Estafas piramidales

Estafas piramidales: cuando la limosna es grande...

En circunstancias de stress económico, las estafas piramidales florecen. El antídoto es entender que no existen los milagros ni las ganancias fáciles,

Jueves 03 de Marzo de 2022

“Tu negocio es muy difícil de explicar y fácil de enseñar” dice la canción “¡Es hora de levantarse querido!” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota incluida en “Lobo Suelto, cordero atado” de 1993. Mi abuela, mucho menos poética, decía “si para describir de qué te ganás la vida, demorás más de cuatro palabras, ese trabajo no debe ser muy decente”. Parecería que en épocas de crisis, nuestra psicología se prepara para sacar el máximo provecho de las mínimas posibilidades, es así que en circunstancias de stress económico, las estafas piramidales florecen.

En la década del 20 del siglo pasado, un inmigrante italiano en los Estados Unidos, Carlo Ponzi, embaucó a miles de incautos con la primera estafa piramidal que fue mundialmente famosa, motivó sanciones legales y por primera vez le dio un nombre: “esquema Ponzi”.

La ciencia económica define el fraude como una operación de inversión que implica el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de nuevos inversores. Yo prefiero recurrir una vez más a la sabiduría de mi abuela: “es robarle a Juan para pagarle a Pedro”.

Una de las características fundamentales es la inusitada tasa de ganancia, Generación Zoe del ahora prófugo Leonardo Cositorto, ofrecía la friolera de 7.5% ¡Mensual! ¡En dólares! Más aún, en el nuevo proyecto (vídeo juegos de formato “play to earn”, jugar para ganar) promete 15%.

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Para tener una idea de las tasas de que se están pagando, la del país capitalista líder, Estados Unidos, aún en planes de ascenso, apenas está llegando al 0,25% mensual.

En nuestra zona, una “empresa” de ese tipo se encuentra muy activa ofreciendo inversiones en oro, al que consideran mucho más seguro en precios y ganancias, el problema es que la inversión es absolutamente intangible, consta de un título que acreditaría su propiedad, pero el metal nunca está en poder del inversor.

Otra de las cuestiones que evidencia el esquema piramidal es la necesidad de que cada socio, deba conseguir nuevos “inversores” para obtener ganancias.

En el caso de la red de oro antes mencionada, pide 500 U$S al momento del ingreso, para obtener una ganancia de 2000. Pero al momento de retirar los dividendos comienzan los problemas, siempre se pospone por alguna cuestión de fuerza mayor que “afecta a la economía mundial”, hoy podría ser el conflicto en Ucrania, por ejemplo. Como dice el saber popular “no todo lo que brilla es oro”, frase nunca más oportuna.

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En circunstancias de stress económico, las estafas piramidales florecen. El antídoto es entender que no existen los milagros ni las ganancias fáciles,

En circunstancias de stress económico, las estafas piramidales florecen. El antídoto es entender que no existen los milagros ni las ganancias fáciles,

El papel de la crisis es bastante claro, el “esquema Ponzi” floreció en los ´20 del siglo pasado, período de entre guerras y burbuja financiera que derivó en la famosa y brutal “Crisis del ´29”, que azotó los mercados laborales, financieros e industriales y dejó al mundo al borde del colapso, listo para una guerra a gran escala, la Segunda Mundial, además de dar origen a totalitarismos recalcitrantes, como el nazismo, el fascismo y el stalinismo.

En 2009, la crisis en la “Burbuja Fianaciera” dejó al descubierto una estafa similar, la de Bernard Madoff, un famoso corredor de bolsa neoyorkino que, según se estima, timó a sus clientes en 64.000 millones de dólares. “Bernie” era el “Messi de las finanzas”, hasta que –por la crisis- los inversores quisieron retirar su dinero y no pudo responder. Murió en 2021 en prisión luego de ser condenado a 150 años.

Hoy se ofrecen métodos más actuales como inversiones en criptomonedas, acciones de empresas informáticas en expansión, entre otros. Pero la índole del engaño nunca cambia.

El antídoto es entender que no existen los milagros ni las ganancias fáciles, retornar al valor del trabajo y la producción, a pesar de que el capitalismo actual privilegia la “timba financiera” a gran escala.

Para protegernos de estos fraudes sería bueno volver, una vez más al saber popular: “Cuando la limosna es grande, hasta el Santo desconfía”

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