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Hoy la calefacción a leña volvió a ser costumbre

Se pusieron de moda las salamandras, que vienen más modernas y son más fáciles de instalar, y esto hizo disparar la demanda de leña en la zona

Martes 07 de Junio de 2022

Faltan dos semanas para la llegada del invierno, pero un frente frío en la región ya se hizo sentir desde la semana pasada y las bajas temperaturas pasaron a formar parte de la cotidianeidad, por lo que encender las estufas para calefaccionarse ya se tornó un hábito en las viviendas. Más allá de que en numerosas casas se recurre a los calefactores o estufas a gas natural o envasado; o a artefactos eléctricos para templar los ambientes, este año se imponen las salamandras, con una mayor oferta en el mercado de productos más modernos y menos dificultosos para instalar en alguna habitación. Lo que llevó, como consecuencia, a que la demanda de leña se incremente en esta temporada, sumándose a la de muchos que tienen en su casa un clásico hogar a leña para calentarse estos días.

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La venta de leña creció en esta temporada.

La venta de leña creció en esta temporada.

Así lo confirmó a UNO Martín Valdemarín, propietario desde hace 10 años de una leñería de calle Soler, quien contó: “Se está vendiendo más leña. Por ahí vemos que hay gente que tiene gas natural y usa a diario los calefactores, pero como ahora vienen esas salamandras que tienen el frente de vidrio y con tomas que hacen que sean más fáciles de colocar, empezaron a instalarlas para usarlas el fin de semana, cuando están más tiempo en la casa, con todo el ritual de prender fuego, de estar al calor de las llamas mirando televisión con su familia y demás. Igual pasa con aquellos que tienen un hogar a leña. Después hay quienes no tienen conexión al gas natural y usan siempre la salamandra: tenemos clientes que tienen esas que venían antes, de fundición, y la siguen ocupando”, comentó.

Como todo, la leña no escapa a la inflación: el año pasado se conseguía a unos 17 o 18 pesos el kilo de la ñandubay y ahora el kilo de la leña ñandubay campana, que es la más usada, cuesta 30 pesos. Una opción más económica es el algarrobo, que sale 24 pesos, pero se consume más rápido, según explicó el vendedor, que se ocupa de asesorar a los usuarios que se sumaron ahora a la costumbre de calefaccionarse con leña: “El ñandubay es lo que más se conoce. Y cuando nos llaman o nos hace pedidos les preguntamos qué tamaño tiene la salamandra, porque las que venían antes tenían la puerta de no más de 20 centímetros, y en la actualidad vienen con aberturas de entre 30 o 40 centímetros, por lo que se pueden usar troncos más grandes o más gruesos, igual que en los hogares”, mencionó.

“El gran enemigo que tenemos nosotros son los aumentos del combustible, porque movemos los camiones para traer leña de lejos, de Corrientes o el norte de Entre Ríos y son entre 300 o 400 kilómetros cada viaje. Lo mismo para prender las motosierras, que se necesita nafta y aceite. A este último aumento de combustible no lo trasladé al valor minorista porque ya a la producción del invierno la tenia cortada en el verano, y la idea es no subirla de nuevo”, confió a UNO, y explicó que la temporada se prepara anticipadamente porque “esta época se pone más pone llovedor y se hace difícil entrar al campo, o se seca menos; y a veces esto genera faltantes”.

También refirió que por eso muchos hacen encargos por cantidad para abastecerse varias semanas, y por mayor a veces se hace precio especial: “Algunos nos piden 100, 150 kilos. Y están los que solicitan 500 para llevar a su quinta para el invierno”, expresó.

“Otra cosa que hizo crecer la demanda es que, después de las restricciones, hoy hay más juntadas, peñas de fútbol o de básquet, incluso los miércoles o jueves. Y si bien el asado está caro, se reúnen para hacer choripanes, hamburguesas, pollo, cerdo”, contó con entusiasmo.

Ricardo, propietario hace 30 años de una leñería en calle Provincias Unidas, coincidió que en esta época hay más ventas, aunque afirmó que el grueso de sus ventas son para la churrasquera y no tanto para las estufas: “Aumenta un poco más que en el verano, pero mis clientes buscan más para la parrilla que para la salamandra. Acá un sábado y domingo vendo mucho para el asadito, o el viernes a la noche para los que se juntan a comer o celebrar algo”, sostuvo.

En cuanto a valores, prefirió no hablar del tema y argumentó: “La leña sube y después me reclaman los clientes que dije tal o cual precios”.

Por último, contó que pese a que él tiene leñería, usa calefacción a gas. No obstante, concluyó: “Es más fácil calefaccionar con gas porque no hay que andar limpiando las cenizas y demás, pero hay que destacar que el calor de la salamandra o del hogar a leña es más seco y más lindo. Por eso muchos lo prefieren y volvió a instalarse su uso como una costumbre”.

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