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Descubriendo Entre Ríos

Hallan en Entre Ríos dos peces jamás vistos en Argentina

Los arroyos Perucho, Ñancay y Mármol guardan dos especies de escurridizos bagrecitos registrados en Uruguay y Brasil y nunca en Argentina

Domingo 07 de Marzo de 2021

Cuatro investigadores de la Argentina, Brasil y Alemania identificaron en la cuenca del río Uruguay, en afluentes entrerrianos, dos especies nunca citadas previamente en la Argentina. El notable hallazgo de dos bagres nativos en miniatura que se ocultan en las profundidades de ríos y arroyos y tienen hábitos nocturnos es una prueba más de que aun quedan muchas formas de vida por conocer en nuestro entorno.

Los nombres científicos de los dos bagres: Ituglanis australis y Scleronema macanuda. Llamativos por la novedad, estos peces sin escamas lucen fisonomías muy singulares. con barbas y dentículos espinosos.

“Son especies que se descubrieron por primera vez para la ciencia en estos últimos años, pero hasta el momento solo se conocían para el sur de Brasil y la República Oriental de Uruguay”, dijo a UNO Sergio Bogan, investigador de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”, Centro de Ciencias Naturales, Ambientales y Antropológicas, Universidad Maimónides.

“Son relativamente pequeños, uno de ellos no alcanza los 10 centímetros y el otro apenas supera esa marca; son peces muy especiales porque forman parte de un linaje que evolucionó en las tierras bajas de América del Sur (Abya yala del sur). Estas especies en particular representan las formas más australes de su tipo, cuya distribución está circunscripta a las cuencas de las Pampas y Pastizales del sur de Brasil, Uruguay y Argentina. Son parte de la diversidad ictiológica menos conocida de nuestro país y nos pone contentos de que gracias a esta nota podamos visibilizar esta diversidad que suele pasar inadvertida para el público general”, manifestó.

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Hallan en Entre Ríos dos peces jamás vistos en Argentina

Hallan en Entre Ríos dos peces jamás vistos en Argentina

Dónde se ocultan

Le preguntamos a Bogan dónde viven y por qué no teníamos noticias de ellos, a pesar de los tantos registros de peces que viven del río Uruguay y sus afluentes.

“Estas especies se distribuyen principalmente en los ríos y arroyos vinculados con la cuenca del río Uruguay. Es difícil verlos en su medio natural dado que son pequeños, y están siempre ocultos en el fondo. Tienen algunos comportamientos crípticos bien documentados; se suelen esconder entre las rocas, en los huecos del sustrato, dentro de troncos sumergidos e incluso tienen la capacidad de enterrarse en el limo, la arena o graba del fondo”, explicó.

Luego señaló que las dos especies “tienen una coloración parda con puntos y manchas oscuras, lo que les confiere un perfecto mimetismo con el sustrato donde viven”, y a esos atributos se le suma que son “especies de hábitos principalmente vespertinos y nocturnos, lo que dificulta aún más su avistaje”.

Los investigadores

El hallazgo debe atribuirse a investigadores de la Fundación Miguel Lillo (Guillermo Enrique Terán), la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y Universidad Maimónides (Sergio Bogan), la Universidad Federal do Rio Grande do Sul (Juliano Ferrer) y el investigador independiente de Alemania Stefan Koerber. Acompañan esta nota fotos de los dos peces y del entrevistado, Bogan, que lamentó no contar con una foto del conjunto de investigadores.

Y es que ellos aunaron esfuerzos para identificar por primera vez para Argentina estas dos especies de peces que habitan en la cuenca del Uruguay. Los resultados de este estudio se publicaron en la revista científica Historia Natural.

Cuidar los arroyos

“Estos peces viven en ambientes de aguas bien oxigenadas y muy limpias. La conservación apropiada del ambiente es la mejor forma que tenemos para protegerlos. Las obras de canalización, las represas, los efluentes domiciliarios, agropecuarios e industriales y la introducción de especies exóticas son las principales amenazas que enfrentan los peces como estos en la cuenca del río Uruguay. Dar a conocer la existencia de estas especies es el primer paso para que la sociedad se interese por ellas. Estamos convencidos que aprender sobre estas especies es fundamental para que la sociedad las cuide. Defender al río y su entorno es la primera forma de protección de estos peces”, insistió Bogan.

Barbas y dentículos espinosos

“Como muchos miembros de este linaje, estas especies presentan algunos rasgos anatómicos muy particulares. Por ejemplo tienen los huesos operculares modificados y con dentículos espinosos. Tienen ojos muy reducidos y recubiertos por la piel de la cabeza”, indicó Bogan. “Suelen ser pequeños, de cuerpo bajo y rollizo. No tienen escamas ni placas y al igual que otros bagres suelen presentar unas pequeñas barbas cerca de la comisura de su boca. Estas especies comparten cierto parentesco y por ende su aspecto general es similar, no obstante, hay muchos rasgos que permiten diferenciarlas; algunos de estos rasgos podemos verlos a simple vista”, dijo el especialista. “Ituglanis australis puede distinguirse por su patrón de coloración que presenta un fondo marrón pardo con pequeños puntos más oscuros, las aletas pélvicas son muy pequeñas y la aleta dorsal se desarrolla a la misma altura que la anal y ambas se posicionan bien atrás del cuerpo. Por su parte Scleronema macanuda presenta manchas oscuras grandes y en un número más o menos regular. Esta especie tiene una banda de pigmentación oscura y vertical en la cola y la aleta dorsal se origina de forma anterior a la aleta anal. Además, esta especie tiene otros rasgos muy distintivos, como la presencia de una membrana en el dorso del pedúnculo caudal, la base de las barbillas maxilares muy engrosadas y una proyección de piel, como un colgajo, en la parte posterior del opérculo (cerca de las agallas)”.

Entre los dedos

¿Y qué comen? “Aun se conoce poco sobre la dieta de estos peces en Argentina, en los países vecinos se sabe que predan las larvas de algunos insectos y estos constituirían el componente principal de la dieta de estos peces”.

Aun queda mucho por conocer sobre las especies que habitan los ríos y arroyos de la región. Bogan explicó que en nuestra provincia es usual advertir movimiento en el agua, “y entonces imaginamos rápidamente que allí viven distintas especies de peces, nos resulta fácil pensar en algunas de ellas (dorados, sábalos, bogas, tarariras) porque estamos acostumbrados a verlas, a pescarlas o a oír historias sobre ellas; sin embargo -agregó- hay otras que no son tan fáciles de ver aunque en ocasiones podrían estar pasándonos literalmente entre los dedos de nuestros pies cuando nos metemos en un arroyo a recrearnos”.

Un reino

En el río Uruguay habitan más de 150 especies de peces; esta cuenca en la Provincia de Entre Ríos comparte muchas especies de peces con la fauna del bajo río Paraná. Los grupos más importantes, en cuanto a diversidad, pertenecen a los órdenes Siluriformes y Characiformes. A los primeros corresponden bagre, surubí, manguruyú, amarillo, patí, manduvé, y también viejas del agua, limpia vidrios, etc. A ese grupo se suman ahora, en nuestro conocimiento, las dos especies autóctonas, antiguas por eso pero recientes ante nuestros ojos.

Entre los Characiformes encontramos sábalos, mojarras, bogas, tarariras, palometas, dorados… Por supuesto, hay otro tipo de peces, pero nos referimos a los de mayor presencia.

Tanto como los grandes ríos, los tributarios menores del Uruguay y del Paraná y las lagunas guardan secretos que de tanto en tanto nos vuelven a sorprender. Es lo que acaba de suceder con el arroyo Perucho Verna (entre Villa Elisa y Pueblo Liebig, departamento Colón); el arroyo Mármol (zona de Colonia Hocker, en el departamento Colón); y el arroyo Ñancay (nace cerca de Ceibas). De sus lechos salieron ejemplares de Scleronema macanuda e Ituglanis australis, para recordarnos, entre otras cosas, que estamos muy en sintonía con la fauna ictícola del Uruguay. ¿Cuántos de los 7.700 ríos y arroyos entrerrianos habremos explorado para conocer la vida allí y poder así admirarnos y defenderla? Valgan estos ejemplos: por años divulgamos como periodistas notas sobre los 14.000 kilómetros de ríos y arroyos de Entre Ríos, hasta que unos expertos los midieron con sus meandros. Eran más de 41.000 kilómetros. La lista de murciélagos conocidos en Entre Ríos se duplicó en pocos años. Faltaba que los miráramos nomás.

“Hay un reino bajo el agua”, le contó un sauce al oriental Osiris Rodríguez Castillo y le dio pistas. No le mintió. Hoy gracias a estos estudios conocemos otros dos miembros de ese reino, y cuánto ignoramos, no sólo en especies sino en costumbres, relaciones, migraciones, alimentos, sonidos, colores: biodiversidad. Eso es.

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