Entre Ríos

La crecida del río Paraná afecta a los pescadores locales

Por la crecida del río Paraná, la corriente trae mayor cantidad de residuos, en esta época en que se capturan los peces con espinel, y usualmente se daña más

Martes 25 de Octubre de 2022

La altura del río Paraná en el puerto de la capital entrerriana fue ayer de 2,84 metros, según el registro de Prefectura Naval Argentina y el pronóstico indica que seguirá creciendo en los próximos días. Este repunte, tras largo tiempo en que la bajante histórica venía causando estragos en el recurso pesquero, podría generar expectativas entre quienes se dedican a la actividad, directa o indirectamente. Sin embargo, pescadores advierten que la crecida repentina también afecta su trabajo y no son optimistas en el corto plazo.

Así lo explicó José Luis Orrego, a quienes todos conocen como Tisona y es pescador del barrio Toma Nueva, quien explicó a UNO: “Cuando crece de golpe el río, no sale pescado. Se corta porque el pez siente la movida del agua y la creciente muy rápida hace que quede quieto por miedo a quedar encerrado en una laguna, o por temor al movimiento mismo del agua. La tendencia es que siempre sale menos pescado cuando el río aumenta su caudal de una manera tan precipitada como pasó ahora”.

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La crecida del río Paraná afecta a los pescadores

La crecida del río Paraná afecta a los pescadores

“El pescador va igual dos, tres, cuatro horas, y después se viene. Pero sí o sí tiene que ir a tirar lances, no le queda otra, aunque saquen dos o tres sábalos nomás. Esta es la época en que tendría que salir más el armado, el cachorro, el patí”, reflexionó.

A su vez, advirtió que la corriente suele arruinar los instrumentos de pesca de quienes se dedican a la actividad como modo de sustento y señaló: “Este es otro problema que se da también en esta temporada, que es cuando se pesca con alambre, con piola. Pasa que cuando crece muy de golpe, todos los sedimentos que están a la orilla del río empiezan a correr agua abajo. El río crece tanto que raigones, camalotes, y todo lo que arrastra el agua se engancha en los espineles, que aguantan dos días y hay que levantarlos. Hoy para echar un espinal tenés que pensar en un costo de 4.000 o 5.000 pesos, por eso muchas veces prefieren los muchachos estos días levantarlo y no pescar, porque no lo aguantás, lo dejás a la noche y al otro día cuando vas se te perdieron los 50 anzuelos, los tres kilos de alambre; también la tanza, que está 1.000 pesos una de 100 metros”.

Consultado acerca de cómo se venía pescando previo a la crecida del Paraná, comentó: “Hasta esta situación estaba saliendo algo, aunque muy poco, en distintos lugares. Por ejemplo, en la zona de La Toma no salía nada porque no es un sector conveniente para el espinel, porque lo que agarrás es mugre y nada más. Si uno quería pescar se tenía que ir al medio del río, porque en la orilla de Santa Fe también estaba muy playo. O a Bajada, o río arriba, para el lado de Villa Urquiza, porque el río ahí es más ancho y tenés más posibilidades de entradas de arroyos”.

Eduardo Escobué quien tiene junto a su padre y su familia un comedor de pescado en Puerto Sánchez y trabaja con pescadores que le traen la mercadería periódicamente, coincidió: “Lo que está pasando es que, al crecer el río, viene con mucha basura, muchos camalotes, y eso afecta a los pescadores. Porque a las piolas las llena de mugre”.

No obstante, analizó: “Más allá de eso, hace falta el agua, que el río crezca, porque ahora se están formando algunas lagunas, que eso antes no se veía, y esto favorece al recurso, porque esta es la época de desobe del pez. Se tiene que mantener la altura del río más que nada, porque hace como tres años que está bajo”.

“De lo que se está consiguiendo ahora, que no es mucho, están saliendo paticitos, doraditos, por ahí algún surubí también. Y sábalo, que se está pescando ahora con espinel, más allá de que es el único que suele salir con malla, porque los otros pescados se sacan con el espinel, con mojarras, con carnada viva”, indicó.

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Impacto en los precios

Además de ser los pescadores los que mayormente vienen sufriendo la escasez de peces, primero como consecuencia de la bajante histórica y ahora por la precipitada crecida del río, quienes comercializan pescado advierten que la limitada oferta impacta en los precios de venta al público. Al respecto, Vanina, quien atiende en una pescadería de calle Millán, en Paraná, mencionó a UNO: “Se está consiguiendo apenas algo más, porque ahora vino la crecida pero el río se tiene que estabilizar. Ojalá entre más pescado, porque eso va a ser que se mueva el mercado”.

“Hoy se consigue algún sábalo, alguna boga despinada, algún filet de mandubé, o patí para freír”, dijo, y por último precisó: “El sábalo despinado está 800 el kilo el entero, la boga sale 1.700, el pescado para freír está a 1.000 el patí o mandubé. Y el surubí se trae de Corrientes, pero está muy caro: está 2.500 el kilo de posta y 3.500 de filet”.

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