La demanda de cuidadores de personas mayores se acrecienta en Paraná

La actividad de los cuidadores de personas mayores se consolida como una alternativa laboral, a medida que aumenta la expectativa de vida.

09:37 hs - Domingo 01 de Noviembre de 2026

La demanda de acompañamiento y asistencia en la vejez crece a medida que aumenta la expectativa de vida y las familias necesitan ayuda para atenderlas. En ese contexto, el rol de los cuidadores de personas mayores se vuelve cada vez más importante y la actividad se consolida como una alternativa laboral, elegida tanto por necesidad económica como por vocación de servicio.

Este interés también se refleja en las instancias de formación que se ofrecen en Paraná y localidades cercanas. Hace pocos meses, por ejemplo, el curso de Auxiliar en Cuidados Gerontológicos que dicta la Coordinación de Jóvenes y Adultos del Consejo General de Educación (CGE) en el Edificio NIDO de San Benito llegó a reunir 70 inscriptos durante su primer día de convocatoria.

En una sociedad que necesita cada vez más personas preparadas para acompañar la vejez, el trabajo de los cuidadores adquiere una importancia que merece ser visibilizada. Su tarea combina conocimientos, responsabilidad y una profunda sensibilidad hacia el otro. Reconocer su aporte también implica comprender que detrás de cada cuidado hay una persona que escucha, acompaña, asiste y construye un vínculo. Y que, para seguir brindando lo mejor de sí, también necesita ser escuchada, acompañada y cuidada.

En este marco, la necesidad de generar un espacio para compartir experiencias, avances y dificultades de esta labor impulsó la organización del primer encuentro de Cuidadores de Adultos Mayores, que se realizará el próximo jueves en el Centro Belgrano de Jubilados y Pensionados Nacionales, ubicado en Belgrano 138, en Paraná. La iniciativa se denomina “Cuidar a los que nos cuidan”.

Carlos Pintos, cuidador domiciliario y coordinador de la jornada, explicó que “el objetivo es generar un espacio de encuentro, capacitación y acompañamiento para un sector cuya tarea resulta fundamental para muchas familias”.

A su vez, subrayó que el interés superó las expectativas iniciales: los 100 lugares previstos debieron ampliarse a 120. Aclaró que la convocatoria está dirigida tanto a quienes trabajan profesionalmente en esta actividad como a familiares que cuidan a personas mayores y buscan herramientas para hacerlo mejor. Para ellos, será también una oportunidad de recibir orientación.

Mucho más que asistencia

El cuidado de personas mayores comprende responsabilidades que van desde colaborar con la higiene y la alimentación hasta acompañar tratamientos, asistir en la movilidad y brindar contención en situaciones de enfermedad o dependencia. Pero existe una dimensión menos visible e igualmente importante: la construcción de un vínculo de confianza. La empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro son cualidades centrales. Pintos recordó que Noemí Dalmolín, una de las referentes en la formación de cuidadores, suele remarcar que “lo fundamental es tener empatía y amor por el otro”.

Cada persona tiene una historia, hábitos, preferencias y necesidades particulares. Por eso, cuidar no significa simplemente cumplir indicaciones, sino acompañar sin invadir, respetar la autonomía posible y contribuir a preservar la calidad de vida. La cercanía cotidiana permite reconocer cambios en el estado general, advertir necesidades y convertirse en una figura de referencia.

Pintos lleva cuatro años dedicado al cuidado de personas mayores, tanto durante internaciones como en domicilios particulares. Contó que, aunque es una actividad históricamente asociada a las mujeres, también hay hombres que prefieren contar con un cuidador varón, ya sea por cuestiones de pudor o por la posibilidad de compartir intereses y experiencias.

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Desafíos de la actividad

Muchos cuidadores trabajan en más de un domicilio, afrontan jornadas extensas y postergan sus propios horarios de descanso y alimentación. “Solemos tener sobrecarga horaria. Estamos en más de un domicilio haciendo cuidados, a veces no podemos tener un buen descanso ni una alimentación adecuada. No cumplimos los horarios habituales de alimentación porque estamos priorizando a la persona que cuidamos”, describió Pintos.

A estas exigencias se suman situaciones familiares que requieren prudencia, como las diferencias de criterios entre hijos y otros allegados acerca de cómo atender a la persona mayor. Pintos señaló que parte de su formación contempla herramientas de mediación y negociación para encontrar puntos de equilibrio y evitar que esos desacuerdos afecten a quien recibe los cuidados.

Otro problema frecuente es la confusión sobre las funciones específicas del cuidador domiciliario. “Hay familias que confunden la buena voluntad, la predisposición y la empatía que tenemos los cuidadores y nos sobrecargan de tareas que no nos corresponden”, advirtió.

La asistencia puede incluir cocinar para la persona cuidada, colaborar con su higiene y mantener ordenado su dormitorio, siempre que esas actividades estén relacionadas con su atención. Distinto es asumir mandados o tareas domésticas generales que exceden la función. Y delimitar esas responsabilidades también contribuye al reconocimiento de la actividad como un trabajo especializado.

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Formarse para cuidar mejor

En Paraná existen distintas instituciones que ofrecen capacitación para quienes desean desempeñarse en el cuidado de personas mayores. Entre ellas se encuentran la Escuela de Oficios de la delegación Entre Ríos de UPCN, la Universidad Popular de calle Corrientes y las facultades de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales y de Ciencias de la Vida y de la Salud de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), que han desarrollado propuestas con certificación y acreditación oficial.

Contar con conocimientos específicos permite reconocer las necesidades de las personas mayores, responder ante distintas situaciones y desarrollar la tarea con mayor seguridad. Pintos destacó que la formación brinda herramientas para afrontar situaciones diversas, como el acompañamiento de personas con Alzheimer, otras demencias o distintos grados de dependencia.

Asimismo, mencionó que también representa una garantía para las familias que necesitan confiar el cuidado de un ser querido a otra persona. En Entre Ríos, la actividad está contemplada en la Ley 10.633, que establece el marco normativo para la labor de los cuidadores polivalentes.

Primer encuentro de cuidadores

La legislación y los alcances de la función serán parte de los temas que se abordarán en el encuentro del jueves, que reunirá a profesionales de distintas disciplinas para ofrecer herramientas vinculadas con el bienestar de los cuidadores. Entre otros, participarán el psicólogo Andrés Hugo Cappa, la kinesióloga Carmen Salas, la nutricionista Natalia Cian, la psicopedagoga y magíster Noemí Dalmolín y el médico geriatra y gerontólogo Mario Vivas.

La propuesta abordará la salud física, la alimentación, el bienestar psicológico y los aspectos legales de la actividad, además de propiciar el intercambio de experiencias.