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Historias en medio de la pandemia: Mujeres de carne y hueso

Elena y Jennifer son mujeres carniceras. Trabajan por el sustento de sus familias y derriban prejuicios en un oficio antiguamente destinado a los hombres.

Domingo 19 de Julio de 2020

Probablemente Elena y Jennifer no se conozcan y sus realidades sean completamente diferentes, pero combaten estereotipos, sin siquiera saberlo. Ambas mujeres son de Paraná y tienen un oficio poco común entre las mujeres, hasta ahora: son carniceras. Las dos ocuparon la tapa de Diario UNO de Entre Ríos, por su historia, por su ejemplo de vida.

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Elena Fischer tiene 54 años y más de 30 frente al mostrador de una carnicería. Empezó por casualidad o por destino, cuando un compañero de trabajo se accidentó. Hoy atiende una carnicería en el interior del autoservicio Romero de calle Gutiérrez 1983, en barrio San Agustín.

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Jennifer Novoa, arquera de Arenas FC, abrió una carnicería con su hermano en el barrio Puerto Viejo de Paraná. Hoy en medio de la pandemia, la mayoría de su tiempo lo dedica a la carnicería que es el ingreso familiar.

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En Paraná y en muchas ciudades las carnicerías son lugares ocupados en su mayoría por hombres.

“Hay que levantar un cuartito de 50 kilos, eh!”, aseguró Elena a UNO al momento de la nota periodística. Y lo levanta, todos los días. Y lleva adelante la economía de su casa. Y cuida y protege a sus dos hijos, Diego y Jésica, a quienes adoptó por amor y son la razón de su vida.

Jennifer además de ser carnicera defiende el arco de Arenas FC, la única entidad femenina de la región (la única, aunque es algo que también está cambiando). Está a cargo además de las inferiores de Arenas donde dirige a sus hijas y acompaña un proyecto único en la provincia de Entre Ríos.

Probablemente Elena y Jennifer no se conozcan y sus realidades sean completamente diferentes, pero combaten estereotipos, sin siquiera saberlo. Utilizan sus manos y los saberes heredados o transmitidos. Son mujeres fuertes, de convicción y utilizan la pasión por lo que hacen, como un motor inobjetable.

“Se sorprenden al verme cortando y desarmando una media res”, contó Jennifer. Y así van abriendo caminos, para sus familias, para ellas y para una sociedad que debe continuar rompiendo prejuicios.

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