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Primeros fríos

Gente en situación de calle resiste gracias a la solidaridad

Estiman que hay unas 60 personas sin hogar en Paraná. Las ONG son las que intensifican su labor

Lunes 17 de Junio de 2019

Durante la noche, cuando las inclemencias del tiempo se sienten con más intensidad, un grupo de gente en situación de calle se acomoda bajo el tupido follaje de la encina de la Plaza 1° de Mayo, que a diferencia de otros árboles no se desprende de sus hojas en otoño. No pueden darse el lujo de dormir bajo techo y de alguna forma logran guarecerse del rocío o la llovizna de esta época.

En este sitio particular de la capital entrerriana son unos cuatro o cinco los que pernoctan, y si bien la mayoría son hombres, hay también una mujer que al caer el sol se refugia bajo la espesura de ramas, buscando cobijo para dormir.

Carlos es otro de los que se amodorran bajo la encina. Tiene 67 años y alguna vez trabajó como viajante. Contó a UNO que estuvo casi dos años internado en el hospital Gerardo Domagk, en Bajada Grande, tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). “No hablaba, no caminaba, no veía. Y allá me atendieron súper bien, incluso cuando salí la gente del Domagk me hizo un seguimiento”, relató.

El hombre comentó que hasta hace poco le alquilaba una habitación a una pareja, pero “discutían mucho”, por lo que decidió irse y recaló en la Plaza, adonde llegó hace 45 días. Según manifestó, fue a ver cómo andaba gente que él conocía de antes y se quedó, ya que lugar para uno más había: “Ya se murieron unos cuantos acá”, expresó, con la naturalidad de quien se sabe de paso en esta vida.

Acostado a media mañana sobre el cantero de cemento que rodea al robusto árbol, que hoy es techo para él, entre mullidas frazadas y acolchados corroídos por el tiempo, confió que comida no les falta: “La gente es muy solidaria”, aseguró, y añadió con sorna: “Los políticos son los que acá pasan de largo”.

Si bien sostuvo que aún no sienten frío y con el abrigo que tienen aguantan la sensación térmica de la madrugada, señaló que no hay ningún albergue estatal abierto, excepto la residencia Madre Teresa de Calcuta, que pertenece al municipio y admite a hombres mayores de 50 años que deben tener ciertos requisitos que la gente de la plaza por lo general no cumple: no tener adicciones, por ejemplo.

A los exceptuados de un sistema formal de contención son los voluntarios de distintas ONG los que los acompañan, conteniéndolos de alguna forma y brindándoles un plato de comida. Con un esfuerzo denodado y diferentes acciones dignifican la vida de quienes tienen menos oportunidades y muchas veces caen en una espiral en el que el alcoholismo les cierra los caminos, en un intento por huir de sus penurias.

Nadia, voluntaria de Suma de Voluntades, una de las ONG que con férreo compromiso acompañan y ofrecen un plato de comida no solo a quienes viven en la calle sino a familias que actualmente por la situación económica no pueden llevar el pan a su mesa, indicó que según un censo que están haciendo compañeros suyos estiman que en la zona céntrica hay unas 60 personas sin hogar, pero no descartan que en los barrios haya más. La labor que realizan se sustenta con donaciones, que se pueden acercar a Libertad 272, o coordinar la entrega escribiendo a la página de Facebook: Suma de Voluntades Paraná. “Lo que se necesita todo el tiempo es ropa de abrigo, y también frazadas, porque a veces llueve y se mojan. Y también cosas para preparar la comida”, señaló.

En sus recorridas nocturnas varios días a la semana, en las que llevan el alimento que preparan los voluntarios a la plaza Alberdi –conocida como plaza del Bombero–, a la Sáenz Peña y otros puntos de Paraná, están atentos a las necesidades de la gente, y más allá de la asistencia forjan lazos solidarios y contienen “para lograr una sociedad más justa, igualitaria e integrada”, como expresan en su Fanpage.

Los martes toma la posta el grupo de voluntarios Un Cielo Nuevo, que colabora con la tarea de compartir un plato de comida y van a diversos lugares de la cuidad, incluyendo la plaza del Bombero. Dependen a la iglesia La Piedad y es el padre Esteban Madrid Páez quien coordina esta iniciativa. Pero además, en la capilla de Lourdes, en la intersección de 25 de Junio y Sarmiento, pusieron en funcionamiento hace poco más de un año el Hogar de Cristo, un centro de día que cumple una valiosa labor: “Desde que abrimos el Hogar de Cristo hay un espacio de acompañamiento integral, ya sea de las cuestiones mas básicas, como bañarse, comer, lavar su ropa; hasta otros aspectos, como contención psicológica y comunitaria para generar nuevos vínculos”, explicó el sacerdote, quien indicó que “hay varios chicos que asisten al hogar que están en situación de calle”.

“El enfoque del hogar es crear un clima de familia y volver a conectar socialmente a la gente. Está la parte de la asistencia material, pero lo que los chicos más valoran es la escucha sincera, el respeto como personas, que conozcamos el nombre y el poder generar un vínculo más estable que les pueda dar fuerzas para sus proyectos”, reflexionó.

La mayoría de los recursos con los que cuentan también surgen de donaciones: “Se pueden acercar donaciones los lunes, miércoles y viernes de 11 a 17 y los sábados de mañana. La comunidad y algunas instituciones van aportando y posibilitan el funcionamiento y también el crecimiento del lugar; de a poquito lo vamos acondicionando, porque no estaba en uso, y con el Hogar vamos encontrando también los espacios para atender a mucha gente, porque vienen muchos chicos cada día”. En este contexto, el padre Madrid Páez observó: “Se nota que este año hay más gente en situación de calle y no hay lugares para que puedan dormir. Hay un refugio, pero es para gente grande”.

También en Emaús cumplen una loable tarea de acompañamiento a quien no cuenta con la calidez de un hogar: “Lo que ofrece la institución es el servicio de duchas públicas los lunes y jueves a la mañana, donde se los provee de todo lo que son los elementos de higiene personal, la ropa y algún abrigo para la noche, mantas y calzado”, explicó a UNO Élida, una de sus referentes.

Cuando terminan con el aseo personal les ofrecen un mate, un café con leche, o lo que tengan, porque el sustento de Emaús se logra también gracias a donaciones de la gente, que se pueden acercar a calle Almafuerte 1430, de lunes a viernes de 8 a 17, o los sábados de 8.30 a 13: “Lo que más necesitamos es el calzado de hombre, número 40 en adelante. También los elementos para el desayuno, porque por ahí la leche está cara, y el café con leche les encanta cuando vienen con frío y con hambre”, subrayó, y compartió el número de teléfono para coordinar la búsqueda de colaboraciones a domicilio si alguien no las puede llevar: (0343) 4240430.

“La gente en situación de calle es muchísima, y es gente muy joven la que se acerca, algunas parejas con los chicos y varias familias”, manifestó, y advirtió: “Lo que no hay son instituciones que puedan tener un albergue para dormir. En esto se nota un gran desinterés y falta de políticas públicas”.

Carolina Aguirre Dobernack pertenece al grupo Ayuda Urbana, que desde hace cinco años llega de Libertador San Martín los viernes o sábados para acompañar a la gente en situación de calle: “Hacemos la zona de la Plaza 1° de Mayo, la plaza San Miguel, la Terminal y alrededores. Les llevamos comida, ropa, asistencia, contención emocional y espiritual, charlamos con ellos”, dijo a UNO.

“La mayoría son hombres, muchos con adicciones, como alcoholismo o drogas. De vez en cuando encontramos también mujeres, a veces con niños”, sostuvo la voluntaria, quien confió: “Me gusta hacer trabajo misionero, ayudando a la gente, y la principal necesidad que tienen las personas en situación de calle es de cariño, de afecto. Precisan que alguien se pare a charlar con ellos y que les muestre que son alguien, porque la mayoría de la gente no los mira ni le dan la hora”.

“Se sienten invisibles, y nosotros hacemos amistad, los visitamos, charlamos, y además de la vianda, la ropa y demás les damos apoyo emocional”, destacó, y recordó que quien quiera colaborar se puede contactar a través de Facebook: Ayuda Urbana LSM.

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