del grupo Jornada Vida Cristiana, que organiza Retiros de Impacto para Jóvenes, una tarea que disfruta al máximo y a en la que se involucró a partir de un retiro que él mismo hizo en el 2014. "Me cambió la vida", afirmó, y rememoró: "Hasta entonces tenía una vida muy diferente a la de ahora. Estaba centrado en mí mismo, mi novia de entonces me había dejado después de casi cuatro años de relación; era uno de los pilares de mi vida y entré en un pozo depresivo. Y justo a la semana que nos separamos quedé sin trabajo. Fueron meses de tristeza, angustia, pasar el duelo, buscar trabajo y encontrarme con que no salía nada".
Viéndolo tan mal, una de sus hermanas lo invitó a hacer un retiro. Ella ya había vivido esa experiencia, pero él se negó. Creyó que eso no era lo que precisaba, pero finalmente una sucesión de hechos adversos lo llevó a animarse: "Un día estaba jugando hockey sobre césped y vi a mi ex alentando a un chico del equipo contrario. Me fui en mi casa en la moto sin mirar ni siquiera los semáforos, y cuando llegué la moto se paró y no arrancó más", comentó, recordando el episodio entre risas. Sin trabajo y sin plata para arreglarla, la única opción que encontró para conseguir algo de dinero fue vender la entrada que había adquirido para ir a la Fiesta de Disfraces, un evento que había esperado meses. "Para no pensar en todo lo que me estaba pasando fui, y hoy creo que me mandó Dios", sostuvo.
A partir de entonces, sintió una gratitud inmensa, se aferró a la fe e inició un camino de cambios en su vida colmado de satisfacciones: "Fueron tres días de retiro y fue sacarme una venda de los ojos, ver la gente que tenía al lado, que no era solo yo, que había otros a mi alrededor con problemas, que había un Dios que me amaba, que quiso que yo estuviera en ese encuentro. Y también fue encontrarme conmigo mismo".
Hoy con optimismo y alegría atraviesa su posoperatorio, mientras intenta hacer un balance de lo ocurrido: "Destaco el apoyo de mis amigos, creo que lo que me pasó ahora me sirvió para renovar muchos vínculos que por ahí uno en la vida va descuidando. Fue un volver a acercarme a muchísimas personas que quiero un montón. Desde que pude empezar a recibir gente en el hospital hasta ahora en mi casa, todos los días llega alguien. Si bien desgasta un poco estar charlando tanto tiempo, suma mucho, es una alegría saber que la gente está, que se preocupó, que rezaron y me acompañaron. Eso es fantástico", señaló.
Asimismo, reflexionó: "Tengo amigos que estaban muy alejados de la religión y que me digan que rezaron por mí es impresionante. Integro el secretariado del grupo Jornada y ahí es increíble la red de contactos y la cantidad de personas que conocés. Fue toda una cadena y lo lindo es que llegó de todo: oraciones, gente que me deseaba buenas vibras y energía. Fue más allá de un movimiento solo católico. Hubo muchas personas que querían verme bien y les interesó saber cómo estaba. Fue un mimo de la sociedad".
Lo que pudo ser una tragedia se transformó en una profunda enseñanza y Nacho aseveró que comenzó a valorar más las cosas simples, como las posibilidades que uno tiene con el cuerpo, de caminar, de moverse, y hasta de poder peinarse sin ayuda. Y destacó: "El apoyo de mi familia me tiene muy movilizado, es impresionante cómo me están cuidando, acompañando, y están absolutamente en todo. Estoy recontra agradecido con ellos, con las personas que tengo al lado, con mis amistades y con quienes se acercaron y se contactaron de alguna forma. A todos les digo gracias por haber rezado y por haberse preocupado", manifestó por último, emocionado.

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