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Adopción

Hace cuatro años supo que fue adoptado y busca hallar a su mamá biológica

Sergio Ekkert tiene 48 años. En un acta de adopción está el nombre de quien le dio la vida y abraza la esperanza de poder conocer su historia.

Viernes 14 de Agosto de 2020

Sergio Ekkert tiene 48 años. Junto a su hermano gemelo nacieron el 29 de mayo de 1972 en el hospital materno infantil San Roque, en Paraná, pero se criaron y tuvieron una infancia feliz en Diamante, donde trabajan en la actualidad en una talabartería que heredaron.

Más allá de las situaciones cotidianas que a veces hay que subsanar, sus vidas transcurrían sin mayores sobresaltos. Sin embargo, hace cuatro años una revelación de su hermana mayor los enfrentó a una realidad insospechada hasta entonces: les contó que eran adoptados. “Ella es hija de nuestros padres adoptivos. Mi papá ya había fallecido, y mi mamá estaba muy enferma, postrada en una cama cuando nos reunió y nos dijo que tenía que sacarse una mochila de encima y decirnos algo sobre nosotros”, contó a UNO, y confió: “Mi hermano había tenido una novia años atrás que le mencionó que en el barrio se comentaba que éramos adoptados, pero jamás le dimos importancia. En ese momento se acordó de ese episodio, y le preguntó a mi hermana si eso era lo que quería confesarnos. Sin poder pronunciar palabra, ella se largó a llorar, y nosotros también”.

Sergio, quien está casado y tiene un hijo de 9 años, afirmó que lloró durante tres días seguidos, sin consuelo, tratando de aclarar sus emociones. Según explicó, sintió una especie de duelo al derrumbarse su historia, la que creyó como una verdad absoluta durante más de cuatro décadas. Al respecto, comentó: “Efectivamente fue como un duelo. Nunca nos habíamos imaginado esto. No voy a negar que estábamos dolidos, pero no con nuestra familia adoptiva, porque no nos alcanzará la vida para agradecerles todo lo que hicieron por nosotros”.

Tiempo después del cimbronazo que le provocó la novedad, hace dos años Sergio quiso saber quién es la mujer que le dio la vida. Y si bien luego abandonó esta idea de buscarla, desde hace pocos días la retomó, y subrayó: “Mi hermano no quiere saber nada de encontrar a nuestra madre biológica, pero a mí me gustaría saber quién es, porque tengo un hijo que cumplirá 10 años en diciembre y viene llorando conmigo este tiempo, ya que hace poquito le conté que soy adoptado. Él también siente que necesito encontrar a mi mamá”.

Su hermana mayor, con quien a pesar de no llevar la misma sangre mantiene un fuerte vínculo fraterno, es una de las personas que lo acompaña en este camino para hallar a su mamá biológica. “Un día mi hermana, que tenía 11 años cuando nos buscaron en la casa de una asistente social que trabajaba en el hospital San Roque, me dijo que había estado revolviendo un portafolios viejo y encontró los papeles de la adopción, hecha de manera legítima, con abogado, y un testimonio de nacimiento”, refirió.

En el documento, confeccionado en el año 1974, cuando se concretó la adopción plena luego de dos años de guarda, figura el nombre de la mujer que les dio la vida, y su domicilio. Con esta pista se animó a compartir su anhelo en su muro de Facebook y también lo hizo en el grupo de esta red social “Dónde estás”, donde miles de personas en el país atraviesan una situación similar, tratando de ubicar a algún pariente al que no ven desde hace mucho o que jamás conocieron. Haciendo caso a lo que le dictó su corazón, escribió: “Busco a mi madre biológica. Nací en Paraná el 29 de mayo de 1972, en el hospital San Roque. La familia que me adoptó es Ekkert. Figura en el testimonio de nacimiento el nombre de LEV (por cuestiones de privacidad se reserva la identidad de la mujer). Tengo un hermano gemelo, pero soy yo quien inicia esta búsqueda”.

Más tarde, una amiga de Diamante lo ayudó con una búsqueda en Internet para ver si figuraba en algún lado el nombre que está en el acta, prolijamente confeccionada con máquina de escribir. Aparecieron tres mujeres, una en Mendoza, otra en Buenos Aires, y finalmente otra más en Paraná, en la misma dirección que se menciona en ese papel en el que el melli, como lo llaman sus seres queridos, se apoya para desenmarañar su historia.

Todo esto le dio ánimo para acercarse a ese domicilio que aparece en su acta de adopción, donde incluso se menciona cómo se llamaban antes, y intentar dar con algún rastro de la persona que está buscando. “Pasé para ver adónde era, sin saber cómo encarar la situación”, dijo, y señaló que fue su esposa la que inició un diálogo con esa señora que apareció al abrir la puerta de esa casa.

Sobre este encuentro, que no fue tan alentador como aguardaban, comentó: “Apareció una mujer que tendrá unos 75 años. Mi esposa habló con ella y le contó todo, pero la señora, que en un momento preguntó si yo tengo un hermano, negó ser mi madre”.

En este interín dieron con alguien que les sugirió recurrir a la hija de la propietaria de esa casa, cuyo negocio estaba cerca. La buscaron y nuevamente la compañera de Sergio afrontó la charla, ya que con tantas emociones encontradas él no pudo bajarse del auto. “Ella también nos decía que no podía ser, pero coinciden el nombre de su mamá con quien figura en el testimonio de nacimiento y la dirección. Mi mujer quedó en llevarle esos papeles, pero cuando regresó no la encontró”, indicó.

Sin bajar los brazos ni perder las esperanzas, Sergio manifestó entender la situación: “Lástima que en los papeles que tengo no figura el número de documento de esta mujer, para tener mayores certezas. En el hospital San Roque le dijeron a mi esposa que había documentos que se quemaron hace tiempo, pero confío en que voy a encontrarla. Si es esta señora es mi mamá, sé que tal vez no lo reconozca de un día para el otro, que no es fácil todo esto”, dijo, y concluyó: “Lo único que busco es ponerle una cara a mi mamá biológica, saber quién es, de dónde vengo, y cerrar el tema”.

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