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Gremios se movilizaron para reclamar el cambio económico en el país

Distintos sindicatos y sectores sociales se concentraron en la Plaza 1° de Mayo en Paraná para repudiar el modelo del Presidente Macri. Alertaron por el crecimiento de la pobreza y la desocupación.

Jueves 04 de Abril de 2019

Una nutrida movilización se concentró en la tarde noche de este jueves en la Plaza 1° de Mayo de Paraná. Gremios púbicos y privados convocaron a la marcha para reclamar un urgente cambio de políticas al gobierno de Mauricio Macri.

Dirigentes de la CGT, del Sindicato de Panaderos, de la Sanidad, de ATE, Pymes, Agmer y otros agrupamientos y movimientos sociales participaron de la actividad en la capital entrerriana.
Al finalizar el acto se leyó un documento muy crítico, hacia el gobierno nacional

Transmisión de la WEB de UNO:

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El documento acordado por los sindicatos, centrales obreras y movimientos sociales


La grave situación social y económica que atraviesa nuestro país, la degradación del sistema de salud, el desfinanciamiento de la seguridad social, las asimetrías en el sistema educativo, la precariedad laboral y el crecimiento de la economía informal, ocupan el centro de esta manifestación

Frente a un gobierno que acumula errores, que se muestra insensible a las necesidades de los trabajadores ocupados, desocupados y jubilados, que se encierra en su retórica del optimismo injustificado, que descree de los acuerdos y menosprecia el valor del Estado, levantamos nuestra voz para exigir un cambio de rumbo.

Rechazamos un programa económico diseñado a la medida de las necesidades del Fondo Monetario Internacional y cuyo único objetivo es el equilibrio fiscal, sin tener en cuenta las consecuencias sociales que ello provoca.

Estamos llegando al último año de gobierno, los cambios no ocurrieron, las promesas no se cumplieron y la devaluación social se expresa de la manera más cruda.

La inflación devora los salarios, las inversiones productivas nunca llegaron, la especulación financiera se multiplicó, el desempleo aumentó, la devaluación de la moneda aniquiló el valor de todos los ingresos y encareció el costo de los productos de primera necesidad, la pobreza crece a niveles indignantes, las desigualdades se agigantan, el saldo de la balanza comercial es cada día más negativo, el clima social está al límite de la intolerancia y el gobierno, atrapado en la soberbia del poder, ignora el padecimiento de todos los argentinos.

La producción de la industria nacional está detenida por la caída del consumo y las altas tasas de interés y los efectos negativos sobre el nivel de empleo son innegables.

Empeñado en dar buenas señales al exterior y a las grandes empresas, multiplicó el precio de las tarifas de los servicios públicos y eliminó subsidios, pulverizando de este modo el valor de los salarios.

Escuchamos hasta el hartazgo que hay que pagar por los servicios lo que realmente valen, nunca escuchamos cual debe ser el valor real de los salarios, ya que se ha dolarizado todo.

No hay desarrollo posible para nuestro país, si el objetivo del proyecto económico es sólo fiscal.

La persecución y estigmatización de los dirigentes sociales y sindicales, con campañas de prensa y denuncias públicas, son utilizadas para intentar acallar la protesta social.

En la concepción economicista de este gobierno liberal, los convenios colectivos y los derechos laborales son costos que deben eliminarse, con este sentido impulsaron una reforma laboral que sólo la reacción oportuna y coordinada de los sindicatos pudo desbaratar.

Frente a este diagnóstico no podemos resignarnos, no debemos arriar las banderas del desarrollo, de la justicia social y de la igualdad, estamos obligados a mantenernos unidos, a organizarnos y a resistir.

Los sindicatos tenemos el derecho y el deber de construir una alternativa política que vuelva a colocar al trabajo como el motor del desarrollo económico y social.

No somos observadores, tenemos la obligación de trabajar para transformar la realidad.

No podemos resignarnos a que la movilidad social ascendente se transforme en una mera utopía, porque hubo momentos donde nuestro pueblo fue feliz, la patria fue grande y acogedora, por eso los trabajadores seguimos siendo peronistas y los sindicatos son nuestra herramienta más poderosa.

No podemos darnos el lujo de dividirnos nuevamente, ni peronistas, ni radicales , ni socialistas , si sellos de CTA, ni de CGT , porque ante todo somos argentinos .

La verdadera soberanía popular se alcanza con la multiplicación de los derechos de los que menos tienen, con el crecimiento de la seguridad social, con sindicatos fuertes y convenios colectivos que comprendan a todos los trabajadores.

Sólo la unidad, la organización, la participación y un proyecto que incluya a todos los trabajadores, puede garantizarnos un triunfo que cambie definitivamente un modelo de exclusión, pobreza y precariedad.


Más información en la edición de UNO de este viernes 5 de abril



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