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“Gente de Massa y Macri quieren apoyar a candidatos radicales en la provincia”

En primera persona: Sergio Varisco, el radical que quiere volver al gobierno en Paraná. Considera prioritario fortalecer a la UCR y al FAUnen, pero  está abierto a nuevas alianzas

 

 

 


Sergio Varisco quiere, al igual que su padre, gobernar dos veces la ciudad de Paraná. Cree que su sector cuenta con apoyo de gente que no es radical que las tres gestiones que llevaron su apellido se valoraron más con el tiempo. Hoy, decidido a dar la pelea electoral, entiende que el gobierno de Osuna es peor que el de Solanas y el de Halle, habla de recuperar los roles esenciales del municipio y, en lo político, de la necesidad de fortalecer la alianza Frente Amplio Unen como punto de partida de otros acuerdos electorales.

 

—Su nombre genera expectativas cuando de las posibilidades electorales del radicalismo se habla. Y también, asociado al apellido Varisco, se habla de posibles acuerdos con otras fuerzas electorales. ¿Qué hay de cierto?
—Desde el 83 a la fecha llevamos adelante tres gestiones, dos mi viejo y una yo, que dejaron una huella muy profunda en la ciudad. Por otro lado hay mediciones, que no las hicimos nosotros, que nos ubican en la consideración de la gente, y lo digo sin hablar sobre si estamos primeros, segundos o en algún orden. Y a eso se suma una vocación municipalista porque creemos que desde la ciudad se pueden transformar temas que incluso parecen más de competencia provincial y nacional. Si bien no ha habido lanzamientos formales, estamos evaluando jugarnos enteros con un proyecto para el gobierno municipal. Y, obviamente, porque no vemos bien la ciudad, y tenemos equipos que han venido trabajando  desde hace muchos años y esto nos ubica en una posición expectante.  En la crisis de los partidos políticos, lo que uno mide es la repercusión fuera de las estructuras partidarias. Lo que hicimos en esas gestiones está en la memoria colectiva, al menos de los que vivieron esas gestiones, lo que es una plataforma de lanzamiento importante.

 

—¿Qué significa ser radical hoy? ¿Qué aspiraciones permite tener la estructura partidaria de la UCR con vistas a 2015?
—Hablar de la esencia del radicalismo podría llevarnos varias horas porque es algo que mueve mis convicciones. Es una filosofía política y de vida que tiene que ver con el humanismo y con las banderas de la libertad y de la justicia social al mismo tiempo. El pensamiento radical forma parte del pensamiento del pueblo argentino porque tiene que ver con valores y principios que se contraponen absolutamente con lo que ha sido el kirchnerismo en los últimos quince años.

 

 

—Se habla mucho hoy de la disolución de las identidades partidarias...
—Yo no creo en eso, creo que la ideología y la doctrina tienen un peso importante, incluso en las cuestiones más prácticas como puede ser una elección. Lo que está devaluado -y en esto hago una autocrítica- es el funcionamiento de los partidos políticos, en parte porque el gobierno ha llevado adelante mecanismos electorales que dejan de lado los partidos políticos, como por ejemplo las PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias), que no obligan a consultar al pueblo radical, a los afiliados, sino que vamos a una elección donde vota la totalidad del padrón electoral. Casi no es necesario tener un partido, con tener un sello basta para presentarse a las elecciones. Obviamente preferimos el sistema anterior, porque las PASO alientan el aventurerismo, los candidatos de ocasión y no le da continuidad al sistema de partidos.
Pero sí es cierto que en la consideración de la gente siempre, y ahora más, están los candidatos por encima de los partidos. Este es un dato de la realidad, no mi opinión.

 

 

—Partidos con menos desarrollo que la UCR han visto en usted un probable candidato en el marco de un acuerdo electoral. ¿A qué podría aspirar hoy la UCR por sí misma, en términos electorales? 
—El radicalismo puede aspirar hoy a tener más gobernadores que en 1983, y a una gran cantidad de intendentes. Si uno piensa en Eduardo Costa en Santa Cruz, en Gerardo Molares en Jujuy, en (Horacio) Pechi  Quiroga en Neuquén, en el radicalismo de Mendoza, de Corrientes, de Catamarca, de Córdoba, en Tierra del Fuego, en Chaco, en Formosa o La Pampa, entre otras provincias, vemos que podemos tener muchos gobernadores e intendentes e incluso aumentar nuestra representación en el Congreso de la Nación. Tenemos un déficit en la propuesta electoral a nivel nacional, pero todavía falta un año y debemos tratar de resolver rápidamente la crisis que atraviesa la Unen. Vengo planteando desde hace tres meses que antes de fin de año tiene que haber generosidad entre quienes conducen Unen  y haber una sola fórmula, sino va a ser muy difícil. Las alianzas que se hagan se van a debatir en el congreso partidario, que no tiene fecha; y en la Convención partidaria que se convocaría para marzo, y cerrar así el debate sobre si la Unen va a expandirse a otras fuerzas, sin perder identidad, y yendo a las PASO con candidatos radicales.

 

 

 

—¿Tiene algún impacto en el ámbito provincial o local el portazo de Carrió a Unen?
—No veo ningún impacto desde el punto de vista de las estructuras partidarias, pero sí por supuesto a nivel comunicacional, donde influye en todo el país. Es un impacto negativo, claramente, si una de las fundadoras de Unen pega un portazo el impacto no es positivo.

 

 

 

—Visto desde el radicalismo de Paraná, ¿qué es mejor negocio electoral, la alianza con Sergio Massa o con Mauricio Macri?
—Lo veo desde una tercera opción, que es que gente que a nivel nacional opta por Massa o por Macri, que no son nuestros candidatos, opte a nivel provincial o local por los candidatos radicales. Con esto no estoy alentando un corte de boleta, pero creo que hay sectores de estos armados que están viendo en Paraná y en la Provincia la posibilidad de acompañar a los radicales para cambiar este orden de cosas. A esto lo va a decir el tiempo y los cambios que se produzcan de acá a fin de año; pero primero hay que fortalecer el radicalismo y el Frente Amplio Unen porque sino, no hay salida.

 

 

 

—¿Y las fotos de los candidatos radicales con Massa o Macri?
—Eso tiene que ver más con la fortaleza de esos candidatos locales. Pero en esto se debe ser orgánico con lo que resuelva el partido en su conjunto. Yo voy a ser orgánico.

 

 

—¿Pero lo han ido a buscar?
—Diálogo hay, … hay. Es inevitable que uno se encuentre con gente de otros partidos. Pero ese intercambio de ideas no implica un acuerdo para nada, ni que haya diálogos secretos.

 

 

—¿En Entre Ríos hay más posibilidades para el radicalismo de ganar varias  intendencias que de llegar a la Gobernación?
—No. Si hay un desarrollo inteligente, el radicalismo va a pelear la Gobernación palmo a palmo. Hay un desarrollo territorial importante que otras fuerzas no tienen. Incluso la interna del pasado 26 de octubre demostró que el partido fue a una elección, que se desarrolló correctamente, y que la gente fue a votar por supuesto, en los términos de una elección de afiliados y no de una interna abierta. Esta fortaleza no la tienen otros partidos, y determina que si somos inteligentes podamos pelear las intendencias y la Gobernación con candidatos radicales.

 

 

 

—¿Cree que habrá cambios en la legislación electoral provincial?
—En su momento el gobierno anunció que iba a modificar la llamada Ley Castrillón, pero no envió ningún proyecto. Se habló de darle más transparencia y de eliminar la boleta sábana pero creo que el gobierno va a tratar, como lo ha hecho siempre, de acomodar las leyes a su favor. Y esto no es lo más conveniente, debería haber una discusión amplia. Fíjese en el caso de Santa Fe, donde tienen un sistema de planillas en el que la gente señala al candidato, el sistema no es bueno para los partidos porque cada candidato a concejal o a diputado pelea por su propio espacio en la boleta y no hay una idea de conjunto. Debería darse un debate con tiempo sobre la mejor manera de elegir a los representantes del pueblo, nada más ni nada que eso.

 

 

—¿Cree que es posible que se incluya la realización de elecciones anticipadas en la provincia?
—No lo sé y no aventuro una opinión porque no tengo información ni hablo con el gobierno para saber si están pensando en eso.

 

 

—En las internas radicales se suele acusar al varisquismo de promover el corte de boleta.
—No lo siento a eso en la gente. En ese encarnizamiento de la interna radical nunca hubo queja, ni motivo ni presentación. Esos surgió en el 95 cuando el 14 de mayo mi viejo ganó holgadamente la elección local. Llevábamos como candidato presidencial a (Horacio) Massacessi que salió tercero. Incluso recuerdo que fue una campaña corta porque se adelantaron las elecciones, así que tampoco hubo tiempo para una ingeniería electoral rara. Visto desde nuestro lado, se instaló la idea de que había sectores que no siendo radicales acompañaron a mi viejo y fue un triunfo histórico.

 

 

Volver al gobierno

 

—¿Para qué quiere volver a la intendencia de Paraná?
—Uno se mete en la política porque no le gusta la realidad y quiere cambiarla, y se cambia desde la política. Primero, porque nos gusta el tema municipal, que tiene mucho de doctrina y de ideología pero más que nada tiene mucho de sentido común y de ganas de trabajar. Siempre digo que hay cosas de las políticas municipales que no abrevan en la filosofía sino en el diálogo con los vecinos, en el sentido común y en la capacidad de liderar el esfuerzo ciudadano. Y por otro lado porque la ciudad de Paraná esta muy lejos de ser la ciudad que contenga a los 340.000 habitantes. Está en su peor momento.

 

 

—Lo mismo decían con José Carlos Halle y con Julio Solanas como intendentes.
—Pero ahora la ciudad está peor, claramente. Hay un abandono de la ciudad. Si uno empieza desde lo más elemental, lo ven en lo que son los servicios básico, y el mantenimiento de la ciudad, que es bacheo, iluminación, mantener la red de agua y cloacas, mantener los espacios verdes, y la basura, ya sea barrido o recolección. Estos servicios no se están cumpliendo correcta ni eficientemente. Incluso si uno tuviera que recabar las cifras presupuestarias y lo que ha enviado la Nación, estamos hablando de cifras astronómicas y la ciudad sigue llena de pozos. Que un ministro de Obras Públicas deje plata para el bacheo me parece excesivo, está hablando negativamente de la administración de la ciudad. Pero salvemos esto, que yo creo que se puede solucionar rápidamente, y avancemos en las políticas públicas: no hay un plan estratégico de desarrollo, que toda ciudad debe tener. No hay políticas educativas en la parte que corresponde a los municipios, que es los jardines maternales y la educación no convencional. No hay políticas de salud en materia de centros de atención primaria. No hay políticas de planeamiento... no se ve el norte, qué es lo que mueve al actual Departamento Ejecutivo.

 

 

—¿Y la situación económica de la ciudad?
—Hay una clara deserción del Estado municipal. Paraná quedó reducida al empleo público. A principios de mes se pagan los sueldos y jubilaciones, esto se agota en pocas semanas y de esto vive el comercio. Hay un parque industrial librado a la suerte de Dios, no hay cordón frutihortícola, no hay reactivación de la construcción que es lo que rápidamente genera mano de obra y esto se ve en los índices del estudio socio económico más creíble de la ciudad que es elaborado por el Observatorio Social de la Iglesia, donde la medición de octubre da 31% entre pobreza y marginación en Paraná y el Gran Paraná. Si bien los grandes resortes dependen del gobierno nacional, el municipio puede hacer millones de cosas para cambiar la matriz económica de la ciudad que hoy ha tocado fondo.

 

 

—¿Puede mencionar un acierto de la gestión municipal actual?
—A ver... (transcurren ocho segundos) Me es difícil, yo no hago oposición por la oposición misma, pero bueno: el tema de los contenedores para la recolección de basura, que es un paso que están dando muchas ciudades y debe profundizarse. Dentro del estancamiento de la ciudad, que haya contenedores y una maquinaria para prestar el servicio me parece bien. Después me parece que hay una gran deserción del Estado.

 

 

 

—¿Cuáles son las principales preocupaciones de la gente que le manifiestan?

—En épocas electorales la gente abre más sus puertas. Los temas de la desocupación, la inseguridad y la drogadicción hoy están planteados en todos los estratos sociales y surgen en todas las reuniones a las que voy, ya sean en el centro o los barrios, en sectores de clase media o en los más humildes.

 

 

 

—¿Puntualmente qué puede hacer el municipio frente a la problemática de las drogas?
—En primer lugar, trabajar en la  contención social de los jóvenes a través del trabajo y del estudio, y Paraná no ofrece muchas posibilidades. En segundo lugar, retomar la cuestión cultural de principios y valores que nuestros viejos nos infundieron a nuestra generación y que creemos firmemente en ellos, nos vaya bien o mal en la vida para no caer en abismos como la droga o la marginación. En tercer lugar, cortar el circuito económico, que en Paraná es muy importante. Y tener un instituto de rehabilitación público del que hoy Paraná carece.

 

 

—¿Hay algún municipio de la Argentina que le parezca un modelo adecuado para seguir en materia de gestión?
—Yo tuve la posibilidad de visitar hace un tiempo municipios del conurbano y ver cómo han trabajado el tema de la seguridad. Debe haber un convenio con el gobierno provincial para esto, pero las cámaras de seguridad están a cargo del municipio. Y se difunde lo que allí pasa, que es una manera de presionar para que la fuerza pública actúe. Municipios y provincias trabajan en conjunto sin que los municipios tengan policía local. En algunos municipios del conurbano que he visitado este mecanismo permitió bajar los índices de delitos. Obviamente las cámaras no sólo permiten bajar lo delictivo sino también mejorar los relacionado a la accidentología, que no tenemos nada en nuestra ciudad.

 

—En las diferentes campañas se dijo los Varisco supieron manejar el recurso humano de la municipalidad. ¿Cómo está ahora esa situación?
—Está mal. Este es el único municipio de mediano porte que no privatizó nada, y ese es un orgullo para nosotros. Le tocó a mi viejo gobernar durante la presidencial de (Carlos) Menem, cuando había muchas presiones para privatizar cosas rentables como Obras Sanitarias, y también otras no tan rentables. En los diferentes municipios del país se privatizó todo, hasta los cementerios. Pero en Paraná los servicios fundamentales -conservación vial, obras sanitarias, parques y paseos, limpieza y alumbrado- se hacen con empleados municipales; y nosotros creemos en eso, en que empleados  municipales equipados y con capacitación permanente puede hacer eficientemente el mantenimiento de la ciudad y la pequeña obra pública. Así lo hicimos en nuestra gestión y eso es más barato,  por eso compramos la planta asfáltica, por ejemplo. Pero para esto es necesario tener un diálogo permanente -yo no tuve un sólo día de huelga de los trabajadores- pero esto requiere de mucho trabajo.
Por otro lado me parece inadmisible que no exista el derecho gremial, que no haya un sindicato municipal, lo que no significa defender a ninguna dirigencia gremial en particular.

 

 

 

—Usted dice que no defiende a ninguna dirigencia gremial en particular, pero muchos le atribuyen haber “inventado” al dirigente Hugo Vásquez en el marco de un enfrentamiento con la conducción del Suoyem cuando lo dirigía Juan Carlos Berutti.
—Nunca prohijamos ni alentamos ninguna línea interna en el gremio. Creo en la independencia del poder político y del sindical, porque son intereses hasta en cierta parte, contradictorios. En un gremio la gente no se junta por la doctrina o la ideología política, sino por su condición de asalariado. Creo en ese principio de la división entre la patronal y los gremios.

 

 

—¿Cuáles serían sus primeras medidas en caso de asumir nuevamente en el municipio?
—Recuperar la dignidad del empleado municipal, poner en orden los servicios fundamentales y darle transparencia a la gestión

 

 

—¿A qué se refiere cuando habla de la transparencia de la gestión?
—No solo tiene que ver con la honestidad, que es un valor personal que se debe tener, y también un valor social; sino  que la transparencia tiene que ver con informar lo que pasa. Hoy apretando una tecla deberíamos saber cuántos empleados municipales hay, quienes son, cuánto cobran, cuánto dinero entró ese día en concepto de tasas y sellados, y cuánta salió ese día por decisión del intendente. Hay cosas del Estado que son más secretas que los archivos de la CIA o de la KGB (Komitet Gosudárstvennoj Bezopásnosti, nombre de la agencia de inteligencia soviética). Lo del ciudadano que quiere saber de qué se trata se aplica perfectamente en Paraná. Cuánto sale el bacheo o el emplazamiento del avión Camberra debería conocerse. El robo al Estado es un cáncer que genera el descreimiento, y no hay nada peor en la democracia que la gente no le crea a sus representantes. Una democracia chiquita, limitada, con secretos y de espalda a la gente no nos sirve.

 

 

 

Un tipo tranquilo, mi viejo

 

“Mi viejo era muy callado. Siempre noté la tranquilidad con que asumía los riesgos. Por ahí había un problema político por el que nosotros ni dormíamos, pero él se dormía su hora de siesta”. La anécdota, tal vez no muy vistosa, es la que elige Varisco para recordar a su padre Humberto, quien fuera dos veces intendente de Paraná. Y agrega: “Creo que eso tiene que ver con haber pasado muchas cosas en la vida. En la década del 30 pasó meses comiendo batata asada. Era comisario y lo habían separado del cargo y la pasó muy mal. Lustró botas en la Plaza de Mayo, fue exitoso en la vida deportiva, después tuvo responsabilidades políticas. En momentos políticos difíciles no alteraba su ritmo de vida”.

 

 

—¿Se rompió el molde de esos dirigentes políticos?
—La política cambió. Antes tenía que ver más con el contacto directo con la gente; hoy, en cambio, es mucho de los medios de comunicación, del dinero. En las generaciones anterior a la mía había más respeto y más juego limpio en la política. No es que lo rescate a mi viejo sino que rescato a su generación. A veces cuando entro a un barrio y veo gente grande que tiene colgadas la foto de Perón en el caballo pinto y la foto de Evita, percibo que son gente que tiene la idea de la justicia social que fue una huella marcada por el peronismo. Esas son las cosas que a mí todavía me emocionan.

 

 

 

“Es dura la política. De uno, con o sin razón, se dicen muchas cosas”

 

—Si un elector que era niño cuando usted dejó de ser intendente en 2003, le pregunta quién es Varisco, ¿qué le responde?
—Soy un hombre de esta ciudad que estudié en Paraná, hice deporte aquí en la ciudad, tuve diferentes trabajos y la política me absorbió absolutamente y algunas cosas no las concluí por esto.
Tengo algunos hobbies personales, como ver básquet, ya que jugué bastante al básquet en Recreativo y también al fútbol en Belgrano. Me gustaba más el fútbol pero todos los pibes del barrio jugaban al básquet, y yo también. Era una ciudad distinta, que contenía más a los jóvenes. Uno terminaba la secundaria y podía estudiar en la universidad o conseguir trabajo en un mes. Esa Paraná no existe y es a la que hay que volver.

 

 

—¿Qué piensa cuando ve a su hija en cargos partidarios de la UCR?
—Mi viejo nunca me dijo “Agarrá una bicicleta y ponete a correr” o “Metete en política”. Al contrario, tal vez por su característica de hombre de campo siempre fue muy reservado... de su actuación deportiva me sigo enterando de cosas de las que nunca me habló, o de cosas que él hizo y podrían ser motivo de orgullo. Con mi hija tuve la misma actitud.

 

 

—¿No incentivarla a participar en política fue una actitud para protegerla, de alguna forma?
—La política a veces es muy dura. De uno, con razón o sin ella, se dicen muchas cosas. Uno hasta es vulnerable a la diatriba personal. Nunca induje a mi hija pero eso se fue dando. A mí siempre me cautivó la imagen de Hipólito Yrigoyen, que fue un político que abrió puertas, muchas de las cuales después tomó el peronismo, por eso se habla de Perón como el continuador de la obra trunca de Yrigoyen. En el caso de mi hija no la induje, espera el año que viene recibirse de abogada y seguir en política, porque en el caso de ella es una vocación también.

 

 

—¿Tiene una imagen personal blindada por esa razón?
—Noooo..., hay trabajos más riesgosos (se ríe). Uno no tiene para nada motivos para quejarse de lo que Dios le proveyó en la vida.

 

 

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