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Innovador proyecto para ayudar a familias de niños que asisten a la escuela Esparza

Desde el establecimiento educativo impulsaron la idea de que críen pollos en sus hogares y contaron con la colaboración de una empresa avícola

Lunes 21 de Octubre de 2019

La mayoría de los alumnos de la escuela Juan Carlos Esparza, ubicada en el barrio Mosconi de Paraná, provienen de hogares vulnerables. En el comedor escolar les garantizan a diario un alimento a más de 450 chicos, pero además les brindan contención.

Frente a una situación económica que genera que cada vez sea más difícil poder satisfacer las necesidades básicas, la directora de la institución, Hilda Leguizamón, impulsó un innovador proyecto para que las familias puedan criar pollitos.

Con ayuda de la exintendenta Blanca Osuna, gestionaron la colaboración del Grupo Motta, de Crespo, y desde la firma les donaron 250 pollitos el viernes, que fueron entregados en el establecimiento educativo, y a través de la ONG Suma de Voluntades se proporcionarán 400 más esta semana. Además, Nicolás Martínez, uno de los empleados de la empresa, asesoró a los beneficiarios sobre los cuidados que deben implementar para la crianza de las aves y cómo alimentarlas, entre otras cuestiones.

En promedio cada una de las 20 familias que asistió se llevó siete pollitos a su domicilio, lo que los ayudará considerablemente en su economía doméstica, sobre todo en el caso en que hay muchos niños para alimentar.

Acerca de cómo surgió esta iniciativa, Hilda Leguizamón contó a UNO: “Blanca Osuna me ayudó a conseguir los pollitos y ahora queremos sumar gallinas ponedoras. La idea es entregar 14 gallinas a unos 10 jóvenes para que puedan juntar una docena de huevos por día, unos para consumo del hogar y otros para vender. Esa es la próxima meta”.

A su vez, destacó las expectativas que esta oportunidad genera en las familias y adelantó que habrá un seguimiento de estudiantes de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), quienes los acompañarán en este proyecto.

Por su parte, Osuna compartió en las redes sociales: “La mitad de los niños y niñas paranaenses son pobres y comen mal. Al mismo tiempo Entre Ríos lidera la producción avícola. Me pregunté si podíamos establecer un lazo solidario entre ambas afirmaciones, e iniciar un camino que demuestre que además de la indispensable responsabilidad del Estado en el cuidado de las personas asoladas por el hambre, también podemos demostrar que al revés del sentido común que nos muestran esas dos caras de la moneda, es posible cuestionarlas y demostrar que hay formas de atravesar este tiempo atroz, con la esperanza puesta en acción”.

“Asociar a una institución educativa, una no gubernamental, la universidad y una empresa fue el principio. Ahí estuvieron madres y padres, Casa Patria, la escuela Esparza de barrio Mosconi, Suma de Voluntades, la Uader y un empresario avícola. Todas y todos entendieron de qué se trataba y estuvieron dispuestos”, destacó a modo de conclusión.

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