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Falta de saneamiento del río impacta en la salud y ambiente

Estiman que la dilución de esos residuos en el caudal ya era mala, y se agravó por la bajante del río. "No hay que esperar más", demandó un especialista.

Domingo 08 de Agosto de 2021

A diario, millones de litros diarios de líquidos cloacales son volcados al río Paraná sin ningún tipo de tratamiento o depuración. Tal situación configura un grave daño ambiental y un preocupante riesgo sanitario para las poblaciones, que se ha agravado como consecuencia de la extrema y prolongada bajante del río Paraná. Sin embargo, el tema sigue pendiente de tratamiento en la agenda pública, aún pese a las reuniones de cuenca o comités de emergencia entre distintas provincias y Nación.

Esa falta de saneamiento, en pleno siglo XXI, es también un reflejo de la baja conciencia ambiental no solo en Entre Ríos, sino la vecina Santa Fe con quien comparte del río Paraná, además de las jurisdicciones aguas arribas.

Millones de litros diarios de líquidos cloacas crudos se vuelcan al cauce hoy afectado por la bajante, la falta de oxígeno, los residuos industriales, agroquímicos y hasta la salinidad creciente proveniente del escurrimiento natural de los acuíferos. Las extensas redes de cañerías que recolectan todos los líquidos cloacales de los hogares, terminan siendo depositados sin ningún tipo de depuración, en las aguas del río Paraná.

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Eduardo Pujato, reconocido especialista en la región sobre asuntos ambientales y del agua, Máster en Ecología, hidrólogo ambiental y geofísico, opinó que esta situación adquiere magnitud de “catástrofe”.

“El río está estresado en la parte biológica por la falta de oxígeno, la contaminación proveniente de los campos, la agroindustria, y los residuos urbanos de las ciudades. En Paraná, por ejemplo, el mismo Volcadero que uno cree que la basura queda ahí, en realidad se filtran líquidos por las napas: el lixiviado, que es el líquido residual que va perforando todos los residuos y que se componen de plásticos, restos líquidos y sólidos, también van escurriendo hacia el río”, graficó.

“El poder de dilución en los cursos de agua ya venía mal y hoy es un crimen ambiental que no se traten esos efluentes cloacales”. Eduardo Pujato, máster en Ecología e hidrólogo. “El poder de dilución en los cursos de agua ya venía mal y hoy es un crimen ambiental que no se traten esos efluentes cloacales”. Eduardo Pujato, máster en Ecología e hidrólogo.

Pero sobre la falta de tratamiento de los líquidos cloacales, acotó: “El poder de dilución de los cursos ya venía mal y hoy es un crimen ambiental que no se traten esos efluentes cloacales. No hay que esperar más”, afirmó respecto de la necesidad de encarar inversiones al respecto.

La vecina Santa Fe y Rosario, ambas con grandes poblaciones, no poseen este tipo de tratamiento. Lo mismo sucede sobre la costa entrerriana: localidades como Paraná, Victoria, La Paz, Santa Elena aportan millones de litros de desechos diarios al cada vez menos caudaloso río Paraná.

En la capital provincial, desde hace años diferentes gestiones municipales plantearon la idea.

Ese rumbo de saneamiento parece un poco más encaminado en las comunidades entrerrianas ubicadas sobre la costa del río Uruguay, ya que se han iniciado una serie de proyectos con licitaciones, en marcha, para habilitar estas plantas en Concordia, Concepción del Uruguay, Colón, Gualeguaychú y San José. Además de que la República Oriental del Uruguay tiene sobre esa costa estaciones depuradoras, sobre la ribera entrerriana se apura una solución fundamentalmente por los inconvenientes que cada verano se plantean ante los controles para habilitar el acceso a las aguas de los balnearios.

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“Hay un impacto real y cada vez más crítico por la bajante. Basta con caminar por la Costanera y sentir el olor provenientes de descargas en la zona del Puerto Nuevo y del Rowing”, planteó Pujato, al establecer justamente las dificultades mayores para el escurrimiento, con el río bajo.

En ese sentido, recordó que las obras de saneamiento en el país se dieron tras la época de la guerra con el Paraguay, y de la epidemia de fiebre amarilla. “Allí comenzaron los servicios de potabilización del agua. Hoy es el momento de un nuevo paradigma, el tratamiento de los residuos cloacales. Son obras e inversiones que deben iniciarse, no son un gasto. La prevención en salud es mejor que ir directamente al sanatorio”, graficó sobre el riesgo existente hoy ante tal impacto contaminante acumulado del río.

“Hay que ir a las causas del problema; hoy vas a encontrar todos los contaminantes en el agua, pero el tratamiento de las cloacas es el principal, esté o no el río bajo, no se puede esperar”, planteó. Y agregó que hoy faltan mediciones de agua del río, pese a las instituciones académicas y científicas existentes en la región.

“Es muy preocupante, porque si hacemos un análisis completo del agua potable en toda la región, vamos a encontrar elementos y restos de agroquímicos, de desechos industriales y cloacales, y todo lo que queramos encontrar, incluso nicotina y hasta de productos cosméticos. La potabilización del agua no elimina ni las sales que escurren desde los acuíferos, tampoco los contaminantes. Se juntas los sólidos, se filtran, pero al final todo los desechos se van incorporando al agua, hasta detergentes o pastillas de inodoro. Empezar este tipo de tratamientos de cloacas en las ciudades será un cambio de época”, concluyó.

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