Estudian si la yerba mate puede ayudar a retrasar el Parkinson

Estudios de la UBA junto a la UNER hallaron evidencias de que compuestos de la yerba mate podrían proteger neuronas asociadas al Parkinson.

08:48 hs - Domingo 07 de Junio de 2026

El mate es una de las costumbres más arraigadas de los argentinos y forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. Más allá de su dimensión cultural, desde hace años también es objeto de estudio científico debido a los posibles beneficios de la yerba mate que algunos de sus componentes podrían tener sobre la salud. Una de las líneas de investigación más prometedoras busca determinar si la yerba mate puede contribuir a retrasar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.

Desde hace más de una década, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) trabajan para comprender de qué manera los compuestos presentes en la yerba podrían proteger a las neuronas. El grupo es dirigido por el biólogo Juan Ferrario, investigador especializado en neuroprotección.

Uno de los avances más importantes se produjo en 2019, cuando un estudio publicado en la revista científica Movement Disorders, realizado por investigadores del CONICET, demostró que los extractos de yerba mate prolongaban la supervivencia de las neuronas dopaminérgicas en cultivos celulares. Estas células son precisamente las más afectadas por la enfermedad de Parkinson.

“Vimos que los extractos de yerba mate reducían la muerte de estas neuronas y favorecían su supervivencia”, explicó Ferrario. El resultado impulsó una nueva etapa de investigaciones orientadas a profundizar el conocimiento sobre los mecanismos biológicos involucrados.

Evidencias en laboratorio

A partir de aquellos hallazgos iniciales, los científicos comprobaron que el efecto protector no se limita a los cultivos celulares. Estudios desarrollados junto a equipos de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) permitieron observar resultados similares en modelos experimentales con ratones, donde se registró una disminución del daño neuronal cercana al 12%.

Además, los investigadores detectaron que el extracto de yerba mate no sólo favorece la supervivencia de las neuronas dopaminérgicas, sino que también estimula el crecimiento de axones y dendritas, estructuras fundamentales para la comunicación entre las células nerviosas.

Los resultados obtenidos llevaron a comparar el efecto de la yerba mate con otros antioxidantes reconocidos internacionalmente. Según Ferrario, el extracto completo mostró una capacidad neuroprotectora incluso superior a la observada en algunos compuestos utilizados habitualmente en investigaciones experimentales.

El papel del ácido clorogénico

Uno de los principales objetivos del equipo es identificar cuáles son las sustancias responsables de estos efectos beneficiosos. En ese camino, los investigadores encontraron evidencias que señalan al ácido clorogénico como uno de los protagonistas centrales.

Este compuesto antioxidante representa cerca del 40% de los componentes químicos presentes en la yerba mate. Los experimentos demostraron que, administrado de manera aislada, también es capaz de proteger a las neuronas frente al daño celular.

“Vimos que el ácido clorogénico comercial también protegía a las neuronas en el modelo experimental”, explicó Ferrario. Los estudios sugieren que este compuesto activa una enzima conocida como AMPK, vinculada al metabolismo energético y a diversos mecanismos de protección celular.

La importancia de la autofagia

Los investigadores creen que gran parte del efecto neuroprotector podría explicarse por la activación de un proceso denominado autofagia, un mecanismo natural mediante el cual las células eliminan residuos y componentes dañados.

Las enfermedades neurodegenerativas suelen estar asociadas a una acumulación progresiva de proteínas y desechos celulares que las neuronas no logran eliminar adecuadamente. La activación de la autofagia ayudaría a mantener el funcionamiento normal de estas células y prolongar su supervivencia.

“Tenemos fuertes indicios de que el ácido clorogénico activa procesos de autofagia que resultan beneficiosos para la salud neuronal”, señaló el investigador.

Los antecedentes epidemiológicos

Las investigaciones de laboratorio se complementan con estudios epidemiológicos desarrollados en Argentina. El primer antecedente relevante surgió en 2015 a partir de un trabajo liderado por la neuróloga Emilia Gatto, que analizó a más de 600 personas y encontró una relación inversa entre el consumo habitual de mate y la aparición de Parkinson.

Posteriormente se realizaron otras investigaciones que reforzaron esa observación, alimentando la hipótesis de que ciertas infusiones ricas en antioxidantes, como el café, el té verde y la yerba mate, podrían desempeñar un papel protector frente a enfermedades neurodegenerativas.

Para Ferrario, la combinación entre los resultados epidemiológicos y los hallazgos experimentales permite avanzar hacia una explicación biológica más sólida de este fenómeno.

Un camino que continúa

A pesar de los resultados alentadores, los investigadores insisten en que todavía no existen estudios clínicos concluyentes que permitan afirmar que el consumo de mate previene o retrasa el Parkinson en seres humanos.

Gran parte de los hallazgos obtenidos durante los últimos años aún se encuentran en proceso de validación y publicación científica. El objetivo ahora es completar nuevos controles experimentales y avanzar hacia etapas de investigación que permitan evaluar estos efectos en contextos clínicos.

“Los resultados son muy promisorios, pero todavía queda trabajo por hacer. Estamos terminando distintos estudios para poder publicarlos y seguir profundizando esta línea de investigación”, concluyó Ferrario.