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Investigan a un exmilitar por falsos enfrentamientos en 1977

Pidieron la indagatoria de un retirado del Ejército que prestaba funciones en el Comando de Brigada. Es por el caso de militantes bonaerenses asesinados en Paraná durante la dictadura.

Domingo 15 de Julio de 2012

Una investigación que se lleva adelante en la Fiscalía federal de Paraná derivó en el reciente pedido de indagatoria de un exmilitar por su presunta responsabilidad en la Privación ilegal de la libertad y el Homicidio calificado de dos víctimas, cuyos asesinatos fueron presentados como un enfrentamiento entre el Ejército y militantes políticos ocurrido en la capital entrerriana en agosto de 1977.

Según determinó UNO, se trata de un exintegrante del Comando de Caballería Blindada II que no está implicado hasta el momento en ninguna causa por crímenes de lesa humanidad, cuyo nombre se mantiene en reserva.

Familiares y amigos de cuatro jóvenes oriundos de la provincia de Buenos Aires habían denunciado su desaparición en 1977. Sus cuerpos aparecieron luego en Entre Ríos. El pedido de indagatoria es por la responsabilidad del militar en el secuestro y muerte de dos de las víctimas: Miguel Darío Valiño y José Antonio Garza.

 

Un comunicado del Segundo Cuerpo de Ejército publicado en el diario La Nación el 5 de agosto de aquel año, decía que las fuerzas armadas habían “abatido” a “delincuentes subversivos marxistas leninistas”, en un enfrentamiento que había tenido lugar dos días antes en Paraná.

A principios de 2011, la investigación de los fiscales federales José Ignacio Candioti y Mario Silva determinó que los alegados enfrentamientos eran falsos y que las víctimas no habían sido abatidas, sino asesinadas. La comprobación de lo que constituyó una metodología de la represión ilegal aplicada en todo el país, se dio a través de una serie de pruebas: no se labraron constancias por parte del Ejército de los operativos en cuestión; no existieron heridos entre las filas de las fuerzas armadas y de seguridad; no hubo análisis que determinara que las víctimas hubieran disparado armas de fuego; no hubo tampoco secuestro de armas a los “abatidos”.


Entre las constancias existentes en la causa se encuentran las que fueron aportadas por quien fuera coordinador del Registro Único de la Verdad, el ya fallecido Guillermo Germano: los certificados de defunción por muerte violenta de María Luisa Buffo, de Alejandro Mónaco y de Valiño, que fueron suscriptos por médicos del Hospital Militar de Paraná; el primero por Sergio Crocce y los dos últimos por Juan Antonio Zaccaría. Este último es el mismo que fue condenado en 2011 por su participación en el robo de los hijos mellizos de la detenida-desaparecida Raquel Negro, nacidos en el nosocomio castrense en 1978.


Los cadáveres estaban bajo la tutela del Ejército y por ello fueron entregados a los familiares de Valiño y Garza por orden del Comando de Caballería Blindada II de Paraná, lo cual demuestra el poder de disposición que los militares tenían sobre esos cuerpos.

Por otra parte, familiares de la víctimas declararon que en el Comando de Paraná les reconocieron que se había cometido “un error” con los asesinados.

 

La investigación de los fiscales determinó la presunta responsabilidad de un integrante del Comando en los privaciones ilegales de la libertad y homicidios calificados de Valiño y Garza y en consecuencia se solicitó su indagatoria al Juzgado federal, que ahora debe resolver al respecto.

 

Las víctimas
Garza, conocido por el sobrenombre de Pecos, era oriundo de Tres Arroyos, tenía 27 años y era militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Se había recibido de ingeniero electricista en 1975 en la Universidad Nacional del Sur. Se cree que estuvo detenido en el CCD conocido como La Escuelita, una vieja casa ubicada detrás del Comando del V Cuerpo de Ejército de Bahía Blanca, donde los secuestrados eran sometidos a torturas físicas y psicológicas y permanecían alojados en condiciones infrahumanas. También hay pistas sobre su detención en dependencias de la Armada.


Valiño había pertenecido a un grupo de boys scouts, en Caseros (partido de Tres de Febrero, Buenos Aires), a principio de los años 70. El grupo se llamada San Francisco de Asís y estaba liderado por un sacerdote tercermundista al que llamaban padre Mario. Fue secuestrado en la fábrica Zanella, en Caseros.

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