Guardianes en peligro: muerte de un búho y la amenaza de la leptospirosis

Ante el brote de leptospirosis, la conservación de búhos y lechuzas se vuelve la principal defensa contra la proliferación de ratas.

10:09 hs - Jueves 28 de Mayo de 2026

La reciente muerte de un ñacurutú herido en la zona de Oro Verde puso de manifiesto la crítica situación que atraviesa la fauna autóctona frente a la acción humana. Bruno García, guardafauna provincial e inspector de Recursos Naturales de la provincia, advirtió que estos ataques no sólo dañan la biodiversidad, sino que eliminan a los “guardianes naturales” que previenen enfermedades como la leptospirosis. Esta tarea preventiva cobra especial relevancia frente al preocupante panorama epidemiológico en la región: en lo que va de 2026, Entre Ríos ya registra 15 casos de esta enfermedad, concentrando el 14% de los contagios del país en un año donde la tasa de incidencia nacional subió un 28% respecto al periodo anterior.

ñacurutú (1)

El caso que disparó la alarma

Un ejemplar de ñacurutú fue hallado recientemente en el establecimiento ecuestre El Nogal, en Paraná, con lesiones críticas compatibles con un impacto de piedra o disparo. A pesar de los intentos por estabilizarlo, el ave murió debido a un cuadro de debilidad general y sangrado. Este tipo de ataques, según García, son frecuentes y suelen ser perpetrados con gomeras, las cuales no deben considerarse juguetes sino “armas” que impactan gravemente en la biodiversidad urbana.

Bruno García es guardafauna e inspector de Recursos Naturales; se desempeña en el área de Fiscalización de Fauna de la provincia y actualmente es el único agente en el área de Recursos Naturales dedicado exclusivamente a la tarea de rescate, rehabilitación y liberación de ejemplares silvestres. También es director de la fundación Las Huellas, que obtuvo personería jurídica hace poco más de un mes y funciona como centro de rescate y readaptación.

En diálogo con UNO habló de los hábitos y de la importancia del búho orejudo, como también se lo conoce, también habló de la importancia de protegerlo como al resto de los animales y de la necesidad de endurecer las multas económicas a quienes atenten contra la fauna.

El ñacurutú también conocido como búho cornudo, búho americano, orejudo o “guampitas”, tiene una longitud corporal de entre 45 y 48 centímetros y cuando se siente amenazado abre sus alas para aparentar un tamaño mayor, alcanzando una extensión de casi 1 metro. Es una rapaz nocturna que durante el día permanece escondida y muy quieta. Esta conducta de quedarse inmóvil cuando se siente observado lo hace un blanco fácil para agresiones humanas.

Es muy territorial, por lo que es difícil encontrar a muchos ejemplares en una misma zona. Generalmente conviven en yunta y aunque es propio de zonas de monte, se adapta a diversas áreas y se lo puede encontrar en entornos urbanos, ya que se desplaza hacia donde abundan sus presas.

Son animales considerados claves para el equilibrio del ecosistema y la salud pública ya que es uno de los principales depredadores naturales de roedores, lo que ayuda a prevenir enfermedades como la leptospirosis. Además de roedores, se alimenta de murciélagos, víboras y pichones de otras aves.

ñacurutú

Aunque su avistamiento no es frecuente, son animales vulnerables a la acción humana, especialmente a los ataques con gomeras o aire comprimido que suelen impactar en sus alas. El guardafauna recalcó que el peligro real no son estos animales, sino la falta de conciencia: mientras la población teme a una yarará, los registros muestran que el verdadero riesgo sanitario es la leptospirosis, que se vincula a deficiencias en el saneamiento y la recolección de residuos en áreas urbana. “Yo siempre doy el ejemplo cada vez que me llaman de que se encuentra una yarará que por ahí la gente le teme mucho...pero a ver, ¿cuántos casos conoce la gente de muertes por la picadura de yarará y cuántos conoce la gente por muerte de leptospirosis en villas y barrios?”, indicó.

El consultado especificó que la caza en la provincia no está permitida de manera generalizada y se encuentra estrictamente regulada. Las especies que sí están habilitadas para la caza son principalmente especies exóticas como el ciervo Axis; el chancho jabalí y además se autoriza la caza de ciertas especies de patos únicamente durante su época específica y en cantidades determinadas.

Las Huellas

Para hacer frente a la demanda de rescates, que García atiende “día por medio”, se formalizó la fundación Las Huellas, que recientemente obtuvo su personería jurídica.

El centro se diferencia de las granjas tradicionales: su objetivo es la readaptación y liberación, evitando que los animales se conviertan en “estrellas” para el público. El espacio cuenta con jaulones y voladoras diseñadas para que los animales recuperen sus instintos antes de volver a su hábitat.

Sanciones más severas

El guardafauna fue tajante respecto a la necesidad de endurecer las penas contra el mascotismo y la caza ilegal, señalando que muchas veces estos delitos están vinculados a redes complejas como el narcotráfico.

Lo que García propuso son multas económicas drásticas: “El humano es hijo del rigor; si la multa es dolorosa, como la de cruzar un semáforo en rojo, la gente empezará a tomar conciencia. Participo en operativos de gente que es reincidente en la caza y la tenencia ilegal, y a esa gente hay que aplicarle la multa como corresponde. Es la única forma; lo que más duele es que te toquen el bolsillo”.

Finalmente, recordó que los animales silvestres no son mascotas y que el mayor privilegio para el ciudadano es disfrutar de su avistamiento en libertad.

Los datos que preocupan en la Región Centro

El Ministerio de Salud difundió el boletín epidemiológico resaltando un incremento de casos de leptospirosis, una zoonosis bacteriana de amplia distribución geográfica que afecta tanto la salud de las personas como la de los animales.

De acuerdo a los datos informados, en lo que va del año se registraron en el país 109 casos de leptospirosis -45 confirmados y 64 probables- de un total de 956 notificaciones. En la comparación con la tasa de incidencia del 2025, se observó un incremento de 28%.

El aumento se debe a lo que sucede en la Región Centro, la zona con más casos registrados desde que empezó el año. En ese sentido, Entre Ríos ya acumula 15 casos en total, de los cuales 2 se deben a leptospirosis canina.

A nivel nacional, Santa Fe es la provincia más compleja: con 39 casos. En segundo lugar, Buenos Aires con 28. Detrás de Entre Ríos, se ubica Misiones (8 casos) y Corrientes (5 casos).

Más al fondo, la región Sur con tres casos en La Pampa y Río Negro y por último Cuyo con un solo caso en la provincia de San Luis. En cuanto a los detalles a tener en cuenta hay que recordar que la leptospirosis se transmite a través del contacto con la sangre, fluidos biológicos u orina de animales infectados.

También ocurre por el contacto de mucosas, piel lesionada o tejido conjuntivo con agua, barro o suelo húmedo contaminado con dicha orina. Los roedores son el principal reservorio, aunque también se registran casos en animales de compañía y de producción y diversas especies silvestres. Los perros son considerados animales centinelas, ya que su infección indica la presencia de la bacteria en el ambiente y el riesgo inminente para las personas.

En Argentina, el principal riesgo de contagio se da por el contacto prolongado con agua y barro durante las inundaciones. En áreas urbanas, se vincula a deficiencias en el saneamiento y recolección de residuos.