Educación
Domingo 26 de Agosto de 2018

Incertidumbre y preocupación por la discontinuidad del programa nacional 111 Mil

Lanzado por el actual Gobierno a fines de 2016, estaba destinado y planeado por cuatro años para cubrir vacancias en la industria del software

Hace un año, en territorio entrerriano comenzó a instrumentarse el Plan 111 Mil, una iniciativa del actual gobierno nacional lanzada a fines de 2016, que tenía como propósito formar en cuatro años, 100.000 programadores, 10.000 profesionales y 1.000 emprendedores. Avalados por los ministerios de la Producción y de Educación, la propuesta apuntaba a cubrir la demanda laboral de la industrias de base tecnológica: a estas empresas "insignias" en el mundo moderno por su crecimiento, innovación e inserción en todas las cadenas de valor, les cuesta obtener programadores, analistas de sistemas y profesionales de los sistemas de información.

El curso era de un año, dividido en dos cuatrimestres; se dictó en el país en escuelas técnicas, centros de formación profesional y universidades. Al final, el estudiante debía rendir un examen, para recibir el certificado. Sin embargo, al cumplirse el primer año de su instrumentación en Entre Ríos, el plan se discontinúa al menos durante este año; similar situación se vive en otras partes del país. Ajustes en los ministerios, recortes en las partidas presupuestarias, y la salida del gabinete nacional de su impulsor Francisco Cabrera –exministro de la Producción de la Nación–, pusieron un signo de interrogación sobre la ambiciosa propuesta educativa.

Del mismo modo que sucedió con el Plan Conectar Igualdad, se desmantelaron sus estructuras a principios de año, con la particular diferencia que el programa 111 Mil fue ideado y lanzado por el gobierno de Mauricio Macri. En la provincia se instrumentó el año pasado en las Facultades de Ciencia y Tecnología (Oro Verde) y en Ciencias de la Vida y Salud (Gualeguay), de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader). Se completaron los cupos disponibles, unos 80, e incluso habían quedado casi la mitad en listas de esperas. Luego de un desgranamiento debido a que no se exigía, inicialmente ningún tipo de conocimiento previo, la cantidad de asistentes se redujo alrededor de un 30%. Entre el último cuatrimestre del 2017 y el primero de este año, los alumnos cumplimentaron las distintas etapas del proceso educativo, con una carga de ocho y nueve horas por semana, distribuidas en dos o tres días, en el turno matutino o vespertino.

Hace pocos días atrás, el martes 14 de agosto, 47 chicos se presentaron a rendir los exámenes finales, para obtener el certificado de validez nacional. Pero es una incógnita el futuro del programa que había generado grandes expectativas no solo en los jóvenes, sino también en las empresas del sector software. Desde la Uader, ante la consulta de UNO se informó que se están haciendo las gestiones para darle continuidad a la iniciativa. Pero es cierto que en esta segunda mitad de año, por decisión del Gobierno, no habrá oferta del Plan 111 Mil; no hay una nueva convocatoria a inscripción. Tampoco existe información ni confirmación a nivel nacional sobre la continuidad o no del programa, o de una reestucturación; aparentemente, la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación –dependiente del Ministerio de Educación– desprendió su responsabilidad, y quedaría en manos de la Secretaría de la Producción de la Nación. "Estamos al tanto, y hay una idea de reestructurarlo. Mi opinión es que es un error discontinuarlo, el Estado nacional destinó mucho a este programa. Creo que como todo, habría que darle maduración y continuidad; lo lógico sería mejorarlo y en todo caso hacer la versión II del Plan 111 Mil, o una propuesta de Tecnicatura, de dos años", opinó Pablo Menna, integrante de la Cámara de Industrias de Software de Paraná. El coordinador del programa en la Uader, Raúl Rouseaux, indicó a UNO que la experiencia fue muy positiva, con enseñanzas para su mejoramiento, y con un saldo interesante por los lazos estrechados con las empresas del sector.


"Durante la marcha del curso fuimos readecuando los contenidos para favorecer la permanencia, e incorporamos tutorías que fueron de mucha utilidad", reflexionó el docente a modo de balance. Además, hizo hincapié en el acercamiento con el Polo Tecnológico y con las empresas de software del sector: "Han tenido –dijo– una muy buena predisposición con nosotros, y las empresas nos iban planteando las necesidades del mercado que estaban viendo, los perfiles que se demandan hoy". Los cursantes, narró Rouseauxx, obtuvieron una formación básica en la programación, y después la curva de entrenamiento en una firma de software llevará su tiempo. Hasta ahora, de los cerca de 80 asistentes, se presentaron a rendir 47 en Oro Verde, con mesas en dos turnos, hace unos 10 días. Todavía no se conocieron los resultados. Mientras tanto, la Uader está tramitando ante el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET) Cursantes.

En el primer año de instrumentación se ocuparon los cupos disponibles en la provincia. y Producción de la Nación, una nueva mesa para los que aún no se presentaron, y los que deberán volver a rendir. Para esa instancia la universidad debió exhibir la infraestructura técnica disponible. "El plan preveía dos tipos de situaciones: personas que cursen, y otras que rindan libres, con el objetivo final de rendir las competencias. A esa evaluación se puede presentar cualquiera, pero la experiencia demuestra que la persona que no transitó el curso, salvo que sea un especialista en sistema, no va a entender nada", explicó. Es porque aún no están los resultados de los exámenes, que los participantes aún no se insertaron en las empresas del sector local y regional. "Empezamos a trabajar el acercamiento con las empresas en la última etapa de formación, con encuentros en que las empresas le pidieron a los chicos el curriculum para poder contactarse", indicó, y a modo de balance de la marcha del Plan 111 Mil, aportó: "Como experiencia fue buena y estamos haciendo gestiones –insistió– para poder replicarla el año que viene".

Por su parte, Pablo Menna indicó que las empresas del Polo Tecnológico se comprometieron con el proceso educativo, al reunirse con los alumnos, generando charlas y presentando las actividades de las distintas empresas. En cuanto a la demanda laboral insatisfecha, y el actual contexto económico, sostuvo: "En nuestra empresa estamos seleccionando personal para incorporar en unos días más, que son egresados de la Tecnicatura en Informática de la Universidad Tecnológica Nacional. En el sector se nota aún esa vacancia laboral, y de hecho nuestra industria no está pasando una situación de crisis como el resto de las industrias", graficó, más allá de las ventajas competitivas que han tenido aquellas firmas exportadoras de software, a partir de la devaluación de la moneda. Sin estadísticas oficiales sobre la envergadura de las industrias de base tecnológica en la provincia, Menna dijo que en cada ciudad cabecera departamental hay emprendimientos de este tipo, en cada pueblo hay un programador, y bregó porque el Estado encare una relevamiento que determine la magnitud del sector, y al mismo tiempo permita desarrollar potencialidades. "Hay muchas empresas que hacemos desarrollo de software y vendemos en el mercado interno.


A nivel nacional el 70% de la industria trabaja para el mercado interno; no es distinto en Entre Ríos", citó, más allá que aclaró, "la crisis, a la larga, nos va a pegar a todos". E instó a que el entrerriano, confíe en los entrerrianos y no busquen software afuera. "A Entre Ríos le falta desarrollo tecnológico, le falta poner tecnología en toda la cadena de valor, y la industria del software es transversal, a toda la cadena de valor. Tenemos un enorme potencial para transformar digitalmente la provincia", reflexionó.

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