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Fiestas de recepción: por altos costos habrá pocas este año

Si bien hoy se permiten festejos con un aforo del 70% en fiestas de recepción y demás, las subas de insumos impactaron fuertemente en el valor de los servicios

Lunes 27 de Septiembre de 2021

Los servicios gastronómicos pudieron retomar la actividad hace un mes y muchos de ellos están dando cumplimiento a las fiestas reprogramadas en el 2020, pero a la vez atienden numerosas consultas de padres cuyos hijos se reciben ahora de la escuela Secundaria y quieren que tengan sus fiestas de recepción. No obstante, son muy pocos los que avanzan en las tratativas, ya que los altos costos de los insumos impactaron en el valor final de la tarjeta: en promedio, cuesta a partir de 3.500 pesos; y para una familia tipo de cuatro personas significa un desembolso de 14.000, al que hay que sumarle los costos de la ropa, los peinados, zapatos y otras cuestiones.

Sobre este tema, Juan Carlos Ortega, propietario de un servicio gastronómico tradicional de la capital entrerriana, comentó a UNO: “Consultas para recepciones hay muchísimas, pero hace un mes recién que estamos trabajando, ya estamos casi en octubre y para los padres va a ser muy difícil poder contratar para noviembre o diciembre de este mismo año el salón, el discockey y demás. El poder adquisitivo está muy retraída y los costos para hacer una fiesta se fueron por las nubes”.

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Fiestas de recepción se verán afectadas por la crisis este año.

Fiestas de recepción se verán afectadas por la crisis este año.

Acto seguido, evaluó: “Van a ser muy pocas las recepciones, y las que se hagan seguramente van a ser un tipo lunch con baile, para que sea más económico, ya que la capacidad económica de la gente ha caído mucho, no es la misma que hace un año atrás, o hace un año y medio o dos años. Y las cosas han subido muchísimo y van a seguir aumentando, según nos dicen los propios proveedores. Hace poco más de un mes atrás compré gaseosa de primera marca para una fiesta y ahora volví a hacer un pedido y resulta que ya aumentó un 20%. Es una alevosía. Y también están subiendo las carnes vacunas y de cerdo, y otros tantos insumos de nuestro sector”.

Con respecto a los costos de la tarjeta, considerando el impacto de estos incrementos, señaló: “Hoy está a 3.600 o 3.700 pesos para una opción básica, que incluye vajilla, mantelería, mozos, bebida, entrada, plato principal, mesa dulce, postre, vaso de whisky; variedad de tortas como chocotorta, óreo o tiramisú; y trasnoche o tarde con cerveza, vino 3/4, sidra para el brindis”.

“Es completo y se arranca en ese precio. Hay otras opciones más caras, y depende del vino, del champán y lo que quieran comer, porque no es lo mismo comer un lomo que un carré”, aclaró.

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Si bien se mostró conforme con poder volver a trabajar, advirtió otro de los efectos de las medidas por la pandemia que impactan en este sector: “Otra cuestión que tenemos hoy en día es que las fiestas son mucho más chicas que antes. Más allá de los aforos, la gente también se está cuidando en este aspecto y lo que antes era un festejo de 130 personas hoy se redujo a un promedio de 40, ya 60 es un fiestón”, opinó.

Para analizar esta tendencia, Ortega hizo alusión a la fiesta de casamiento de carácter íntimo que eligió hacer el músico Abel Pintos al contraer enlace con su pareja, Mora Calabrese; y por otro lado, el de Barbie Vélez y Lucas Rodríguez: “En esos casos no es una cuestión económica, pero se opta en este contexto por festejos más chicos”, observó, y confió a UNO: “Después de un año y ocho meses, tuve el fin de semana una fiesta de 15 a 20 personas y estoy feliz, ya que es algo, a no tener nada”.

Impacto de la crisis

Cabe recordar que durante los años previos a la pandemia era muy difícil conseguir servicios gastronómicos y salones de fiesta para esta altura del año: entre septiembre y diciembre solía incrementarse la cantidad de casamientos, aprovechando la llegada de temperaturas más agradables y otras variantes; y los dos últimos meses del año, las despedidas y las recepciones sumaban una mayor demanda. Muchos se organizaban incluso un año antes.

Hoy esto no pasa, la gente está expectante a lo que pueda pasar con la cuestión sanitaria y muy pocos se animan a contratar con antelación, habida cuando que por la cuarentena se suspendieron todo tipo de reuniones masivas.

Muchos no resistieron este embate y Juan Carlos Ortega mencionó que, producto de la crisis económica que trajo la pandemia en el sector, se estima que en la provincia hay casi 6.000 prestadores de servicio para fiestas menos, que debieron dedicarse a otras actividades durante el parate del 2020, y directamente se dieron de baja del rubro. También hay menos espacios disponibles: en uno de los salones de fiesta en las inmediaciones de Paraná decidieron no alquilar por ahora el lugar para fiestas, sino para otro tipo de eventos.

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