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PASO 2019

La campaña silenciosa

PASO. La puja entre las fórmulas presidenciales tapa las listas locales. Rossi y Alasino son las incorporaciones pichettistas en la provincia. El macrismo dice que los gobernadores peronistas se desentienden de Alberto

Domingo 21 de Julio de 2019

La campaña hacia las PASO tiene sus particularidades, y Entre Ríos no parece ajena a esas situaciones. Un dato del panorama político nacional es que se puede ser peronista, y haber sido jefe del bloque de senadores nacionales de ese sector político por 18 años, y luego pasar a integrar la fórmula presidencial de Juntos por el Cambio sin que exista ninguna conmoción.

O puede ocurrir lo que pasa con el radicalismo, después de haber compartido la alianza Cambiemos desde el inicio de su existencia, y a pesar de tener más intendentes y más legisladores que el PRO, y de tener igual o más poder territorial, no incidir para nada en las decisiones electorales que se toman en esa alianza.

La artillería de la comunicación política parece haber logrado plantear la disyuntiva entre la decepción y el miedo, la decepción de lo actual y el miedo al retorno de lo anterior, relegando incluso a un segundo plano a la supuesta víscera más sensible de las personas para votar.

La campaña presidencial no avanza demasiado en propuestas. Hay un gran vacío en ese sentido. Excepto las consignas clásicas (si se quiere calificarlas de algún modo) de la izquierda, ningún candidato se decide a esbozar propuestas de gobierno, sino más bien el macrismo se ocupa de azuzar el temor al pasado; y la fórmula de los Fernández a irradiar una mirada optimista dando a entender que con su sola presencia las cosas van a cambiar. Eso siempre y cuando el precandidato a presidente Alberto Fernández no esté explicando que él es quien va a gobernar, y no Cristina. Si se midiera qué porcentaje de los reportajes de campaña ha utilizado para ese aspecto, seguramente nos sorprenderíamos bastante.

Las listas

También cambió la forma de los armados de las listas de candidatos. ¿Producto de la muerte lenta de los partidos políticos? ¿De la despolitización que impone el sistema de elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias?

Estas cuestiones parecen resolverse en armados de poder ajenos a la construcción política clásica. Las listas revelan un cambio en el modo de construcción que difiere mucho con lo que ocurría antes.

Que el actual senador nacional Alfredo De Ángeli vaya por la reelección parece exagerado, más si se considera su desempeño legislativo; y obedece solo a la decisión del presidente Mauricio Macri. Del mismo modo que obedece solo a la decisión del gobernador Gustavo Bordet que el secretario general de la Gobernación, Edgardo Kueider, vaya primero en la lista del Frente Todos (más allá de que sea quien mejor represente el pensamiento de Bordet, o quien tenga su mayor dosis de confianza).

Del mismo modo refleja una construcción política diferente que el funcionario Marcelo Casaretto encabece la de diputados nacionales sin tener una construcción política (que alguna vez tuvo), salvo el mérito de haber dicho que estaba disponible para la candidatura. O que la concordiense Estefanía Cora vaya segunda en la nómina de candidatos a senadores nacionales, siendo que se enteró de su postulación el mismo sábado que se inscribieron las listas, cuando la actual concejala de Paraná se preparaba para asumir como diputada provincial. O el caso de la exfuncionaria montielista Estela Ollala, que habiendo pasado la barrera de los 75 años le decía a todos sus allegados que ya no estaba para ningún tipo de candidaturas.

Los saltos

El caso de Pichetto, de presidir la bancada opositora de senadores, después de haber presidido la oficialista con Cristina; y que ahora decidió ir de vice de Macri parece no llamar la atención. Hace 10 años hubiera sido señalado como el caso más caracterizado de borocotización en la política nacional; y hace 20 años, como una clara traición a su identidad partidaria. Incluso ese salto no hubiera tenido valor político; y en cambio hoy parece que es algo valioso y que logra convencer a muchos ciudadanos a favor del macrismo.

Igualmente la foto del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con el electo intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, antes hubiera ruborizado a muchos. No a Rossi, que parece estar más allá de muchas reglas habituales de conducta política. Sí a los radicales y macristas, dado que su incorporación se contradice con el núcleo central del discurso macrista, que señala que los peronistas/kirchneristas son los que se robaron todo; y el sector del actual gobierno nacional es el de todos los honestos.

Si bien puede ser exagerado –en términos políticos– llamar a Rossi el campeón de la corrupción, como lo denominó el senador por Paraná Raymundo Kisser (Cambiemos), cuanto menos puede entenderse que sus años de batallar contra el Poder Judicial ha dejado dudas de su verdadera condición.

Un mes antes de las elecciones generales en la provincia hubo una reunión en Buenos Aires, donde se terminó de cerrar el Operativo Pichetto y su derrame a las provincias. Allí estuvo Rossi, quien más allá de su autodenominación de vecinalista, es un dirigente del peronismo, con cuyo sello partidario fue vicegobernador y cuatro veces intendente de Santa Elena. Haber ganado ahora lo habilitó para la foto en público con Frigerio.

También participó de alguno de esos encuentros el exsenador nacional Augusto Alasino, quien luego por radio explicó lo desagradable que resulta votar a Macri; pero que al fin de cuentas, tragando sapos es como se avanza.

Silencio ruidoso

Ayer el diario Clarín publicó sobre el optimismo que genera en el macrismo el mesurado apoyo de los gobernadores peronistas a la candidatura de Alberto Fernández.

“El de los gobernadores es un silencio ruidoso”, celebra uno de los dirigentes más importantes del PRO, que tiene diálogo habitual con varios mandatarios provinciales”, indicó esa nota.

“En la Casa Rosada festejan que los gobernadores no plasmaron el apoyo a la fórmula de los Fernández que insinuaron antes del cierre de listas. No hay fotos repetidas de Alberto Fernández con muchos de ellos”, se agregó, indicando que los mandatarios provinciales se dan cuenta de la paridad electoral y no quieren arriesgarse.

“En el Gobierno confían en los lazos que tendieron –recursos de coparticipación mediante– con las provincias desde 2015. Entienden que varios gobernadores no saben qué destino les espera si gana el Frente Todos...” remarcó esa nota, que más allá del criterio periodístico debe haber generado sonrisas en la Casa Rosada. Incluso se le atribuyó a Bordet haber salido del país por vacaciones como una forma de no participar en la campaña.

Si uno mira lo que sucede por acá cerca, advierte que el gobernador cordobés Juan Schiaretti no pega su boleta con los candidatos presidenciales del peronismo, e incluso reclamó al Poder Judicial que en el cuarto oscuro haya boletas cortas de todas las fórmulas presidenciales. El eslogan de campaña del cordobés es El presidente que quieras, los diputados de Juan y el mandatario aparece en spot televisivos promoviendo el corte. Mientras tanto, aseguran en Santa Fe que el gobernador electo de esa provincia, Omar Perotti, le advirtió a Fernández que si quiere hacer campaña en su territorio deberá firmar un acta de compromiso sobre las medidas a tomar en su eventual presidencia que puedan afectar a los santafesinos.

En Entre Ríos, Bordet no participó todavía de ninguna actividad de campaña; y los candidatos por sí solos no generan demasiada repercusión fuera de los ámbitos más politizados.

La nota de Clarín concluye señalando que los gobernadores pusieron los primeros nombres de las listas, lo que en el caso del Senado garantiza un escaño aún perdiendo; y se pregunta el periodista (reproduciendo el razonamiento del macrismo) por qué razón jugarían fuerte en octubre los mandatarios que están a media máquina para las PASO, que es cuando Alberto F debe fortalecerse.

La opinión pública...

No se han conocido muchas encuestas de intención de voto en la provincia. En algún sector del oficialismo se señala off the record que hay una marcada paridad entre los candidatos presidenciales. En Juntos por el Cambio aseguran que Macri está ganando en la provincia. No explican demasiado la volatilidad de la opinión pública, al menos si se considera que hace un mes y medio el macrismo perdió por más de 20 puntos la elección provincial.

Aseguran que muchos entrerrianos creen que se ingresó en una meseta económica gracias al dólar electoral y que la inflación tiene una positiva tendencia a la baja; más allá de que la baja del dólar no hizo bajar el costo de los alimentos ni de nada de lo básico para vivir; o que la “baja inflación de junio”, del 2,7%, redondea un 56% en un año, lo que sería una hiperinflación en muchos países del mundo, incluso en países vecinos.

En este contexto entonces, en el que los nombres de los candidatos locales no influyen demasiado, la puja local de Juntos por el Cambio no parece deparar muchas sorpresas.

En ese sector hay tres listas. Una a la que el presidente Macri decidió darle la condición de oficial y permitirle solo a ellos pegar con su boleta presidencial que comparte con Pichetto. La nueva política hace lo mismo que la vieja política, que ellos criticaban. Tal vez porque en el razonamiento actual los dueños de la boleta no son las alianzas o los partidos, sino los candidatos, y por eso son los que permiten o no pegar.

Contra la lista de Alfredo De Ángeli se planta la de Raymundo Kisser, que se presenta como la del radicalismo puro, y criticando permanentemente el accionar de Frigerio y Macri, pese a que se cansaron de hacer presentaciones judiciales reclamando que le dejen pegar con Macri. La paradoja es tal que Kisser, que es senador por Paraná, le debe la posibilidad de haber podido ser candidato a ese cargo a De Ángeli y Frigerio.

La lista de precandidatos a diputados de Emanuel Gainza y María Alejandra Viola se bajó antes, con el consuelo de pensar que es mejor que no vaya a pasar que alguno piense que le sacaron votos a la boleta de Macri. La tercera es la del representante artístico Hernán Blázquez.

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