La Provincia
Lunes 05 de Febrero de 2018

Frente a hechos de inseguridad, crece la demanda de talleres de defensa personal

Cada vez hay más gente interesada en aprender a utilizar técnicas para actuar frente a un asalto o un ataque. Se procura trabajar en prevención

Hace poco, una vecina de calle Nogoyá, en Paraná, caminaba con tranquilidad por avenida Ramírez, casi Colón. No era de noche, sino a media mañana. De repente sintió que una moto con dos ocupantes frenó cerca suyo, y grande fue su sorpresa cuando el de atrás se bajó, la amenazó con golpearla con una botella y le exigió que le entregara su mochila. Presa del miedo, obedeció. Ahí llevaba las llaves de su casa, el dinero que le quedaba para pasar el mes, su notebook, su celular, un par de zapatillas que acababa de comprar y otras cosas de gran valor personal. Una vez que se alejaron gritó con todas sus fuerzas y los vecinos que la escucharon llamaron a la Policía.
Afortunadamente había un patrullero cerca, que persiguió a los malhechores, quienes optaron por arrojar la mochila sobre el asfalto sin tiempo a sacar nada, y la persona asaltada minutos antes pudo recuperar sus pertenencias.
Hechos de este tipo se repiten a menudo en la capital entrerriana, como en tantas otras ciudades, y las reacciones de quienes son atacados son disímiles, al igual que sus consecuencias. Por lo general, el temor de quien es víctima de un hecho de inseguridad puede generar diferentes reacciones. Cada caso es particular, pero existe una serie de comportamientos que ayudan a evitar un desenlace adverso.
Frente a estas circunstancias, en algunos gimnasios de Paraná o en espacios donde se practican artes marciales suelen dictarse talleres especiales, muchas veces a pedido de gente que fue atacada o que conoce a alguien que sufrió algún atraco.
Hugo Ávila es maestro de la escuela de pakua de la Liga Internacional en Paraná. Con una importante concurrencia el sábado dictó un taller de defensa personal contra armas de fuego, y señaló a UNO que en ocasiones son quienes trabajan en alguna fuerza de seguridad quienes le solicitan una capacitación de este tipo, pero últimamente también hay "personas civiles" que lo requieren para aprender qué hacer en caso de sufrir un asalto o un ataque con un objeto contundente o con armas de fuego. "Lo que se busca con las clases es aprender lo que hay que hacer y lo que muchas veces no hay que hacer", recalcó, y agregó: "A veces uno sabe que hay muchas cosas que hay que evitar, porque no son buenas decisiones en un momento así, y se hace hincapié en eso para trabajar en la prevención, ya que la defensa personal promueve que cada uno pueda cuidar de su persona".
Ávila indicó que la escuela a la que pertenece se encarga de difundir el conocimiento del pakua a través de diversas maestrías, una de las cuales es Arte Marcial y Defensa Personal. "Desde que uno ingresa a la maestría empieza a trabajar sobre técnicas de defensa personal, y también sobre el autocontrol, la autoestima, porque muchas veces aquellas personas que son atacadas son las que van distraídas o con un aspecto más bien tímido y habitualmente no son capaces de gritar o se paralizan durante una situación de riesgo. Por eso se busca potenciar estos aspectos, para que se vuelvan más seguras en el día a día, puedan mejorar y vivir más plenamente", explicó.
El experto en pakua comentó que cada taller es siempre presencial. Respecto a la defensa de ataques con armas de fuego, manifestó: "Hay gente que por la actividad que realiza tiene contacto con armas de fuego, como quienes trabajan en Gendarmería o en la Policía Federal o de Entre Ríos. Algún civil quizás no, incluso tal vez nunca haya visto nunca una pistola y no sepa diferenciar ni siquiera una real de una que no lo es". Acto seguido, sostuvo: "Mayormente a las personas civiles les interesa este tipo de clases porque han vivido en su ambiente cercano alguna situación de inseguridad, han visto peligrar su vida, o de alguna manera se anticipan y practican algún arte marcial, ya sea de pakua o de cualquier otra escuela. Buscamos que sea un aporte a la comunidad y por eso hacemos estas clases especiales abiertas a todo público".
El especialista describió que cuando alguien atraviesa una situación de riesgo o le ocurrió algo a una persona cercana de su entorno, se genera lo que se llama "fragmento". "Es como una marca en la memoria que le imposibilita a alguien actuar. Cuando se dan esas situaciones que nos fragmentan y nos limitan, nos quitan un rango de acción en nuestra labor cotidiana. Entonces hay que trabajar sobre la seguridad y ver qué hacer para anticiparse a una situación de riesgo, para permitirnos seguir viviendo tranquilamente, prestando un poco más de atención a cosas particulares que nos adviertan un peligro", refirió.

Trabajar en prevención
Si bien hay una creciente demanda de cursos y talleres de defensa personal, Ávila lamentó que esto responda a mayores hechos de inseguridad. Al respecto reflexionó: "Es difícil concientizar a las personas sobre esta herramienta como modo preventivo. Siempre tiene que pasar algo para que la gente se interese y reaccione, cuando la prevención debe trabajarse de manera anticipada".
Asimismo, comentó a UNO que en 2017 realizaron una serie de talleres especiales frente a una demanda concreta, tras un caso de femicidio que tuvo difusión nacional, y hubo muchas mujeres inscriptas.
En este sentido, contó: "Dimos varios talleres. Uno fue de defensa contra elementos contundentes y cortopunzantes, y hubo sobre todo muchas mujeres interesadas".
"Una situación en la que alguien viene con un elemento con el que puede causar un daño por lo general se genera con mujeres, que suelen ser más tímidas que los hombres; además, el agresor nunca va a atentar contra alguien que sea más grande en tamaño que él, siempre busca a alguien más chico", analizó por último.

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