La Provincia
Viernes 19 de Enero de 2018

Fiebre amarilla en Brasil: qué destinos son peligrosos y dónde vacunarse en Entre Ríos

La doctora Gabini aclaró en qué lugares del vecino país se recomienda la vacunación para evitar la enfermedad que ya se cobró 34 muertes en 2017

"Mina Gerais es un departamento endémico, todos los años hay casos que se denuncian. Pero desde hace dos años que la cantidad de afectados va en aumento y se desparrama por otros departamentos, como los costeros. Nosotros recomendamos que aquellas personas viajan a Río de Janeiro, San Pablo, Espíritu Santo, Bahía Norte y Sur deben aplicarse la vacuna. En tanto que quienes vacacionen o visiten los departamentos de Santa Catarina, Río Grande Do Sul y Paraná que son los correspondientes a donde se encuentran playas como Camboriú, Itapema, Torres, en esos lugares no se recomienda vacunación porque no están en riesgo", aseguró ayer la doctora Albana Gabini, responsable del Programa Ampliado se Inmunizaciones de Entre Ríos.
La funcionaria provincial detalló que la vacuna debe aplicarse entre 10 o 15 días antes de viajar, para que tenga la efectividad correspondiente.
La fiebre amarilla es una zoonosis transmitidas por mosquito similar al dengue y produce síntomas hemorrágicos similares.
"En Paraná se vacuna en los hospitales San Martín y San Roque. En Concordia, los interesados deben anotarse en el Hospital Masvernat y las dosis se envían a pedido. Es una vacuna que no se produce como otro tipo, por eso no deben desperdiciarse. Ofrece inmunidad efectiva en un 99%", señaló.
En el Hospital Materno Infantil San Roque, las personas se pueden vacunar todos los días de 6 a 13. Las consultas se pueden realizar al teléfono 0343 4230460, interno 187; en el caso del San Martín, los horarios de atención son los días martes y jueves, de 7 a 13. Por informes, se puede llamar al 0343 4233707, interno 293.

Estado
"Brasil está viviendo un aumento de la actividad de la fiebre amarilla desde diciembre de 2016", señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un comunicado.
Actualmente, 15 estados brasileños y su capital, Brasilia, están bajo observación por posibles contagios, luego de que se reportara en los últimos días un fuerte aumento de casos en San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, donde ya hubo al menos 34 muertes desde enero de 2017.
La fiebre amarilla es una enfermedad virósica del ser humano y de otros primates que es transmitida por mosquitos; actualmente es endémica en 44 países de las regiones tropicales de África y América del Sur.
La vacunación a gran escala ha sido muy eficaz y es la única forma de no contraer la enfermedad,. A partir de los nueve meses de edad los seres humanos ya pueden recibir la dosis, en tanto que las embarazadas deben consultar con un médico especialista.
Sin embargo, en las zonas en que las campañas de vacunación en masa han cesado y la cobertura vacunal no se ha mantenido, la enfermedad ha recurrido y producido brotes importantes. Es raro que los individuos sanos no generen anticuerpos neutralizantes después de la vacunación. Las personas vacunadas presentan niveles protectores de anticuerpos neutralizantes en 10 días, y el 99% al cabo de 30 días.
La protección de la vacuna conferida dura por lo menos 20–35 años, y probablemente toda la vida.

Síntomas
Si ya se ha contraído el virus y pasado el período de incubación de tres a seis días, la infección puede cursar en una o dos fases. La primera, aguda, suele causar fiebre, mialgias con dolor de espalda intenso, cefaleas, escalofríos, pérdida de apetito y náuseas o vómitos.
Posteriormente, la mayoría de los pacientes mejoran y los síntomas desaparecen en tres o cuatro días. Sin embargo, el 15% de los pacientes entran a las 24 horas de la remisión inicial en una segunda fase, más tóxica. Vuelve la fiebre elevada y se ven afectados diferentes sistemas orgánicos. La mitad de los pacientes que entran en la fase tóxica mueren en un plazo de 10 a 14 días, y los demás se recuperan sin lesiones orgánicas importantes.
No hay tratamiento curativo para la fiebre amarilla; la vacunación es la medida preventiva más importante contra la enfermedad.

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