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La crisis del gasoil puede agravarse por causas externas

Un experto en la agenda internacional aseguró que la crisis del gasoil tiene sus raíces en los coletazos de la pandemia y de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Domingo 03 de Julio de 2022

La faltante de gasoil en Argentina o las protestas por el aumento del combustible en países como Ecuador, son emergentes de una crisis económica global, cuya dinámica sería posible entender buceando en diferentes acontecimientos que modificaron el orden mundial. Es real que la pandemia trastocó de manera radical la sociedad contemporánea, pero a su vez se produjeron hechos geopolíticos de relevancia que establecieron nuevas reglas en el funcionamiento de las economías globales. La escasez de combustible es un problema atado a variables que no estaban previstas, como lo puede ser un conflicto entre naciones con intereses antagónicos, por mencionar un ejemplo.

Conocer cómo se están articulando esos engranajes y el desafío que tendrá la Argentina para responder a las demandas del mercado interno, es parte del hilo conductor de un informe de UNO con testimonios de un especialista en relaciones internacionales y de representantes de sectores afectados por la crisis del combustible.

Juan Manuel Cabrera es estudiante avanzando de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). En su análisis se enfocó en la escalada bélica entre Rusia y Ucrania, aunque tuvo en cuenta la incidencia de la pandemia de Covid-19. “Lo que se ha visto principalmente son secuelas que han quedado de la pandemia, donde se detuvo la aceleración –de la producción– del petróleo, entonces hubo como una escasez”, afirmó el especialista.

Luego comenzó a desmenuzar el impacto de la invasión rusa a Ucrania y los efectos negativos que está causando en la economía global. “Y ahora que había comenzado un poco a reactivarse el tema de la explotación, a reactivarse un poco el comercio, ocurre todo lo de la guerra en Ucrania. Esa guerra es grave, porque por un lado afecta principalmente a Rusia, el segundo productor mundial de combustibles. También las sanciones que impusieron Estados Unidos y la Unión Europea buscaban cortar el flujo de combustibles de Rusia hacia Europa. Estados Unidos tiene dentro de todo un poco más de autoabastecimiento, porque posee reservas propias en su territorio, pero no tanto Europa”, ilustró.

Condicionantes externos

La tensión en la zona de Europa del Este tiene diferentes connotaciones económicas y sociales, pero que actualmente repercuten en la escasez de bienes esenciales como el combustible. Para Cabrera “esto ha generado que Europa necesite mucho más el combustible y lo que ha hecho que el flujo de combustible vaya hacia ahí. Sacando Rusia del mercado, eso ha llevado a que haya un aumento del precio que se está dando en todos lados. América Latina, al ser una región de consumo secundario porque no tiene el mismo consumo que Europa y Estados Unidos, sufre mucho más la escasez”.

Al hacer una proyección de lo que puede pasar con este conflicto en el corto plazo, el especialista planteó que “los países de Europa siguen dependiendo del combustible fósil. Por ahí Europa planteaba que se podía llegar a la transición hacia energías verdes, pero eso también se acompañó con un desmantelamiento de la energía nuclear. Las energías verdes no tienen la capacidad para suplantar a los combustibles. Por esos países como Alemania, que desmanteló mucho la energía nuclear, no tienen un reemplazante que no sean los combustibles fósiles”.

A partir de esta lectura razonó que mientras continúen las sanciones a Rusia, el principal proveedor de combustible de Europa, “la situación puede llegar a empeorar. Hay otras situaciones de crisis que lo de Ucrania ha desatado o ha empeorado, como ha sido el aumento de los precios de los alimentos o alguna situación de conflicto entre Estados Unidos y China”.

Cabrera dijo que es complejo poder descifrar cuál será la salida de este proceso convulsionado, dado que el conflicto bélico “es difícil que desaparezca por cuestiones propias de cómo Putin ha planteado el conflicto, de que los ucranianos han opuesto mucha más resistencia de lo que parecía. Y que Biden no va a levantar las sanciones rápidamente. Además, Ucrania no va a dejar que Rusia obtengan una victoria clara y los rusos no se van a retirar tan fácilmente. La situación en Ucrania va a permanecer por un tiempo largo”.

Respecto de la estrategia que deberán asumir los países latinoamericanos ante la debacle en las reservas de gasoil, argumentó: “Quizás deberán buscar otros proveedores o implementar subsidios al combustible, por lo menos para que las subas no sean tan elevadas. Porque uno de los problemas que ha habido, principalmente en Ecuador, ha sido el levantamiento de subsidios que ha llevado a subas aceleradas. También es el caso de Perú, sumado a los problemas que los países venían arrastrando por el tema de la pandemia”.

Luego agregó: “Las causas del faltante de combustible pueden seguir y pueden agravarse. El problema es que se trata de condicionantes externos a la Argentina. Alberto Fernández puede tener las mejores intenciones, pero la guerra en Ucrania va a seguir, eso sin descontar que surja otro inconveniente en otra zona del mundo. Es una situación que aparece como muy compleja en el corto y en el mediano plazo. Para mí el aumento del precio del combustible y la suba en el precio de los alimentos van a continuar, por lo menos por dos años”.

Sobre la posibilidad que Argentina pueda importar combustibles de países como Arabia Saudita o de otras naciones de Medio Oriente “se puede hacer, pero va a llevar algún tiempo. Por ejemplo, Estados Unidos ya ha empezado a hablar con Venezuela, y eso ya dio una señal de que el país del norte va a buscar por ahí mayor provisión de petróleo, quizás levantando sanciones a Venezuela”.

La experiencia ecuatoriana

Ecuador se ha visto sacudido por protestas por el aumento del combustible y en general de los precios de los alimentos, en un proceso que se viene dando hace varios años. “Ellos tienen su economía dolarizada, sin embargo hace un tiempo vienen registrando un aumento de los precios principalmente de los alimentos y de todos los insumos para la producción agropecuaria, sumado al incremento de los combustibles. Pero eso viene de la mano de otra cuestión, y es que en los dos últimos gobiernos que tuvo Ecuador, Lenín Moreno, y ahora Guillermo Lasso, se quiere levantar un subsidio importante a los combustibles. Eso ha llevado a que el precio del litro de combustible hoy esté casi a 2,50 dólares. Los que protestaban querían que bajara a 2,10 dólares y el Gobierno no quiere porque supuestamente buscar el equilibrio fiscal”, graficó.

“No hay nada normalizado”

Representantes del sector transportista en Entre Ríos advierten que no tienen buenas expectativas de que se resuelva pronto la crisis del gasoil. Así lo entendió el presidente de la Federación Entrerrriana del Transporte Automotor de Cargas (Fetac), Oscar Rothar: “Estamos de la misma forma como hace tres o cuatro meses cuando arrancamos con esta situación de la falta de combustible, no hay nada normalizado, más allá de que hemos hecho protestas, cortes, paros. Seguimos de la misma forma y sin ningún resultado positivo”, expresó el dirigente en diálogo con este medio.

Dijo que en esta etapa todavía es posible conseguir el gasoil, pero es necesario contactarse previamente con las estaciones de servicio por mensajes de WhatsApp. De esa manera, a través de consultas se puede saber dónde se puede cargar, más allá de que no se pueda llenar el tanque. “Hay camiones que para completarlos deben cargar 500 litros, que por lo general son la mayoría, después existen camiones más grandes que pueden cargar alrededor de 600 a 700 o 1.000 litros. En cada carga se permiten hasta 200 litros, hay estaciones de servicio que te dan 150, otras que dan 50. Es un calvario, aunque hay estaciones de otra bandera donde se puede conseguir combustible a un precio más elevado: a 200 pesos el litro aproximadamente”, reseñó.

Consultado por el valor del gasoil común en la empresa de bandera nacional, Rothar contó que se vende a 153 pesos por litro, mientras que en las expendedoras extranjeras se comercializa a un valor que varía entre 190 y 200 pesos.

Al hablar sobre el impacto que está teniendo esta problemática en la cadena de comercialización, el titular de la Fetac sostuvo que “un viaje a Rosario que se estaba haciendo en el día, si tenés el gasoil todavía te da para hacerlo, pero el segundo viaje tenés que quedarte en la estación de servicio hasta que aparezca el combustible. Hoy la prioridad es tener combustible, pero si no lo tenés ¿qué podés hacer?”.

La Fetac no adhirió a la última medida de fuerza en reclamo de la normalización de la provisión de gasoil, principalmente impulsada por Transportistas Unidos Argentinos y camioneros autoconvocados. Esta decisión obedece –remarcó Rothar– a que “ya sabemos que con esta historia del paro, de estar en la calle, cortando rutas, no conseguimos nada. Si hay paro tratamos de quedarnos en la ciudad de origen sin mover los camiones y avisando a los acopios de cereales cómo vamos a trabajar. Porque había piquetes de autoconvocados que estaban haciendo su reclamo y por ahí no se ven representados por nadie, y tienen que salir a la calle”.

De la misma forma cuestionó a los gremios del sector “porque no aparecen. Parece que está todo bien, todo 10 puntos”.

Moderadas expectativas

Santiago Carlucci es referente nacional de Transportistas Unidos Argentinos y advirtió que en la mayoría de las provincias se presentan dificultades para abastecerse de gasoil. “No hay buenas perspectivas ni del sector agropecuario ni del transporte. El Gobierno viene con las promesas desde abril con los barcos de gasoil, ya en ese mes habían prometido cinco buques. El Gobierno dice que van a llegar, pero la pregunta que nos tenemos que hacer es si vienen remando con escarbadientes. No es un área que me compete, ya que más que los comunicados de la Secretaría de Energía, que se había licitado y las promesas, no puedo decir otra cosa”, enfatizó.

Al ser consultado por las medidas estatales que podrían paliar la faltante de combustible, como por ejemplo la propuesta de elevar el corte de biodiesel para aumentar el abastecimiento, el gremialista analizó que “hay muchos productores chicos de biodiesel, a los que se les propuso un cupo de entrega, y la realidad es que ellos no lo ven viable. Este pedido es que esto tiene que llegar al 20% y se tiene que hacer en 90 días. El pequeño productor sostiene que tienen que comprar materias primas, insumos y tomar personal para la puesta en valor. Ellos dicen que no es viable”.

Finalmente planteó que el trabajo diario de los transportistas se limita a movilizarse “como se puede, cargas 50 o 100 litros, llegás hasta donde no tenés más combustible. Si tenés suerte cargás, sino debés esperar 48 o 72 horas hasta que aparezca la cisterna”.

Luego acotó que la cadena productiva se resiente “porque está totalmente ralentizada la logística”.

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