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La ciencia no puede responder a la decisión de quitarse la vida

La afirmación de Hugo Cohen, experto de la Organización Panamericana de la Salud en diálogo con LT 15, aviva el debate sobre los métodos para evitar la tendencia suicida de muchas personas

Martes 24 de Julio de 2012

Los suicidios –y más aún en adolescentes– conmueven a una comunidad, desde la problemática humana en sí mismo, hasta su tratamiento en los medios. Los cuestionamientos que surgen son tan variados como válidos, y están ligados a un complejo entramado social que deberá reformular y entender los trastornos mentales como un problema de salud primaria y despojarlos de todo prejuicio como método de prevención.


En diálogo con LT 15 Radio del Litoral, -que publicó La Semana de la Costa del Uruguay- Hugo Cohen, asesor subregional de Salud Mental para Sudamérica de la Organización Panamericana de la salud (OPS) y la organización Mundial de la Salud (OMS) explicó porqué una problemática tan compleja como el suicidio, en la cual “la ciencia no pudo dar respuesta debido a los múltiples factores que intervienen”, debe tener un tratamiento como política social y sanitaria.


Según los datos suministrados por la Policía en relación a 2011, los suicidios cuadriplicaron a los homicidios en la ciudad de Concordia, y se registraron un total de 24 muertes por este tipo de trastorno, en tanto, unos 30 no fueron consumados. En términos globales para la Organización Mundial de la Salud, el promedio de suicidios se incrementó en un 60% en los últimos 50 años, en particular en los países en desarrollo.


Hugo Cohen se refirió a la problemática de las principales causas de muerte entre los jóvenes de 15 a 34 años. La OMS y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (AIPS) consideran que el factor que más predispone al suicidio es la depresión, pero que hay otros muchos como trastornos bipolares, abuso de drogas y alcohol, esquizofrenia, antecedentes familiares, contextos socioeconómicos, educacionales y físicos.


“El principal problema de salud pública son los trastornos mentales. Entonces, los estudios lo que demuestran es que la población padece de estos problemas. Segundo, cuando uno investiga en los países qué políticas tienen desarrollados para atender esos problemas se encuentra en que hay pocos, pobres y alejados servicios basados fundamentalmente en los hospitales neuropsiquiátricos, lo que hace es primero que las personas no tengan acceso y segundo, que oculten o tengan vergüenza de cualquier padecimiento porque es asociado con un manicomio y por lo tanto es loco”, contó.


Para Cohen, desde los medios se tiene una tarea muy valiosa para desarrollar como soporte, “como recurso para la sensibilidad de la sociedad y quitar el prejuicio que existe en general en la comunidad, sobre lo que son los trastornos mentales, o sea, una persona que padece un cuadro depresivo o una psicosis o epilepsia o un hijo con un trastorno emocional. Es decir, lo que se conoce en el conjunto como trastornos mentales, que hoy en día se pueden tratar, se deben tratar y hay recursos demostrados cinéticamente para ello”.
 

Lo que se trata es –Argentina en este sentido es un ejemplo en cuanto se ha aprobado una legislación la Ley nacional Nº 26.657 desde hace un año y medio– que cualquier persona que tiene un padecimiento emocional tiene derecho a ser atendida. Además, dentro del sistema de salud general, el hospital general o la salita, como cualquier hecho común de salud, es decir como una madre lleva a sus hijo con fiebre, del mismo modo debe ser atendido una persona con un cuadro depresivo y debe haber personal capacitado y fármacos cuando sea necesario. La Ley es de cumplimiento obligatorio en todo el país y asegura el derecho a la protección de su salud mental.


“De esta manera, lentamente cuando se vean los resultados concretos de que se puede tratar y mejorar, la población irá aceptando y reconociendo que un cuadro depresivo es igual a una interacción por apendicetomía”, expresó. “Hoy por hoy, sabemos que no es igual pedir licencia en un trabajo o en la universidad por un cuadro depresivo, que porque se tuvo que quitar el apéndice. Este es un proceso que hay que transitar como sociedad para salir del estigma de la vergüenza y tratarlo como un problema más de salud que se trata y se recupera”, dijo. Con esta temática compleja, lo que habría que considerar, según Cohen, “es la vida cotidiana de la persona, los vínculos sociales, la estimulación educativa y el poder expresarse con sus afectos y lograr este intercambio que le permita transmitir y no guardar angustias”.

Los estudios muestran que un 75% y 80% de las personas que tienen algún tipo de estos padecimientos no consultan o no tienen acceso a ningún servicio. “Nos encontramos con el principal problema de salud y por ello la salud mental comienza a ser parte de las políticas sociales y sanitarias, como sucede en la Argentina que ya tiene una ley y solo falta su aplicación, lo cual lleva años, es como la educación de un niño, no es inmediato”, finalizó.

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