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Está en Concepción del Uruguay tras 1.600 kilómetros en bici

Un viaje de esperanza, con parada en Concepción del Uruguay, que le sirvió a una joven para reencontrarse consigo misma y vivir en plenitud física y mental.

Sábado 07 de Marzo de 2020

María Eugenia Baudino está llevando adelante su sueño de libertad. Un sueño del tipo que parece que es muy difícil de realizar. De esos que todo el mundo cree que están hechos solamente para algunos elegidos. “No es así, todos podemos hacer lo que queremos, vivir y hacer realidad todo eso que soñamos y que nos vuelve amigos con nosotros mismos. Es posible, solo hay que animarse y darle para adelante”, alienta.

Salió de su Río Tercero natal, en la provincia de Córdoba, hace ya tres meses, ha recorrido más de 1.600 kilómetros y hace una semana que está en Concepción del Uruguay.

El trayecto ha sido importante. Más aún si se tiene en cuenta que lo ha hecho en bicicleta.

Lo bueno de todo esto es que no lo ha hecho sola. Lleva consigo a sus dos “hijos”: Ofelia y Manchino. Estos dos hijos y compañeros caninos de ruta están con María Eugenia desde que nacieron, por lo que ven en ella a una madre de la que no se alejan nunca.

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Eugeni hace una semana que está en Concepción del Uruguay.

Eugeni hace una semana que está en Concepción del Uruguay.

“Con 29 años decidí dejar atrás una vida establecida. Habiendo estudiado Psicología y trabajado con personas con discapacidad por más de 10 años. Padeciendo una enfermedad crónica, obesidad mórbida, llegando a pesar más de 150 kilos. Cansada de sentir lo que era vivir una vida vacía, me hice cargo de mi enfermedad, la abracé y me decidí a sanar. Busqué ayuda, cambié mi forma de alimentarme y empecé a hacer más actividad física. Bajé alrededor de 80 kilos”, relata, recordando los orígenes de esta travesía que no tiene aún ningún objetivo final planificado.

Eugenia detalla que hace un año hizo su primer viaje en bicicleta con un par de alforjas por las sierras de Córdoba. “Fueron 15 días de vivir a pedales y acampe; de cocinar al aire libre con un par de leñas y bañarme en ríos. De llegar a hermosos lugares después de pedalear por varios kilómetros gracias al esfuerzo de mi cuerpo; de ese cuerpo con el que antes estaba enemistada, que por tantos años me estuvo limitando. Al regresar de ese viaje, y ver que podía vivir de esa forma, decidí que ese sería mi estilo de vida”.

La idea tuvo que volcarse a la práctica y eso trajo consigo acciones concretas. “Mi familia siempre me conoció libre, sabe sobre mi forma de ser y de sentir. Se los comuniqué, desarmé mi casa, me deshice de todo lo que tenía, un poco de cosas las vendí y otro poco lo regalé. Equipé mi bicicleta con lo básico e imprescindible para vivir. Un par de alforjas, carpa, bolsa de dormir, un anafe y algo de alimentos. Aprendí a hacer artesanías en macramé y tatuajes handpoked para sustentar el viaje”.

El 11 de noviembre comenzó “un viaje de vida, una vida de viaje”. En una bici con un carro de 145 kilos donde van sus dos perros, Ofelia y Manchino, con quienes llegó a Concepción del Uruguay, donde estará unos días más para continuar su recorrido.

“A cada lugar que llego la gente me recibe con mucho amor, en Concepción es especial porque aquí tenía una amiga que hizo un viaje parecido a Córdoba y se hospedó en mi casa, aquí estoy por unos días y me siento como en mi hogar, voy a estar unos días más, finalizar unos trámites que tengo pendientes para pasar la frontera con mis hijos, y luego seguiremos viaje”, relata.

Los “hijos”

La historia de sus perros es una parte importante de esta travesía con rumbo de libertad. Hace cuatro años La Negrita era una perrita que se paseaba por su barrio en Río Tercero y Eugenia le daba de comer. Tuvo siete cachorritos y a los 10 días de parir apareció muerta envenenada. Esos perritos aún no habían abierto los ojos. “Los llevé a mi casa para cuidarlos, les daba la mamadera cada tres horas y seguía todas las indicaciones del veterinario, que sostenía que no iban a sobrevivir sin su mamá, eran demasiado pequeños. De los siete hermanitos, solo sobrevivieron dos, que abrieron sus ojos y me conocieron a mí como madre. Y yo al verlos entendí que ellos eran lo más parecido a un hijo que yo tendría”, relata emocionada.

“Fue entonces que con Ofelia y Manchino nos adoptamos. No son mis mascotas ni yo soy su dueña. Somos una familia, una manada. Cuando decidí vivir viajando en bicicleta, y le puse una fecha a mi sueño, todo se fue dando. Necesitaba un carro en el que ellos pudieran viajar cómodos. Había visto un par de modelos por Internet pero no estaba dentro de mis posibilidades económicas y eso complicaba un poco las cosas”.

A Eugenia aún le quedaban un par de cosas para vender, pero la fecha de salida se aproximaba, y decidió sortear esas cosas para poder comprar el carro que necesitaba para sus compañeros de ruta.

“Desde la radio y la televisión local me hicieron entrevistas para contar lo que era esta loca idea de hacer un sorteo para juntar fondos y obtener un carro para viajar en bicicleta con dos perros. Muchísima gente se contactó para colaborar, y entre ellos apareció Abe, un amigo que se dispuso, no solo a diseñar y hacer el carro, sino que también nos lo regaló.

Lo primero que hicieron los tres juntos en el camino fue recorrer las sierras cordobesas, y luego de las Fiestas tomaron rumbo hacia su primer objetivo en el viaje: llegar a la República Oriental del Uruguay.

“El plan es bajar hasta la costa e ir subiendo para Brasil, e ir recorriendo América según como se vaya abriendo el camino. Desde que me decidí a hacer lo que me gusta, que es viajar, descubrí que no hay imposibles, que es cuestión de reinventarse”, afirma.

Reencontrarse

La salud es un tema central para este viaje, y Eugenia no descuida ningún aspecto sobre este tema.

“Antes mi cuerpo me limitaba al punto de tener hasta dificultades para respirar, hoy es el motor de mi sueño, el que me lleva a recorrer grandes distancias por medio del esfuerzo físico de pedalear con más de 145 kilos a cuestas. Viajo con mis perros, porque son mi familia. Muchos son los que me dicen que el viaje sin ellos sería más liviano. Yo sé que viajando solo se llega más rápido, pero viajando acompañado se llega más lejos. El abandono no es una opción. Yo quiero llegar lejos con la compañía fiel y leal de mis perros”.

Lleva recorridos más de 1.600 kilómetros, llevando el mensaje de que se puede vivir de los sueños, “que venimos a pasarlo bien, que es posible hacerse de nuevo, reinventarse, volver a parirse, alinearnos a nuestra esencia, descubrir lo que nos hace bien y darnos el lugar para amarnos; sembrando libertad y la idea de que no hay imposibles. Mi anhelo es poder llegar con mi viaje y mi mensaje a la mayor cantidad posible de personas, para inspirar, para dar ánimo e impulso, de que la vida está detrás de los miedos”.

La vida nómade en bicicleta con dos perros es algo poco visto y eso hace que muchos se sientan atraídos y con curiosidad por la forma de vivir que ha elegido esta joven.

A través de las redes recibe desde consultas sobre cómo alimenta a los perritos, mensajes de admiración por la aventura, y hasta invitaciones de hospedaje y ayuda económica.

“La vida es hoy, no te olvides de vos y de tus sueños”

“Decidí no quedarme con lo que me enseñaron, con lo que me contaron, ni con lo que me dijeron que se esperaba de mí. Empecé a desarmarme de ideas y conceptos que me condicionaban y me llenaban de limitaciones. Veía que otrxs vivían de la forma en que a mí me gustaría vivir, y me pregunté: si ellos pueden, ¿por qué yo no podría? ¿Qué sería lo peor que podría pasar si me va mal con esto? Pues si sale mal, se empieza de nuevo. ¿Y si sale bien? Bueno, ahí vamos! Entonces fue que respiré hondo, cerré los ojos y pegué el salto! Y acá estamos, siendo casi 90% improvisación y el otro 10% son pelitos en la ropa (y por todos lados!) La vida es hoy, no te olvides de vos, de tus sueños, de que vinimos a pasarlo bien!

Para seguir el viaje de Eugenia, Ofelia y Manchino, o contactarse con Eugenia, los interesados pueden hacerlo a través de Facebook: Eugenia EnCleta, o por medio de Instagram: @eugenia_encleta, o al teléfono 03571 15327452.

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