Economía

Inflación y menos fiestas afectan a organizadores de eventos

En el rubro afrontan la baja demanda y los altos precios de insumos debido a la inflación. Además, la gente estila hacer festejos austeros y con menos invitados

Viernes 16 de Septiembre de 2022

Históricamente, septiembre fue un mes en que comenzaban a incrementarse las fiestas de casamiento, de 15 años y también cumpleaños, habida cuenta de que las temperaturas son más benévolas y permiten disfrutar incluso al aire libre cualquier celebración si el tiempo acompaña. Esto marcaba el inicio de la temporada alta de los servicios gastronómicos y los que suelen brindan en torno a la organización y el desarrollo de un evento para que sea un éxito. Pero hoy se ven afectados por las fiestas más reducidas y la inflación.

La pandemia y la situación económica vienen impactando en un sector que fue uno de los más afectados durante las restricciones a partir de marzo de 2020 y gran parte del 2021, y sus referentes advierten una fuerte baja en la demanda. Así lo confirmó a UNO Juan Carlos Ortega, presidente de la Cámara de Cámara de Eventos y Afines de Entre Ríos, quien comentó: “A fines del año pasado arrancamos, después de casi dos años parados, y estamos contentos de poder trabajar, pero se nota una gran caída en la demanda. No estábamos recuperando algo, pero ahora, con el nivel de inflación que hay, poca gente está consultando para hacer alguna fiesta, y se están achicando mucho los eventos o directamente se están suspendiendo, porque a la mayoría se le hace difícil empezar a pagar una tarjeta y afrontar los costos tanto del salón, como del DJ, el servicio, los impuestos, que son bastante costosos entre SADAIC, Aadi Capif y otros más; aparte de otros costos que insume poder hacer una celebración”.

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Organizadores de eventos hoy buscan subsistir ante la inflación

Organizadores de eventos hoy buscan subsistir ante la inflación

En este marco, aseguró: “Los eventos son más reducidos ahora. Antes de la pandemia en general eran fiestas de 100 invitados en promedio, y hoy son de 50 a 60 personas solamente. Para una fiesta que pasa esa cantidad de gente actualmente se tiene que hablar de una suma de al menos 700.000 pesos, entre, salón DJ, decoración, impuestos y el servicio gastronómico. Y como los sueldos no suben, a la gente se le complica embarcarse en ese gasto”.

Acerca de cuánto cuesta hoy una tarjeta para el servicio de comida, explicó: “Depende del vino o las bebidas, y del menú que se elija. Pero arranca en 5.600 o 5.800 pesos una cena con una recepción, con plato principal, postre, con cerveza y gaseosa, barras de tragos y trasnoche”.

“Lo que se está usando ahora, como en las viejas épocas de hace más de 20 años atrás, es hacer un bandejeo de sandwich, bocaditos, tarteletas, una barra y un baile. O sea, algo sencillo; con eso gastan entre 3.800 y 4.000 pesos, ya que suprimen las mesas, las sillas, ponen algún living para que se sienten. De esta forma pueden festejar, reduciendo costos”, dijo, y agregó: “También se busca ahorrar en la decoración, solicitando lo básico, detrás de la torta o la quinceañera o los novios. Por ahí contratan al fotógrafo para que les quede un recuerdo, pero sin video. Se volvió a lo justo y necesario”.

Organizadores de eventos advierten que hay menos festejos

Asimismo, explicó: “Por ahí piden una rebaja a un DJ, pero hay que tener en cuanta que si hoy se le quema una plaqueta o una luz de sus equipos, está todo a valor dólar y ellos no pueden reducir más los presupuestos. La gente a veces no entiende que si se le quema una potencia u otro elemento de trabajo, no le alcanza la fiesta para reponerlo o repararlo”.

Por otra parte, analizó: “El sector gastonómico, por ejemplo, ya venía golpeado antes del 2020 por la situación económica. Después se agravó a partir de la pandemia y, cuando empezamos a trabajar, a fines del año pasado, fue a un 20% o un 25% de nuestra capacidad. Y ahora, con la situación tan difícil que atraviesa el país, nuestro trabajo cayó a un 10% o un 12% si lo comparamos con los tiempos en que había una demanda constante de servicios”.

Asimismo, observó: “Además de que las fiestas son más chicas, se usa hacerlas en el fondo de la casa si se trata de un cumpleaños, sin gastar en el alquiler de un salón. La gente se está acostumbrando mucho a eso, ponen un parlante y escuchan música, entonces ahorran plata. Y son más limitadas en el tiempo: este sábado, por ejemplo, tengo un evento que empieza a las 12 y termina a las 15.30. O sea, es un almuerzo, son personas mayores que cumplen años y se estila juntarse en un club, o un quincho, entre 35 o 40 personas, y para no ponerse a trabajar ellos se piden lo más básico y ellos ponen los vinos”, comentó, aunque aclaró: “Igual hay de todo, hay gente que puede pagar y otra que no y le busca la vuelta para celebrar de manera más ajustada”.

En cuanto a la anticipación con la que se organiza una fiesta, refirió que eso también fue cambiando, habida cuenta de que antes se reservaba una fecha de salón y de los servicios un año antes e incluso con mayor antelación, se congelaba el precio y se iba pagando hasta cancelar previo al evento, pero eso ya no es viable debido a la inflación: “En mi caso personal, paso un presupuesto y tomo una seña del 10%, y tres meses antes fijamos el precio, porque no podemos fijar un precio con mucha anticipación porque todo sube: hay una gaseosa de primera marca que cada 10 o 12 días cambia manda lista de precios nueva con incrementos; un pan de miga, un migón, hace seis meses atrás valía 600 pesos, y hoy está 1.600 pesos”, argumentó.

Las recepciones de las escuelas secundarias también es algo que fue mermando, ya que muchas instituciones deciden no hacer fiesta por los costos que requiere. Otras moderan los gastos, y sobre este punto, Ortega manifestó: “Muchas escuelas, sobre todo en el interior de la provincia, hacen solamente un ágape, entran los padres del egresado, comparten ese momento y se retiran; entonces quedan los chicos bailando, tipo boliche, como en las viejas épocas. Estamos volviendo a eso para reducir costos”.

Asediados por deudas

Ortega contó que la situación por la que atraviesa el sector, en la que muchos se ven asediados por deudas impositivas que se les acumularon en los casi dos años que no pudieron trabajar, y concluyó: “Nos están llegando cartas documento del municipio y la provincia para que lleguemos a un arreglo para pagar. Y muchos tenemos las cuentas embargadas”.

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