La Provincia
Sábado 16 de Febrero de 2019

La estatua del padre Bottegal por fin volverá a tener su lugar en San Benito

Desde hace un par de años vecinos reclaman su restauración. Tras estar depositada en un galpón municipal, esperan poder emplazarla en mayo

Desde hace dos años numerosos vecinos de San Benito reclaman que la estatua del padre Orlando Bottegal sea restaurada y restituida a la plaza que lleva su nombre en la localidad de Paraná Campaña.
Había sido retirada por la Municipalidad luego de quedar dañada tras un accidente de tránsito, en el que un camión se la llevó por delante. Desde entonces fue depositada en un galpón de la comuna, y durante largo tiempo permaneció arruinándose a la intemperie. Incluso en las redes sociales muchos se quejaron de que los trabajadores del lugar le colocaban sombreros y bufandas, a modo de broma. Si bien a mediados de 2017 se anunció que iban a formar una comisión para repararla, pasó el tiempo y no hubo avances.
Esto generó malestar entre los seguidores del popular sacerdote, al que todos conocían como Pochocho, quien falleció en 2004. El religioso dejó un legado muy importante y caló hondo en los corazones de la gente, no solo en San Benito, adonde había llegado en 1958, sino en las colonias cercanas donde impulsó distintas actividades entre las comunidades rurales, y también en Hasenkamp, a donde fue trasladado años más tarde. Fueron habitantes de esa ciudad quienes impulsaron la idea de solicitarle al intendente, Exequiel Donda, que les done la estatua para colocarla en algún espacio público de su ejido. Sin embargo el mandatario dejó en claro que es propiedad del municipio a su cargo y se comprometió a encomendar que la arreglen para colocarla nuevamente en la plaza Bottegal para que el pueblo que honra su memoria pueda rendirle homenajes.
Según adelantó, planean concretar esta iniciativa en el marco de los festejos del 140° aniversario de San Benito, aunque aclaró que el cumpleaños de la ciudad es el 13 de abril, pero como hay elecciones al otro día organizarán un gran festejo para mayo.
Ubaldo Pellarini, quien junto con Pochocho fundaron el grupo Scout en la localidad hace casi 55 años, celebró esta decisión y contó a UNO: "La idea es que se arregle la estatua y le vuelvan a colocar el brazo, que hace mucho un chico se lo había sacado para hacer una broma con sus amigos; lo devolvieron, pero se volvió a quebrar cuando un camión chocó la figura. El municipio nos dijo que la van a arreglar y van a colocarla de nuevo en la plaza Bottegal, ubicada en las inmediaciones de 9 de Julio y avenida Friuli, detrás del tanque de agua".
A su vez, explicó: "Por lo que supe, los arreglos se postergaron porque se había ofrecido un grupo de gente a arreglarlo y luego desistió, no sé por qué motivos. Así que va a quedar a cargo del municipio la restauración, que ya está encaminada, junto con el acondicionamiento de la plaza".
Por su parte, el padre Mario Taborda –quien hace poco se hizo cargo de la parroquia de San Benito– confirmó que la restauración es una decisión firme del municipio, y destacó: "Le debemos mucho a Bottegal. Por eso es lindo tener cuidada su imagen y recordarlo con cariño y reconocimiento. Sin dudas es un gran referente para todos nosotros".
Compromiso
Consultado por el tema, Donda aseguró a UNO que "la estatua se va a reparar" y mencionó que ahora está guardada en un obrador del municipio, bajo techo. Sobre el tiempo que se demoró la restauración, argumentó: "Al principio hubo un vecino que quería repararla, pero la verdad no sé qué pasó, finalmente desistió".
El mandatario adelantó que otro vecino, Osvaldo Dito Musich, junto a José María Acosta, rector de una de las escuelas de la localidad, se comprometieron a hacerse cargo del arreglo. "Hablé la semana pasada con Dito y esperamos que nos pasen el listado de los materiales que necesitan y nos confirmen el lugar donde quieren que se la llevemos para que sea restaurada", dijo, y agregó: "Ojalá esté lista para cuando celebremos el aniversario de San Benito, que no será el 13 de abril este año porque hay elecciones al otro día. Lo vamos a festejar en mayo, pero todavía no está definida la fecha".
Ante el requerimiento de vecinos de Hasenkamp de trasladar a esa ciudad la figura de Pochocho, Donda expresó: "La estatua es de San Benito. Ahí es donde tiene su plaza el padre Bottegal, que ya fue puesta en valor y quedan algunos arreglos pendientes para poder colocarla en este espacio".
"La idea es poner a Bottegal en su plaza y a la vez llevar la figura de San Benito en la entrada a la ciudad. Hay gente trabajando en eso", comentó por último.
El cura de las colonias que caló hondo en los corazones
El padre Orlando Bottegal fue una figura muy querida y quienes lo conocieron lo recuerdan con especial afecto. Muchos destacan su espíritu dicharachero y su buen humor.
Ubaldo Pellarini contó en una oportunidad que el sacerdote aprovechó que la parroquia y la misa en San Benito eran en aquel entonces el lugar de encuentro de los habitantes más jóvenes de las colonias y juntos formaron el grupo Scout y el movimiento rural. "Fue uno de los primeros grupos rurales con los que se organizó toda la colonia y atrajo a mucha gente. El padre Bottegal era el alma mater de todo lo vinculado con la juventud de la zona rural. Organizó capacitaciones para sacar leche, para hacer queso. Hizo una movida muy importante en San Benito y sus colonias", mencionó hace un par de años, al rememorar el legado del cura.
Laura Meroi, admiradora de la obra de Bottegal, comentó: "El padre estuvo muchos años en San Benito y sus colonias, que eran Sauce Montrull, Colonia Avellaneda, San Benito Sud, Tezanos Pinto, Sauce Pintos, entre otros lugares. Lo que nos cautivó a todos es que era un sacerdote sin acartonamientos. Él llegaba y estaba pendiente hasta de los pequeños gestos. Cuando llegaba a un determinado lugar saludaba a todo el mundo, para él todos eran iguales. Era un cura popular y la gente lo quería muchísimo".
Por último, subrayó: "Alentaba a los jóvenes que querían hacer algo. Fue él quien inició la fiesta del Agricultor, que fue un éxito por años. Por algo lo recibieron tan bien en Hasenkamp. Al principio estábamos ofendidos con la gente de allá, porque era como que nos habían robado nuestro cura, pero Pochocho logró que formemos con ellos como una gran familia".

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