Opinión
Domingo 22 de Abril de 2018

La campaña ya largó, más allá de la reforma electoral

Los laboratorios electorales trabajan a pleno en Entre Ríos, con propuestas que varían de acuerdo a la suerte que corra el proyecto para cambiar el mecanismo legal que rige las elecciones. La Legislatura tiene un rol central y cada voto vale oro

En muy poco tiempo, en cuestión de días, el clima electoral comenzó a vivirse en Entre Ríos como si las votaciones estuvieran a la vuelta de la esquina. El envío a la Legislatura del proyecto de reforma electoral del gobernador Gustavo Bordet y el quiebre del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados fueron la bandera de largada para esta situación de destino más o menos incierto en cuanto a las principales candidaturas y también acerca de la forma y el momento de las elecciones. El bordetismo sostiene la reforma argumentando sus valores intrínsecos, asegurando que los cambios –cuyo principal dato es la utilización de la boleta única de papel– redundarán en mayor transparencia al sistema, más participación y mejor democracia interna en los partidos. Estos aspectos son objeto de interesantes discusiones dentro del oficialismo provincial.


No dice el gobierno que el mecanismo esté hecho para ganar las elecciones – algo que empezaron a reprocharle esta semana desde el "Radicales en Cambiemos"– dado que sería impensable un reconocimiento de esta naturaleza, pero además porque no existen garantías al respecto. Es más, de los eventuales cambios a realizarse si la reforma electoral se convierte en ley, parece más efectiva la posibilidad de adelantar las elecciones provinciales, si lo que se busca es cortar el supuesto arrastre nacional que generaría la candidatura presidencial de Mauricio Macri; que el cambio hacia la boleta única, cuyo efecto aislante de la ola macrista sería menor.



Y el adelantamiento electoral es algo que puede hacerse sin aprobar la reforma, con las leyes vigentes. Lo que sí afirma el bordetismo es que el objetivo del gobernador es darle al peronismo un triunfo que le permita seguir generando políticas inclusivas y poniéndose como un paraguas que atenúe el impacto de las políticas macristas de ajuste. Esa visión da casi por sentado que el peronismo no puede aspirar la presidencia en 2019; aunque contra esta mirada, que puede estar en lo cierto, se podría objetar que aún siendo gobierno nacional el peronismo, es importante ganar la provincia, más todavía si aquí se vota antes. En cuanto a la reforma electoral, la semana que concluye deja en claro que no tiene garantizada una amplia mayoría automática en Diputados.



Hubo objeciones del bloque que integran los cinco diputados benedettistas (UCR); del bloque unipersonal de Ricardo Troncoso (Cambiemos), de parte del diputado y presidente del PJ paranaense Gustavo Guzmán, quien al hablar reveló no solo su postura sino al menos la del solanismo en la Cámara baja; y al menos otros cinco diputados que han manifestado sus reparos. El gobierno había planteado que el proyecto debía ser el punto de partida de una discusión importante, y todo indica que esa discusión se llevará adelante. Todavía no se conoce mucho de la postura que tendrá el bloque de Cambiemos en el Senado, aunque ya hubo críticas de parte del senador por Paraná Raymundo Kisser; y tampoco se conoce mucho de lo que planteará la otra parte de Cambiemos en Diputados, integrada por dos radicales y todos los macristas.



En el peronismo abundan lecturas sobre qué escenario es mejor, con o sin reforma, con o sin boleta única. Lo que menos se discute es la candidatura de Bordet, aunque no falta quien sostiene en reuniones partidarias que una interna por ese lugar tendría un sano efecto movilizador. El otro contendiente podría ser el vicegobernador Adán Bahl, el diputado nacional Julio Solanas, el intendente de Gualeguaychú Martín Piaggio y la lista sigue. Son especulaciones, y siempre hay un dato que las desarma. Por ejemplo, en el caso de Bahl, en el oficialismo se da por sentado que el dirigente será el candidato a intendente de Paraná con el aval del bordetismo. Bahl parece moverse en ese sentido, pero seguramente falta mucho para los anuncios.



Hay otros en el justicialismo que desempolvan las siempre lúcidas enseñanzas de Juan Domingo Perón y entienden que hay que definir y ponerle un coto a la retirada del ejército peronista en la batalla nacional y, desde ese límite para el retroceso, empezar nuevamente a ganar terreno. Lo que se aplica también en la provincia, aunque esta es una posición que el ejército de Perón aún mantiene. Asumido esto, y entendiendo que el voto no es un acto ideológico en sí mismo sino la herramienta para la ejecución de una estrategia, apoyar al mejor posicionado para que conduzca hacia el triunfo. Todos juntos, aun los que tienen poco en común que los una. Claro que no es lo mismo ganar siendo soldado raso que teniendo un lugar destacado.



Y no es lo mismo dar toda la batalla junta que por capítulos. Y no es lo mismo la boleta tradicional que la boleta única. Si la elección se adelanta en la provincia, lo que sí parece tener un consenso mucho mayor dentro del peronismo que la boleta única de papel, los candidatos a legisladores nacionales deberán ir en soledad a pelear contra la boleta nacional de Macri. Suponen muchos peronistas, todo Cambiemos y los grandes medios aseguran que a esa locomotora electoral no hay forma de derrotarla. Hoy no forma parte de esos análisis la variable del desgaste de Macri por las políticas impopulares que lleva adelante, una omisión que a la vez forma parte de la estrategia comunicacional del macrismo. Es una certeza que se retroalimenta con su publicación, pero más allá de eso, es tan difícil determinar cuál será el desgaste de Macri como cuál la posibilidad de un candidato peronista.




Cristina Fernández sigue siendo por lejos la mayor referencia opositora en la Argentina y el peronismo dialoguista no termina de parir una alternativa competitiva. Si bien está claro que no es lo mismo si la candidata fuera la expresidenta que si lo es otro referente (Jorge Capitanich, Agustín Rossi, Alberto Rodríguez Saá u otro), el kirchnerismo aparece mejor plantado en el plano nacional que los no kirchneristas. La primera candidatura a senador nacional del peronismo entrerriano es un dato clave del armado electoral, ya que aún perdiendo la elección se ingresa al Parlamento. El escenario de polarización no se pone en duda. Hay quienes dicen que los exgobernadores Jorge Busti y Sergio Urribarri aspiran a ese lugar.




Si hubiera disputa interna en las Primarias del frente liderado por el justicialismo, Busti deberá atalonarse en el Frente Entrerriano Federal y Urribarri en el kirchnerismo. ¿Qué hará Bordet en ese escenario? Si la elección provincial se adelanta a mayo, su suerte ya estará echada. Hay quienes dicen que una eventual derrota en la pelea por la Gobernación frente a Cambiemos (¿Rogelio Frigerio?) le permitiría igualmente aspirar a ser él el primer candidato a senador nacional. Si gana, obviamente, inclina la balanza. Especulación plena, aunque aún en ese caso, la disputa entonces entre urribarrismo y bustismo podría trasladarse a la lista de candidatos a diputados nacionales.



En la vereda de enfrente, en Cambiemos, todavía se festeja la supuesta decisión del ministro del Interior, Frigerio, de dar la batalla electoral en la provincia. La confianza de los dirigentes del sector es indisimulable. Aseguran que Frigerio, Marcos Peña y el mismo Macri ya vetaron a Benedetti (tal como se desarrolló la semana pasada en este espacio) y nadie parece tener tiempo para evaluar el costo-beneficio del quiebre legislativo que refleja la tensión política dentro de la alianza en Entre Ríos. Sin embargo, aún en sectores afines a Frigerio, como lo es el grupo de "los intendentes" (radicales) se trabaja en el lanzamiento de un nombre para la Gobernación, para que Frigerio tenga eventualmente a quién bendecir. No se sabe la fecha de las elecciones y tampoco se conoce a ciencia cierta el mecanismo electoral a aplicar, pero la campaña ya largó.

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