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Frigerio, el ordenador

Saben que el ministro del Interior tiene la birome veloz y en pocos minutos es capaz de armar las listas. Mucho de lo ocurrido en los últimos cuatro años en la política entrerriana se explica por las decisiones que tomó en su oficina del hotel Mayorazgo.

Lunes 21 de Enero de 2019

Chacho Álvarez describía con una metáfora la marcha de la alianza electoral que lo mantuvo dos años como vicepresidente de Fernando de la Rúa. "Saben lo que pasa muchachos, es que yo me separé de mi mujer, por las cosas que se divorcia todo el mundo; y me volví a casar, pero con mi suegra".

Así explicaba las peripecias de la convivencia con el radicalismo, a la que le puso fin con su renuncia al cargo. Su primer mujer era el peronismo; y la suegra, los radicales. El que muchas veces también pensó que separó de su esposa para casarse con la suegra es el ministro del Interior Rogelio Frigerio.

Los radicales entrerrianos le han producido más de un dolor de cabeza, a punto tal que la única forma de tenerlos más o menos quietos fue manteniendo la idea de que él podía se el candidato, con carácter de indiscutido, para competir por la Gobernación


Se supone con bastante certeza que al ministro no lo entusiasma mucho la idea de postularse. No dice nada para mantener esa calma, pero el tiempo de las decisiones se agota. Si hasta ahora no dijo nada, es difícil que se candidatee. Los que esperan hasta el último pétalo de la margarita ensayan argumentos raros. "Le preguntó y se sonrió. No dijo que no", o expresiones similares.

Se espera que el hombre, regresado de sus vacaciones, haga los mismo que en 2015. Los siente a los principales cabezones y construya un acuerdo. No hay muchas ganas en Cambiemos de ir a una interna. Frigerio, se sabe, tiene la birome veloz y en pocos minutos es capaz de armar las listas. Mucho de lo ocurrido en los últimos cuatro años en la política entrerriana se explica por las decisiones que tomó en su oficina del hotel Mayorazgo.

Sin embargo, el Cambiemos que pretenden que Frigerio ponga en línea no es igual al de hace cuatro años. Hoy la coalición gobierna una treintena de municipios, muchos de esos intendentes irán por su reelección, y tienen chances de ganar. Hace cuatro años, la experiencia de gestión estaba más del lado del peronismo. Y esas chances electorales no se contraponen a las del gobernador Bordet.

Hay varias ciudades donde el intendente radical y el gobernador peronista gozan de la alta valoración de los vecinos. Habrá que ver quién tracciona más, o si se milita el corte de boleta. Tampoco es menor para Cambiemos el hecho de haber ganado la Provincia en 2017, hace solo 15 meses, por 125.000 votos de ventaja.

En 2015 todo era incertidumbre, pero ahora se viene de un triunfo contundente. Y si bien se votarán antes las autoridades provinciales que las nacionales, la diferencia de tiempo no es tanta y el efecto de un año electoral completo, con elecciones provinciales que arrancan en febrero, les permite a los postulantes de Cambiemos tener la referencia nacional a mano.

Buena o mala, la referencia macrista empuja más que la de la Alternativa Federal, por ejemplo, que es el paraguas de Bordet. Y como si eso fuera poco, la división del peronismo los vuelve más competitivos. Si el electorado entrerriano se divide en tres opciones fuertes, se puede ganar con una cantidad menor de votos.

En Entre Ríos no hay segunda vuelta, y la elección se gana incluso por un solo voto de ventaja. Y si el kirchnerismo entrerriano finalmente llegara a un acuerdo con el bordetismo, ya no tendrán la ventaja de la división; pero sí la posibilidad de extender al bordetismo toda la crítica que le formulan al kirchnerismo. Podría pensarse entonces que a los radicales en Cambiemos les cuesta acordar un candidato porque todos creen que el triunfo está cerca. Es una posibilidad. Lo cierto es que desde el gobierno nacional no se disimula que el resultado en Entre Ríos, una provincia pequeña, está lejos de desvelarlos.

Incluso que Bordet haya separado las elecciones locales de las nacionales no les preocupa. Alguno de los macristas creen que hasta los ayuda, porque resuelto lo provincial, el actual gobernador podría no involucrarse tanto en la elección de octubre.

Les importa sí la simultaneidad con sus distritos fuertes, Buenos Aires o la capital federal, entre otros. Tal vez incluso Frigerio pueda pensar que si Macri gana y él sigue en el gobierno, es más sencillo tratar con un gobernador peronista, que llegar a un acuerdo de convivencia con la suegra.

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