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Un año en cuarentena

La cuarentena causó efectos drásticos en la salud

Si bien se planteó como una de las medidas más efectivas para evitar contagios de Covid ante la falta de vacunas, la cuarentena tuvo fuertes consecuencias.

Sábado 20 de Marzo de 2021

A un año de haberse decretado la cuarentena en el país, con la finalidad de frenar el avance del coronavirus, el impacto del encierro en la salud de los argentinos fue uno de los temas más recurrentes en los análisis que generó esta situación inédita que atraviesa el mundo entero.

Hasta la llegada de las vacunas para controlar el Covid-19, que trajeron esperanzas a la población, sobre todo a la más vulnerable ante el virus, la consigna de quedarse en casa se impuso de manera persuasiva, pero también punitiva. El aislamiento social, preventivo y obligatorio se transformó en la manera obligada de prevenir contagios, aunque esto transformó drásticamente los hábitos de vida cotidiana de la gente.

Si bien muchos pudieron seguir trabajando, por ser considerados personal esencial, la rutina de todos sumó protocolos y cuidados para permanecer a salvo de una amenaza mundial inédita, afectando a gente de todas las edades.

Al respecto, Sebastián Sigal, psicólogo de Paraná especialista en niños y en diferentes tratamientos, consultor y capacitador, señaló: “En general la pandemia provocó un deterioro de la salud mental global. Prácticamente nadie mejoró su salud mental en este tiempo”.

En este marco, sostuvo: “Hay dos situaciones en la que más ha impactado y más daño ha provocado. Una de ellas tiene que ver con personas que ya tenían algún tipo de problemática referente a las enfermedades, a alguna cuestión hipocondríaca, que ya padecían cierto temor a las enfermedades, y con la cuestión del Covid esto se agravó; se volvieron más temerosos frente a los riesgos de enfermarse, de contagiarse, de morirse. Y la otra involucra a quienes tenían dificultades sociales, para salir, para vincularse con los otros. Esto no les pasó ahora, pero este tipo de problemas con la pandemia se potenció muchísimo”.

Sobre este punto, observó: “Estamos viendo que ahora hay cierta flexibilidad y se puede salir, pero hay gente que no salió más, y es lo más preocupante. No pueden salir ni a la esquina, porque todo este tiempo adentro aumentó sus miedos sobre el Covid y demás”.

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La cuarentena para proteger la salud en medio de la pandemia, cambió los hábitos de la gente.

La cuarentena para proteger la salud en medio de la pandemia, cambió los hábitos de la gente.

Por otra parte, evaluó: “Hay chicos y adolescentes con los que pasa algo similar: cuando no podían hacer sus actividades habituales, muchos se aliaron más con sus computadoras, encerrados en sus habitaciones, y hoy por hoy no quieren más la vida real, prefieren la virtual, y no son solo los que están en el apogeo de su adolescencia, sino que hay de menor edad. No quieren volver a sus actividades presenciales y su vida pasó a transcurrir a través de la conectividad. No empezó ahora en muchos casos, pero se potenció a partir de la cuarentena, que empeoró todo esto”.

“Lamentablemente, hay una tendencia a hacer invisibles estas cuestiones que estamos viendo, son como otra pandemia paralela, sobre todo en cuanto a la gente que no pudo salir más a la calle. Parece que la sociedad no ve estas personas que fueron cayendo y quedaron en esta situación, y muchos ni siquiera tienen acceso a un tratamiento. Y muchos quedaron enganchados con la posibilidad de morirse y es tanto el temor que ni siquiera se asoman a la ventana”.

Muchos adultos mayores están en esta situación. Y en el caso de los que residen en un geriátrico la cuestión es más difícil todavía, ya que al integrar la población más vulnerable y la más expuesta a las complicaciones frente al Covid-19, el confinamiento fue la medida que se implementó para cuidarlos. En este marco, desde marzo los residentes de los geriátricos o alguna institución similar debieron resignarse a la suspensión de las visitas de familiares y allegados, y el gran desafío entonces fue brindarles herramientas para que siguieran en contacto con sus seres queridos y que no se s ientan solos. Mario Vivas, gerontólogo y médico geriatra de Paraná, reflexionó: “Lamentablemente fue un año de muchísimas pérdidas para muchos, en lo emocional, en lo económico, en lo físico; en fin, en todos los aspectos que uno se pueda imaginar. Y actualmente el virus sigue estando, pese a cierta ‘tranquilidad’, está activo”.

Y aunque la vacunación avanza, la protección a esta franja etaria no debe descuidarse.

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Los pacientes de riesgo también se vieron afectados y en un afán de cuidarse y evitar un contagio del virus, muchos desatendieron sus tratamientos médicos. Esto ocurrió incluso con personas que padecen cáncer, una enfermedad que sigue siendo la segunda causa de muerte en la Argentina y con alta incidencia en la provincia. Sobre este punto, Claudia Enrique, directora del Instituto Provincial del Cáncer (IPC), señaló a UNO que la pandemia incidió tremendamente en los controles, y explicó: “Al principio se planteó, de acuerdo a las recomendaciones del Instituto Nacional del Cáncer (INC), posponer los controles, pensando que la pandemia iba a durar pocos meses. Pero al extenderse comenzamos a trabajar para que la gente volviera a controlarse, pero mucha gente no quería ir por temor a contagiarse de Covid”.

La especialista manifestó su preocupación ante la caída de los chequeos. Ejemplificó: “En 2020 se redujo a la mitad la cantidad de papanicolau (PAP) hechos, en relación a 2019. Es una disminución importante, por eso este año vamos a trabajar fuertemente, haciendo lo que corresponde a 2021 y tratando de recuperar lo que quedó pendiente el año pasado”.

Enrique sostuvo que, tras la extensión de la pandemia, desde el IPC incrementaron las acciones, no solo en lo que refiere a la prevención, sino también comunicándose con pacientes que estaban en mitad de un tratamiento y lo dejaron por el miedo a ir al hospital y contagiarse de coronavirus. “El Covid tuvo una impronta muy importante. Pero hay que destacar que los servicios de oncología se adaptaron, con mayores cuidados, ya que son pacientes de riesgo”, aclaró, aconsejó retomar los tratamientos y controles, no solo en torno al cáncer, sino a otras enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión o la enfermedad cardiovascular, entre otras.

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Los controles ginecológicos, fundamentales para detectar algún tipo de enfermedad que, atendida a tiempo, puede curarse, también registraron una baja en tiempos de cuarentena: la visita al consultorio se redujo aproximadamente un 60% desde que se declaró la pandemia, tanto en instituciones públicas como privadas. Y si bien al decretarse el aislamiento social, preventivo y obligatorio a fines de marzo se aconsejó asistir a los consultorios médicos únicamente en casos urgentes, en la actualidad se insta a retomar las consultas pertinentes para efectuar los controles.

Acerca de este tema, la doctora Graciela López de Degani, jefa del Servicio de Ginecología del hospital San Martín, en Paraná, había comentado a UNO: “Las pacientes tienen miedo de consultar, y eso repercute sobre sus problemas de salud, que a veces son desconocidos. Pero la verdad es que la gente no se contagia en el hospital de Covid, sino que la mayoría de los contagios en este último tiempo han sido por hábitos sociales y falta de cuidado. La gente, al tener temor no consulta”.

Las personas con discapacidad integran otro de los grupos que más sufrió la cuarentena. Inés Artusi directora del Instituto Provincial de Discapacidad de Entre Ríos (Iprodi) destacó que en el organismo se adecuaron las acciones para que las personas con discapacidad puedan realizar sus trámites y recibir atención y contención de manera remota. “Las pandemia impactó en todos los ámbitos, y nos adaptamos para que las personas con discapacidad, que muchas de ellas tienen comorbilidad, no tengan que salir de sus casas”,

En tanto, Cristina Ripari, directora de la Asociación de Padres y Amigos de Niños y Adolescentes Aminorados (Apana), subrayó: “La decisión del aislamiento trajo aparejadas un montón de consecuencias con respecto a las personas con discapacidad, porque en general es una población que concurre a una institución y lleva adelante un plan de actividades, un esquema de trabajo anual en el que se provee un desarrollo terapéutico que tiene que ver con la patología de cada una de ellas”.

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