Miércoles 15 de Noviembre de 2023
El río Paraná sigue creciendo: ayer sumó 5 centímetros y se ubicó en 4 metros. Si bien esto favorece para que haya más peces y se pueda vender más, la crecida también complica la tarea de los pescadores, debido a que el agua arrastra más basura y la corriente daña sus herramientas de trabajo.
Analía Ríos atiende una pescadería en Puerto Sánchez y sobre este punto contó a UNO: “Al haber más cantidad de agua, viene mucha basura. Y las tormentas, el viento, también afectan la pesca. Se está necesitando que haya más pescado para la venta, pero por estas cuestiones no sale tanto. Sólo se está consiguiendo algo de surubí, algún dorado, algún armado, y después sábalo. Boga no hay nada, es más de invierno; esta temporada lo que sale más es el dorado”.
José Luis Orrego, a quien todos conocen como Tisona, es pescador en el barrio Toma Nueva y coincidió: “Estamos pescando con mi hijo y la crecida está dificultando la tarea, por la mugre que trae el río. El río viene creciendo todos los días, de a 5, 10, 15 centímetros, y está correntoso, y lo que está pasando es que los pescadores, por ejemplo, antes se dividían en distintos lugares de pescar, y ahora con el tema de la creciente, que les arrastra los espineles, se los corta, entonces vuelven todo a la zona de malla: antes había cuatro o cinco y ahora hay 15 canoas en cada lugar; eso pasa acá enfrente de la Toma, donde estoy yo. O sea que todos los que estaban afuera vinieron más cerca porque se les cortan los alambres”.
“Había espineles acá en la Toma y los levantaron para no perder el alambre y los anzuelos, porque hoy es todo costoso y cada 15 días hay nuevos aumentos; la tanza también. Por ejemplo, el kilo de la malla está carísimo, sale más de 20.000 pesos en Paraná; en Santa Fe es más barato, pero uno va reponiendo como puede, y no se va a ir hasta allá por medio kilo para remendar la malla”, señaló, y agregó que también el caudal del agua hace más difícil encontrar carnada.
Más allá de estas dificultades, tanto Analía como Tisona mencionaron que la demanda es constante y tratan de sostener la oferta, pese a estas dificultades. Al respecto, el pescador comentó: “Hay está apareciendo algo de sábalo, también armado, y están saliendo moncholos, mandubés, pero muy poco, no es que sale en cantidad. Salimos con mi hijo a pescar, después que él vuelve de la escuela, y estamos vendiendo nosotros, porque es mucha la diferencia que tenés si entregás el pescado, encima que sale poco. Así que conviene tenerlo. Yo trabajo mucho con freezer, y vendo a veces fresco y a veces congelado, pero tengo clientes hace 20 años y ya saben que el pescado no está más de 10 días en el freezer”.
Sobre lo más pedido, indicó que es el filet de armado. “Es un pescado de lo más económico y podés hacerlo frito, en empanadas, chupín, milanesa; salen distintas variedades de comidas. Al kilo de armado lo estamos vendiendo en mi casa a 1.000 pesos, el sábalo a 1.200 si es de tamaño normal, pero si sale unos de 3 kilos se puede vender un poco más caro”.
“Allá en el Thompson, creo que la pieza de sábalo común está a 2.000, y en las pescaderías mucho más. Yo me manejo con un precio que le saco un poquito más de lo que nos paga el palanquero. Lo aumento un poco más en mi casa por el trabajo de carnearlo, limpiarlo y traerlo al freezer, y para pagar el gasto de la luz, pero no exagero en los precios por ganar igual que en el Thompson, o igual que otro lugar al lado del centro. Me manejo con un precio con el que lo vendo más rápido al pescado al salir”, aseguró.
Por su parte, Analía comentó que en su pescadería venden el sábalo por pieza, a 2.000 pesos, o incluso a 1.500, dependiendo el tamaño. “Por ahí si sale un sábalo más grande, a 2.500 pesos, pero no más que eso. El dorado sí se vende por kilo y cuesta 2.000 pesos. Después el surubí en posta está a 2.500 pesos el kilo. Nosotros tenemos esos precios, que son económicos, en otras pescaderías puede variar”, refirió, y afirmó: “La gente compra siempre, aunque no en grandes cantidades. Lo que pasa es que en relación con la carne, el pescado siempre es mucho más barato”.
Consultado acerca de los precios de la carne de vaca, de cerdo o de pollo, Emanuel Satler, propietario de una carnicería de calle Blas Parera, informó a UNO los valores de algunos cortes vacunos: el kilo de lomo está a 4.800 pesos, la picada especial 3.600 y la común 2892 pesos; la pulpa especial 4.100 pesos y la común 3.490; el kilo de costilla sale 4.090 pesos, y el de costeleta 2.990, por citar algunos ejemplos. En cuanto a los cortes porcinos, el kilo de costeleta está a 2.200 pesos, el de costilla a 2.590 pesos, y el de lechón a 2.990. En tanto, el kilo de pollo entero está 1.290 pesos, el de la patamuslo 1.390, y el de pechuga 2.900 pesos.
Si bien los precios fueron subiendo, también la demanda de este tipo de carnes se mantuvo, según comentó, principalmente de la mano de promociones y descuentos: “Nosotros aceptamos todas las tarjetas y sobre todo de lunes a jueves con la Billetera Entre Ríos se mueve muchísimo, ya que le reintegran al cliente el 30%, más el 21% del IVA cuando tienen una tarjeta asociada. Así que ahí no hay precio que valga, a cualquier precio te van a llevar lo que sea con este reintegro, e incluso hay personas que aprovechan a llevar en cantidad”, observó, y acotó: “Después tenemos ofertas puntuales que las usamos para equilibrar la venta”.
Asimismo, sostuvo: “Actualmente se está consumiendo de todo, bien parejo. Había otras épocas que se llevaba más pulpa que puchero y picada, pero este año vino bastante equilibrado. No sé por qué, si es por un tema de precios, o porque también con tanta lluvia y demás eso permite cambiar un poco el tipo de comida”.
Demanda sostenida
Sobre la disponibilidad de pescado habló Manuel Santana, propietario de una reconocida pescadería de Avenida De las Américas, quien comentó a UNO: “Generalmente la crecida del río favorece, pero no es que ahora se consiga en abundancia. Hoy el sábalo es lo que más está saliendo; y todo lo que sea patí, amarillo, moncholo en cuanto a pescado en el río. Traemos generalmente de Puerto Esquina, pasando Victoria, y del Rincón de Nogoyá, traemos algo de Hernandarias, Piedras Blancas. Después pacúes también vendemos, pero de criadero. Y algo de surubí o dorado, que está vedado en este momento”.
En este marco, destacó que la demanda es constante, y sobre los precios refirió: “Vendemos sábalo despinado por kilo, que es con la piel y ya sin espina, sin ningún hueso, y sin agallas, y está a 2.300 pesos el kilo. Después el filet de tararira, que lo llevan mucho, está a 4.500 pesos el kilo, al igual que los lomitos de armado. La pancita de armado es más económica y sale 2.500 el kilo, eso en milanesa o filet. Y las milanesas de tararira, boga, o de lomitos de armado está a 3.500 el kilo”, señaló.
LEER MÁS: La Paz se prepara ante la fuerte crecida del río Paraná
Sobre esta opción, explicó: “En un kilo entran cinco milanesas casi como que las que te dan en un comedor, que es una porción abundante; en un kilo de milanesas de pancita de armado, que es la más económica, pueden entrar siete u ocho”.
Por último, opinó: “El pescado pasó de ser una opción económica a ser una más cara, porque al haber tan poco se encarece todo. Aparte, el pescador está más enfocado en sacar sábalo para los frigoríficos que en pescar con línea o con el anzuelo. A ellos les conviene mucho más pescar el sábalo, que no tiene restricciones ni medidas”.
“Nosotros por suerte vendemos de todo, desde las opciones más económicas hasta el salmón rosado, que lo llevan mucho y cuesta 28.000 pesos el kilo”, concluyó.