Lunes 12 de Junio de 2023
Amadeo Nicolás Darchez es profesor de Letras, músico y en 2022 lanzó su propia editorial y por primera vez, del 1 al 4 de junio, formó parte del Mercado de Industrias Culturales Argentinas (MICA 2023). “Soy corrector desde hace casi 20 años y poco antes de la pandemia comencé a pensar en lanzar una editorial con sello propio, por distintos proyectos en los que estaba trabajando y que me iban como empujando a asumir el rol de editor, es decir ya no ser un corrector y quizás un gestor, sino un editor con todo lo que eso conlleva. La oportunidad se me dio en abril de 2022, fecha en que presenté la editorial en la Feria del Libro en Gualeguay", relató el entrerriano.
Oyé Ndén, nombre con el que Darchez denominó su editorial, es un término chaná que significa Guardar Memoria. “Desde hace varios años estoy trabajando en distintos proyectos sobre los pueblos originarios, la conquista y otras cuestiones. En mi carrera empecé a meterme con las crónicas de conquista, durante varios durante varios años llevé algunos adelante proyectos relacionados y eso me fue llevando a investigar sobre los los pueblos originarios de toda América y cuando lancé la editorial me pareció un buen homenaje utilizar un término chaná para reivindicar a los pueblos que habitan esta región mucho antes que los colonos europeos. De hecho, cada colección o cada serie de de la editorial tiene un nombre de Chaná, con eso busco también jugar un poco con esto de la los libros como guardianes de la memoria de un pueblo”, indicó a UNO Darchez.
“El espíritu de la editorial está orientado a darle un canal a esas voces entrerrianas que quieren expresarse, ya sea a través de la poesía, la crónica, la historia, la narrativa, el ensayo, todos los géneros son bienvenidos. Y si bien el foco está puesto en las voces entrerrianas, mi intención es darle el lugar también algunas voces quizás no son de Entre Ríos pero tienen algo especial para decir y difundir. Por ejemplo, ahora estoy trabajando con un autor que es de Buenos Aires, cuyp texto está relacionado con Santiago del Estero, pero está en español y kichwa. A él le estaba costando conseguir editoriales que quisieran publicarlo y a mí me interesó”, explicó.
Darchez inició su editorial con títulos como El Boliche de Impini; de Jorge Impini y Crónicas Periodísticas de María Esther de Miguel, una serie de de crónicas que rescató Daniela Churruarín, de los diarios El Cronista Comercial, también con la Obra Poética de Dora Hoffman, una poeta de Gualeguaychú que falleció joven. Con el tiempo se sumó El ocaso y el amanecer de Alberto Paoli, un escritor que vivió en Larroque, Memorias del agua de Susana Bugnone; Un Corso a Contramano de Cecilia Chesini Remic y el 17 de junio presentarán la reedición de El tan deseado rostro de Tuki Carboni.
“El gran problema del libro impreso en la actualidad es, en principio que el público se está formando a otros tipos de formatos, pero también el costo. El libro está atado al costo del papel y el papel es tratado a valor del dólar. Entonces, cuando sube el dólar, sube el papel, sube los costos de impresión y eso repercute en el precio del libro. Entonces es una carrera contra el tiempo tratar de trabajar las obras para poder imprimirlas antes de que suba el dólar. El mercado editorial es muy complejo para los proyectos pequeños o independientes que estamos tratando de crecer, porque estás todo el tiempo compitiendo con otros. Hay otras propuestas que incluso manejan valores más altos sin embargo, el público lector elige el libro más caro. Hay una mirada sobre el libro independiente que no es tan positiva”, sostuvo.
La voluntad de Oyé Ndén es trabajar textos impresos: “La era digital cambió bastante el consumo de literatura, de hecho, las juventudes actuales se vinculan más con el audiolibro. No lo descarto a futuro, no es que estoy cerrado a exclusivamente al libro impreso. Estaría bueno a la larga abrirse al libro digital, no al PDF, bien trabajado, pensado estéticamente. Con el audiolibro lo vengo pensando, quizás no sé si toda una obra, pero trabajar fragmentos. Hoy por hoy estoy trabajando más el libro físico, porque me parece que está bueno seguir fomentándolo.
Darchez explicó que el precio del papel es una de las complicaciones que hoy tiene el sector editorial, otra es la distribución. “Llegar a distintos puntos del país, diría que es casi imposible. Tenés que trabajar con distribuidoras que se quedan con un porcentaje de la venta final, las librerías también. Entonces, en el camino quizás se fue un 70% del valor del libro y lo que retorna de la venta final es un 30% que no alcanza para imprimir de nuevo. Entonces, nos es imposible optar por esa por esa dinámica. En mi caso, lo que hago es trabajar directamente con la librería. Trabajamos con librerías de Gualeguay, Caseros, Concepción de Uruguay, Gualeguaychú, Larroque, con una librería en Buenos Aires, y ahora también estamos en Paraná. Nos vamos expandiendo muy de a poquito, por la cantidad de libros que podemos imprimir y también porque mantener el contacto directo con las librerías es un trabajo artesanal, como de hormiga, que lleva tiempo. En ese sentido, MICA para mí fue una experiencia espectacular. No había participado nunca de manera presencial, si estoy en la plataforma ya desde el año pasado. Lo más interesante para mí fue la la ronda de negocio, porque en realidad ahí entendés la dinámica de mercado y se puede vincular con proyectos de distintas provincias, proyectos que quizás no conocías y no tendría nunca la oportunidad de reunirte en otra ocasión. En MICA se puede interactuar. Puntualmente mi objetivo fue primero absorber todo lo que lo que se pueda y procesar también para hacer crecer el proyecto de la editorial, vincularme con librerías de otras provincias y de Entre Ríos mismo. Con Jacarandá de Paraná fue espectacular porque ya dejamos incluso ejemplares, pero a su vez me reuní con gente de Formosa, Catamarca, Rosario, Córdoba, Buenos Aires, de distintos lugares para conocer esos proyectos y ver la posibilidad de de expandir los puntos de venta, de realizar un poco más la la la llegada de la editorial. Así que en ese sentido, MICA fue un lujo.