Entrerrianos por el Mundo
Domingo 11 de Noviembre de 2018

Hebe Pereyra: El amor la llevó a Portugal

Nació en Bovril, pero hoy afianza raíces en Lisboa. "Se extraña el abrazo de papá, el beso y los retos de mamá...", afirma.

Hebe Pereyra no dudó en cruzar el océano pacífico para seguir al hombre que la enamoró. Después de 39 años en la localidad paceña de Bovril, el destino le tenía deparada una sorpresa en la ciudad catamarqueña de Fiambalá que cambió radicalmente su vida. "En 2011 conocí a un piloto de Dakar, y por esas cosas que tiene el destino, hoy es la persona con quien comparto el día a día desde hace casi tres años, en Lisboa", contó a UNO a través de un e-mail.
Hebe es fisioterapeuta, pero asegura que es difícil revalidar el título en Portugal por la burocracia, por lo que dejó la profesión y se dedicó a estudiar Psicología y ayudar a Francisco en algunas cuestiones de su trabajo. "Internet facilita las cosas, estamos en comunicación permanente con mi familia y amigos y pacientes, con mis padres hablo siempre los domingos, y después durante la semana sin día fijo", relata.
"Con la globalización no se extrañan las cosas materiales, se encuentra desde yerba (aunque ya no tomo mate) hasta dulce de leche, y con la ayuda de mi carnicero en Bovril (Kusiki)que nos hizo videos como se hacían los cortes, ya comemos asado y matambre 'a lo Argentino', traje chimichurri y sal parrillera. Lo que más se extraña sin dudas es nuestra calidez, tengo la certeza de que nosotros somos más sanguíneos, vivimos más los momentos, la amistad y la familia. Se extrañan las cenas de los viernes con amigas, se extraña el abrazo de papá, el beso y los retos de mamá, se extrañan las cosas simples pero sentidas, se extrañan los dos regalos más perfectos que me dio mi hermana, Ignacio y Osvaldo, se siente culpa por no estar presente en los momentos importantes, se siente falta de esa calidez de familia con errores y aciertos, pero siempre unidos. Tengo la suerte de haber encontrado otra familia maravillosa, que me ha recibido con los brazos y el corazón abiertos. Los primeros meses, además de Francisco, su mamá fue y todavía es un apoyo y una persona maravillosa e incondicional igual que su hermano".
Hebe precisa que le llena el alma recibir mensajes de sus pacientes, que "guardan un buen recuerdo y expresan tanto afecto, saber que has pasado por un lugar dejando una huella, en la profesión y con dos jardines maternales que junto con otras personas trabajamos y luchamos tanto para verlos funcionar. Es gratificante".
La mujer asegura que "los portugueses se caracterizan por su educación, amabilidad, la cocina, los paisajes, no por nada fueron elegidos por segundo año consecutivo el mejor destino turístico de Europa, tienen una forma diferente de llevar las cosas, sus protestas son civilizadas (y consiguen lo que reclaman igual), si están en desacuerdo por alguna cuestión siempre buscan la forma más racional de solucionar respetando la diferencia de pensamiento y después es como que nada ha pasado, son esas cosas que admiro y ya no me sorprende de ellos. No es fácil estar lejos de la familia y de los amigos, sentir muchas veces necesidad de los pequeños detalles con los que iniciaba mi día, con el mate preparado por papá antes de comenzar a trabajar, las charlas a corazón abierto con mis amigas, intentar ayudar a estudiar a mis sobrinos, y hay días que las pequeñas cosas de antes son las mayores riquezas de hoy. Pero no me arrepiento de la decisión tomada, soy feliz, tuve la suerte de cruzarme con un hombre simplemente maravilloso, humilde, simple, con el corazón mas bondadoso, solo tengo que agradecer a la vida por tanto y lo único que falta pronto llegará".

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